continuación de los Primos. La laguna Manatí en La Victoria, De Santo Domingo Norte. Novela del Prof. Victor Arias


Cuando Robelia, a la que, llamaba Hermana, por ser hija, de su madrina, Secundina Cabrera, rechazaba los obsequios que le hacía un enamorado suyo de nombre Casiano Fortuna, entregaba la factura de un televisor de pantalla de puntos triangulares, que le había comprado y ella, Robelia, sencillamente lo rompió, porque Camila había dicho, -esa no era pantalla para la época, las de la época eran de superficie plana. Pero todo el vivo sabe, que esa rabiaca suya era causa y consecuencia del uso que Camila la había dado, en la víspera. Era cuestión de celos. En los rezo de Servia, la hija de Negronilda Cruz Ventura, en el cortijo de Nerita en los Llanos de Pérez, ocurrió que su hijo Palermo Cruz Ventura, al entregarle un celular muy cómodo, pequeño, y eficiente enviado por el presidente Venezolano, que era su compadre, desde cuando ambos fueran cadetes, en la academia militar, de lo dejó sobre el canto de la mesa, porque la gentil Camila lo usó primero que ella, haciendo una llamada a los EE.AA. antes que ella, para enterar a su hermana Daliela, de la muerte de su Tía Hermes y de la de su Prima Servia. Por eso- expresó Camila- me siento demasiado incomoda, muy mal ya que por ocasiones produje males y contratiempos a Robelia, que era más que mi Prima….

Los rezos en casa de los Hermes y de don Evaro, iba como en todos los lugares donde muere una Matrona. La familia acude a darle el último adiós, en circuitos de rosarios de palabras y en coronas de penas, forrada de pétalos de las flores. Sin penas y sin gloria suceden acciones que son aceptadas, o rechazadas dependiendo desde donde o por quién esten siendo dirigidas… a uno los hijos le harta hasta el cuello el octavo espacio de su rozamiento cuando oye que asaltante de la universal cristiandad, usan el escenario de duelo para exhibirse como un juego de baloncesto o de práctica de vecino. Mientras los rezadores encomendaban con oraciones místicas el alma de doña Hermes, entraban en el aposento de Camila, los quejidos que daba un becerro de año y medio, por haber observado la muerte de su padre sacrificado para la comida a servir la logia de vagos llamados bocaeros, asistentes a los últimos rezados de la Matrona Torres y Arias. Cuentan que las lágrima que salieron de la laguna anímica de Camila, sirvieron para lavar los dolores, ocasionados en el cuerpo de los primos que no pudieron estar en la misa donde los parientes de doña Hermes no pudieron estar a tiempo a la exequias fúnebres del 18 de abril. Los quejidos del animal llegaban a las casa de todos los vecinos sin tropiezos, ni atajaduras, ni contraste ni contratiempo, llegaron contagiosos, y contaminaban el esqueleto social en aquellos días, pero no existía un paradigma con quién enlazar los quejidos del becerro que no fueran con los dados por los perros la noche que aparecieron en la mata de guanábano, los restos del señor Justo García, las personas recuerdan que el entorno ecuménico se resistía aceptar los hechos como obra de los hombres y de humano. Para la madrugada, el novillo, ya adormecido quizá, dejó de enviar sus tormentos intrínsecos… se abrazó a los troncos de su sueño y durmió.

La mirada del perro entraba al corazón de Camila, con mayor energía que la del que según sus palabras la pretendía y que ella señalara, ese mismo día, como mequetrefe encorbatado. Millonario con la venta de los ingenios Montellano y de Amistad. –eso me duele demasiado, ya que mi tío Evaro y Bruneslechi Ventura, mi padre, entregaron ambas vidas, en Amistad, y las esposas de estos, convertidas ancianas… ni medianamente pusieron una corona en sus manos, para el día de los entierro, mucho menos una pensión, como ocurre, en países donde la ley de los hombres respeta la dignidad humana.


Capitulo cuarto.

Los primos son la unificación que en principio parecieron la cizalla cortadora en frío del ritmo y del uso, de las costumbres y de las tradiciones. Es la unción moral de nuestra etnias entre cualquier puente familiar. Para doña Hermes, eran arroyos de aguas frescas purificantes de los brazos vinculantes, de allegados por matrimonios y otros enlaces sexuales. Pero yo -dijo Camila- los veo como a potreros… otros los ven como conucos y como vergeles de flores mustias ya desmejoradas sin vuelo de mariposas tirando a gorgojos de maíz y de habichuelas, cosa que algunos no nos atrevemos decir, por parecerse a los gusanos y piojillos acompañantes de abejorros. –No digas cosas como eso, que llora ante la presencia de Dios, según mi parecer, entre ellos andan hasta calimetes y suelas viejas en calzados nuevos, llevando narigones.
En la enramada de la leñas uno de los primos, compone un aparejo y otros desgranan guandules y en el horcón de la derecha cinco desgranan maíz. En el de la izquierda, cuatro buscavidas, juegan domino, esos ni lavan ni prestan la batea. En el centro de la referida enramada, un biznieto de Felicita Eleuterio Silverio, saca filo a un hacha de cortar maderas, es muy trabajador, refunfuña como una gata celosa, ahora como no bebe alcoholes hace su propia bebida de raíces de las playas y de los conucos, y se la pasa hablando de sus logros, ahora fuma cigarrillo sin olores; cosa que para él como haber sido nombrado embajador en Berlín siendo un confeso Hitleriano. El asunto es que con el hacha anda detrás de bejucos caros y de indio para crear el fantasma de sus vínculos con vaco como lo fueron los padres suyos que hacían amarres con el Luis Pecucio. – yo lo que hago es fumar cigarrillos pálidos, por decir sin olores. Tengo 61 años, no cambio mi morena piel, por la de albinos de ojos verdes, doy brinco como un conejo, no tengo ni agua en mi cuerpo, tampoco grasa. Es muy raro escucharme llorar por dolor de cabeza o de muelas. También soy primo, tengo lo que otros tienen en esta mansión. Por falta de energía no moriré, con la que mi cuerpo lleva puedo rajar pedazos de aromas o cambrones… con esta… señalaba su hacha- me gano mis alimentos día por día. Me sobra energía para sacarle astilla a la madera.
-¿Quién es él, Camila?
-Es Segunildo Muñoz, ordeñador, carretero y arador con bueyes, en pocas palabras es jornalero de la familia, pero también, es uno de los primos.

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