
foto de uno de los sobrinos nietos del Autor de Sociedad y Ecumene
Pupito estaba satisfecho porque según él había vivido, con lo que había hecho llegaba a su larga memoria, entre brumas amarillas la soga que una vez amarrara para bajar de un solo halón la solera de la casa donde su mujer Antinia García, hija de Cobobono hacía el amor con el carretero amigo suyo a quien le entregaba su honor. Por eso reía porque era tusa de un maíz agorgojado. ¡A veces tosía! Era tusa no era el maíz. El corazón cerraba las puertas a razón y sentía más que lo que razonaba, no necesitaba ya, una compañera. Si hubiese sido una necesidad… entonces me muriera. Ni estoy triste, ni estoy molesto. Bebí del vino que encontré amargo pero no lo puse al lado, sin embargo sabía que era el nuestro. ¡a veces tosía! Pero sigue siendo mi vida, y lo fue y lo hubo sido. Quise dársela a una compañera. Pero a nadie le interesó ahí dejaré con mis recuerdos al pueblo Imbertolitano como me ha cogido con llamar a mis paisanos coterráneos. A los guanabanolitanos y aromaneros, al resto de los parajes que no me conocieron muero contentos sin tener que entrar en zanjuelas de los que murieron colgados o ahogados, o ametrallados, o envenenados, en su fría cama de colchoneta de miseria.
Merejildo era un millonario volátil y lo llamó aéreo porque se le conocía la basamentación de su fortuna. No era un tránsfuga, pero así parecía, estaba vinculado con los cientos de personejos que luego de seguridad, después de haber sido funcionario en los almacenes del Estado, no pueden asegurar como obtuvieron su fortuna. La suya carece de una anatomía y estructuras orgánicas confiables. Los rayos de la realidad como los de la luna de octubre no transparentizan los cristales de los ventanales semi abiertos del aposento donde duerme en las madrugadas al regreso de amarse de los jardines onerosos de Clavelito Cruz Silverio. Despertaba si era que terminaba durmiendo, pensativo recordando el rostro de cera de Mercedita mirando el puente transitorio de la riqueza que ahora ostentaba. Vuelve a sus labios una risa camaleónica cargada de hipocresía porque aparece una muestra gris en el seño ya que en líneas indias como si se desplegaran de las tropas de gallinas que lo recibieran en el patio. Para entrar ahora en sus recuerdos entregarle al rostro de cera a picotear las mejillas de la muerta colgante de la mente de viudo irreverente traicionero e ileal. Se espantó la vigésimo quinta moscas que le habitaba el mentón creyó que era una gota de sangre que caía de las mejillas picoteadas de Mercedita Cruz Silverio. Vio que los platos seguían vacíos encima de la mesa. Tragó salivas y deseó fumar, pero si nunca lo había hecho, por qué hacerlo ahora. Se puso un dedo en los labios entonces comenzó a ver de nuevo hileras de rostros de Mercedita sin cuerpo y de Maribela en medio de cabezas de gallos malabaristas y gallinas payasas que mostraban su poder para hacer reir. No soportó los recuerdos levantó la mitad de su cuerpo, miró que su mujer estaba echando maíz a las gallinas en el patio de la casa y tuvo miedo como un tornado que entraba por la planta del pie derecho diseminándose por todas las dendritas y los axones constituyendo un poder mediático como el de un Estado narcótico donde el poder está enlazado con el adormecimiento de los que pagan impuestos al fisco como las gallinas que ahora rechaza consumen creyéndolos granos.
Maribela observaba que se iba apagando como un pedacito de una vela larga se consumía como el laurel que sirviera su verdor para ver morir el borracho y dejando caer las hojas mameyes camino al cadalso por entregar su energía vital a individuos débiles de espiritualidad, el verdor de su aura se tornaba gris como si saliera parte de aquella energía que había sentido en su mirada. Pensaba que Clavelito Cruz Silverio era una sanguijuela que se lo iba bebiendo con su boca, esponjosa, asqueante que ordeñaba la esencia que de padre, y buen esposo tuvo Merejildo. Muchas veces como una excepción social donde compramos y vendemos hasta los besos comprometidos al mejor hipotequero y los abrazos- agregó- imperando el precio físico como un estropajo que en vez de limpiar corrompe y daña debilita el centro familiar en una lucha constante de lo real y de lo irreal, de lo bueno y de lo malo, de lo inútil, de lo útil. ¡ah, y para Clavelito, qué es lo bueno, podrá valorizar y diferenciar lo débil de lo fuerte. De lo fácil y lo complicado, lo aberroso, lo desteñido. ¡Pero bueno! ¡A veces tosía! De lo podrido…de la pobreza diferenciaba esas cosas. De la pereza y la perseverancia. Al lado de la decencia, acompañada, acompañado de huellas y plumajes y marcas entre pozuelas de arenas movedizas donde crecen los nenúfares encima de palos y hojarascas húmedas. Manteniéndonos con la decencia sin inventar puentes ni portales ni palenques ni talanqueras, cruzadelas para parcelas donde Clavelito cultiva los zoilos que consumes mientras flota entre las comilonas y manjares podridos aroma de su vital existencia hipócrita, vil y mentidero.
El becerro extraviado que Jacobito buscaba el dia que halló al borracho colgando de la rama del laurel, apareció muerto en una hondonada en “Hacienda el Aljibe” tenía una manea de bejucos que eran en apariencias culebras vegetales rojas y negras en las patas delanteras que no pudo romper. Cuando Merejildo se enteró lo lloró por ser su único Toral, que había sido subyugado por brujos de menor categorías como era el Bejuco Nagual, poseído como el “amor Brujo” de Manuel Falla, destacado músico del siglo xx líder del movimiento opositor a la influencia musical italiana y alemana. Tanto los torales como los naguales, en las Haciendas de Merejildo perdían los poderes, por falta de lealtad de este con la señora Maribela y el de las gallinas servidas al borracho. Era un perdedor seboruco y mamarracho que había perdido el control mental y emocional. Merejildo para Maribela era un zoilo seboruco irreal sin referencia y disposiciones hondas, no tenía carácter por una personalidad insulsa corroída. No decidía ni valoraba, no era dueño de proyecciones comunitarias, biológicas, social, y cultural como la había descrito Weber. Carecía de concepción universal de la realidad y de su horizonte, de los lugares de parrandas que visitaba con Clavelito. Clavelito lo veía como un Misógino Xenófilo. Lucindo Veras ha sido encontrado culpable de prácticas extrañas. Se le halló culpable por el tráfico de especimenes de humanos conexos a una red internacional de tratas de miembros y órganos humanos. Cuentan que los vínculos, ahora rotos, con Enriquilla, que era simplemente un engaño. Continuaba las huellas de Mary Shelley novelista Inglesa creadora del moderno Frankenstein galvanizando pedazos de órganos humanos. El quería crear mandriles animales y vegetales produciendo un engendro donde la historia de un científico cuya creación era el desafío a un brujo montañés que lo destruye. Con características pasionales eróticas y románticas. Con sentimientos y voluntad. Que caminara con las extremidades inferiores, con cabeza cuadrada con labios colorados y con bigotes negros, con ojos miel de abeja y con poder de engendro vinculado al buey y a la cabra. Cuentan que estando en la prisión pensando quizá en las piernas de Enriquilla, sufrió un desvarío y se clavó una jeringa cargada con un suero preparado para producir cambios que se produjeron en él, eran tan extraños que al tocar objetos los convertía en mutante… ¡ a veces tosía! La grabadora que habia encendido grabó la risa del difunto José Lucía Lucá, que al no poder sacudírselas de su entorno mental siguió los quejidos y los sollozos del ahorcado. Colgándose del caballete utilizado para el pintorreo de las ideas fantasmagóricas. El mismo día de la muerte suya ocurrió el ahorcamiento de en vómitos de Enriquilla, en los brazos de Jacobito quien luego se ahorca con el lazo del caballo de José Lucía había guardado.
Pupito se sentía muy solo buscó compañía de Maribela y de Merejo quien permanecía en la silla rodante por haber perdido la movilidad de sus piernas. Se comenta que Merejo vendió a un jefe de Torales su ADN y era simplemente un bagazo vegetal que como zombi no era visitado ni por la familia. Era un desorden grave vinculado a la fealdad y desproporción física, de lo moral ni pensarlo. La figura era grotesca, desatinada, esperpenta, ridícula, extraviosa, con un cuerpo ingrávido, inmóvil como el gusano perezoso, se estaba amarilleando, con una cola en la cóccix escamosa en la piel y boca aguanosa, lengua calzada de espinas articuladoras de babas esponjosas. Muchos lo hallan espantoso, desmesurado, con una espalda llagada, cenagosa como un depósito de sudores y sales. Su rostro sin naturaleza humana parecía al monstro creado en la imaginación del doctor Lucindo Veras. Así enfermo se deleita haciendo sufrir complaciéndose con la fotografía de Clavelito de quien se supo luego murió en Haití ahogada con las salivas del nuevo amante que había convertido en una rastrera ramera de suburbios y proxeneta de cloacas. Luego contaban que la verdadera causa de la muerte había sido envenenamiento por ingerir una toma de vísceras de hurón con belladona en sangre de culebras tendente a vomitar una criaturita de meses de preñez de Merejildo Medina García, dañoso a la salud de la niñez del entorno guanabanitano y aromanilo. Pupito que se habia levantado con el canto de la madrugada se lavó la cara en el paso del muerto, se sentó en una piedra muy redonda amarró sin apuros y sin preocupación las sandalias amarillas que le regalara su comadre María del Pozo, hermana de José Lucá. Encendió el cachimbo nuevo y mientras fumaba el oloroso tabaco que Augusto Torres González le vendiera allá en Jicomé de los Torres al señor Merejildo Medina G. al chuparlo y darse cuenta que no estaba encendido experimentó tres escalofríos azuanos que lo dejaron triste. Recordó que la piedra donde estaba sentado para amarrarse las sandalias era donde ponían los ataudes antes de llegar a la iglesia a pocos pasos para el cementerio. Nunca habia sentido temor en los caminos y menos ese dia pero al hallarse con Gregoria Trejo, madre de Clavelito…, quien le cuenta que María Medina, madre de Merejo habia muerto en circunstancia no aclarada. Gregoria contaba que en el ataud no habia cuerpo cuando en la piedra la destaparon para clavar el ataud. Se lo habian llevado. Y en su lugar habia una soga y los cuernos de un becerro. Contó además que María Medina la habia vendido por bagatelas… a un sobrino suyo en la línea noroeste. Dicen que fue a un Nagual de Juana Méndez. Pupito se ponía las manos en la cintura se arreglaba el cuello y el sombrero mambí lo colocaba en ambas axilas parecía estar metido en nervios. Hizo buchitos con la boca y garraspeló después de toser una y otras veces. No entendía lo que pasaba en Guanábanos y en la Aromas que en tan corto tiempo habian ocurrido 56 muertes trágicas. Tantos conflictos, y acciones falsas y fatales, produciendo miedo espantos y emociones dolorosas. Pupito cuando dejó el cementerio junto a Gregoria Cruz Trejo, sorpresivamente fue alcanzado por la voz del estudiante que le llamaba, fueron a la casa donde conversaron de los hechos acaecidos en los parajes. ¡A veces tosía! -sucede tío Pupito que la maldad está ahorcando el pensamiento del universo. Mire usted, el doctor Lucindo Veras, un Médico de prestigio, se convierte en un mecanicista creador de fenómenos espantosos rompiendo leyes, produciendo energía malévolas. Dime algo menos complicado, de la mente de ese individuo, hasta donde lo conocí, era un individuo, aunque extraño, atendía a la gente sin dejar ver el interés que generalmente, enseñan los de esa profesión. Era una pura careta, era simulación no me atrevo a enjuiciarlo porque siento honesto aun pequeño ratón de biblioteca, que desearía conocer el gran mundo de saber, cosas que el doctor Veras creyó conocer tenia aptitudes geniales, se creyó todo poderoso, que creía poder crear un zombi pero sin asustar a la gente. Se cree que se acercaba a las prácticas sexuales o deleitantes.
-¿Y de Clavelito que puedes decir tú?
- ¿Y quién es Clavelito? Ah sí la amante de Merejildo. Adios que voy a decir si ella lo dijo todo con sus acciones. Nada esa es un muladar. Sucia. Nociva, una basura, una becerra sin pudor muy cercana a la madre del perrito muquito. Es una bicicleta con las gomas pinchadas y el timón torcido. Merejildo es peor o mejor dicho sólo individuo como él, puede vivir con una mujer como Clavelito. Porque Merejo luego de conseguir millones que ostentó se convirtió en una piltrafa humana, en un malabarista usurero en un cancerbero, sin embargo consigue la mujer más pura del universo, que con Clavelito Cruz Silverio la destruye. Maribela es diferente solidaria, humana, cosmopolitana. Aunque tiene un corazón muy claro no sepa que es dueña de un alma limpia transparente e inmaculada. Para ella no hay cucos ni esperpentos ni hechicería que ahueque su estabilidad micro somática ella como usted cree en la igualidad del género humano, es muy ecuánime, es justa en lo personal e individual. Frente a las desgracias sociales, las colectivas. El estudiante siguió hablando con su tío de las corrientes de pensamiento del saber. Se dio cuenta que el senescal sin haber estudiado a los clásicos poseía con claridad dominios de la realidad social en que estaban los pueblos y naciones. Enterado mucho más de las explotadas y manejadas. Consideraba la lealtad como un farol, y de esa manera veía a su tío como a una linterna que se servía de las experiencias sin caer en la espontaneidad. Pensó que Persio era un frío soñador carente de de los remedios que podían aliviar o matar el virus de la enseñanza libresca. No es que tenga alguna cosa en contra de la escolástica, no pero el ejemplo real y las vivencias. Era un individuo de multiplicidad de caras y habia dias que se convertía en materialista negaba la existencia de los nominalistas pero al final coincidía con lo que negaba. Al final en raras ocasiones era mecanicista. No quería dejar ir al sobrino sin que le hablara de lo trágico, de lo considerado dramático y misterioso. Permítame primero hablarle aunque sean unos segundos de la Maestra Enriquilla, la llegué a visitar luego del trágico acontecer, de aquella tarde que cayera lluvia a cántaros, dia del descenso de su marido. Era una mujer malvada, falsa, mentirosa, no tenía las más mínimas cualidades para ser maestra. Claro que no. Quizá podría ser el conserje del sanitario escolar. Usted cree, pues si asi se me parece. poseía cosas que la premiaban para rifera, cantadora de loterías, podría ser periodista de planta… no de campo. Proxeneta de escritorios, si era para servirle al dueño del medio. Se dejaba influenciar con suma facilidad con la fuerza del poder, de la fama y del dinero. Un poeta la calificó como amatoria, otros la ubicaron en el jardín de los deseos y de los placeres de los apetitos y voluptuosidades, atraída por los deleites y sabores agradables iniciando el goce, tal vez odiando el dolor físico. José Lucá no era un individuo misterioso. No tenia dotes de magos, ni se asomaba con juegos ni chistes maromeros, ni musarañeros, menos hacer prácticas mágicas. De ese Diablo se dijo, que hacia prácticas de súcubo y de incubo, que son demonios. En el primer caso se convierte en mujer siendo hombre y en el segundo caso siendo varón entraba a las camas de señoritas, de las vírgenes, usted comprende, ¿verdad? Cuentan que el aborto que Clavelito se provocó, no era de Merejildo, sino una consecuencia del segundo caso… con el cuerpo del Borracho. ¡Así como suena! ¡No me digas! ¡A veces tosía! Jacobito era Gnóstico admiraba las cosas cuando las conocía, pienso que si hubiese sido lector se hubiese vuelto un conceptualizador, no se ría no, que eso es así. Usted y el eran los que más se daban un tras luz al abuelo. Se querían y se respetaban porque entre usted y ese hombre era determinista parecía por momento fatalista. Pupito Pascual al quedarse solo, se mantuvo con un lienzo de sosiego cubriéndole de la bulla que llegaba desde el sepelio de Merejildo, muerto en la mañana del dia anterior. No tuvo ganas de acercarse siquiera a ver pasar el féretro de quien en vida fuera su vecino. Lo que si tuvo fuerza fue para llegar a donde Maribela para acompañarla en su pesar por media horas a penas. Los gritos estaban enredados en las plantas de rosas y de gardenias adornadores de la entrada y salida de la residencia de la viuda Medina García. Llegaban envuelto en gruesos quejidos como retortijos y recovachas melancólicas en los intestinos hambrientos de un niño huérfano lo imaginaba con los brazos levantados produciendo movimientos levógiros en el cuello de Jacobito huyendo del espíritu de Merejo y del Borracho. Después desplegó una bandera negra, roja y morada. Se encogió de brazos metió los pies en las sandalias, mis pies ven más que mis ojos, se rió en silencio. Contabilizó los muertos trágicos, a partir del 16 de agosto desde el 1966 hasta 1978, escribió la respuesta en la libreta colorada que dejó sobre la mesa morada. Es inmensamente sorprendente, trágicamente sorprendente. Quedaban Benito Luciano hombre de poco hablar, escogió el dia de morir, la manera, la hora y todo… los motivos eran humildes, avergonzado por haber hallado en la mochila escolar de su hija unas docenas de preservativos. Sopló uno por uno los condones, hallados en la mochila de Lucrecia porque se le parecieron vejigas. Como huía de los embrollos y de las discordias sintió vergüenza. Lo llegué ver bostezar, hambriento, mientras sus hermanos gobernando que por herencia a él le correspondía, evitaba las malquerencias intrafamiliares. Ocultaba la ceguera se conducía con palo desnudo, de anón, sin fibras, era su lazarillo llegaba al baño y a las otras dependencias a lo que para él era parte de su hacienda. ¡A veces tosía! Regurgitaba sin herir ni molestar a segundos. La soledad le habia dado facilidades para controlar la diabetes, el exceso de almidones como moho en la sangre. Pero se oía cantar a Leonardo Fabio. La soledad “es un amigo que no está” es un recuerdo que ya nunca ha de morir, decía a medio voz. Que nadie se meta… que el no va. Y mucho menos a velorio. Ucú, ucú, esa es su debilidad. Se sube la sangre a la mollera, se rompe el seso. Ujú pa que lo sepa. Es verdad. Pero envía las condolencias en paquetes de cafés y de azúcares. No soporta los barullos y las musarañas. Esas cosas lo molestan pero lo endurecen.
Pupito dejó el frente de la casa mientras monologaba sobre la persona de Benito Luciano, fue al aposento a descansar y descargar energías parásitas cercanas a las demoníacas facilitadotas de lazos para ir al árbol de los ahorcamientos calculados y súper meditado, presionado el cuello y el tórax, las costillas locas y los espacios mentales, la lengua pesada, manchosa, saturada de almidones y de sacarosa, de habichuelas rojas, de ensalada casi morada, carne de pollo gringo matado dándole vuelta al pescuezo. Pero dejó de comer chatarras y bachatas. Peor que un plato de oxido y barro para su salud. Orinaba como una yegua acabadita de ensillar, probaba los orines para saber si estaban dulces o normales. Maribela lo conocía. La situación del señor Pascual y no le extrañó su ausencia en el cementerio compartiendo su dolor por la falta del que además de vecino fuera su compadre. 15 dias después del sepelio de Merejildo y 9 del de Benito, llegaron con la entrada de la noche, a la casa de Pupito Pascual, el doctor Lucindo Veras, La Maestra Enriquilla, y el maestro El Borracho, esperaban la llegada de Jacobito, de Merejildo, de Persio López, convocado por el señor José Lucía para la celebración de la investidura, el 20 de diciembre del joven Tomasildo Cordero Pascual, quien se graduaría de Médico con la excelencia. Estaban vestidos de negro por la muerte de Benito Luciano y Tomasildo de blanco y de verde color de los discípulos de Hipócrates. La casa tenía tres amplios espacios, las ventanas estaban adornadas con lienzos y flores moradas. Los portones estaban cerrados. ¡A veces tosía! En la entrada principal habia una roja corona de rosas y rosados claveles, en el cuarto de Pupito otra de rosas negras adornaba la entrada gótica. Algunas muestras verdes se morían con tan solo Enriquilla mirarlas, si ponía sus manos, en caso de tocar objetos de la habitación lo rompía en el instante. Se terminó de deshojar cuando la lámpara de la alcoba cayera sobre el piso en los orinales plateados. Los pequeños pedazos de la fina porcelana del tubo de la humeadora… dejó caer la cajita de músicas que fuera de Eugenia Cordero madre de Tomasildo, la corona se cayó de la ventana donde dormía Pupito Pascual. En esos momentos el doctor Lucindo Veras, encendió una vela romana, dos montantes dándole las bienvenidas al nuevo médico Guanabonitano… y aromanilero. Los vestidos de negros hacían cocas, al nuevo médico quien huía del lado de ellos, llamando a su tío que según Tomasildo los tenían amarrado con los bejucos que habian ahorcado al becerro de Merejildo. Jacobito encendió otras velas romanas y varios torpedos, que dieron en la cara del señor Pupito a quien tenían los difuntos amarrado en un pequeña cama columbina, quemando la sábana y parte del cuerpo del anciano, tío del recién graduado. La noche siempre estuvo oscura y no dejaba de llover, los espíritus bostezaban, cantaban misericordias, ¡bendito sea tu nombre gran poder de Dios! Decia entre cantos y de llantos. En la mañana del martes 23 de diciembre Tomasildo Pascual halló a su tío Pupito Pascual Durán muerto con quemaduras en la cara, en el cuello y en el brazo izquierdo una pucha de flores negras. Parecían claveles, pero eran rosas negras. Dijo el estudiante.
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