La imagen de Montes Arache para fragmentos de la Novela El Transfuguero de la Tarde del prof. Victor Arias.

Lider de los hombres Ranas en la contienda de Abril del 1965.
Mis hijos—dijo- Palmaro luego de recibir las huertas se han convertidos en solidarios socialistas, viven el las regiones más pobladas tratando con su ingenio, y su voluntad política reforestar las cuencas de los ríos. Fíjese-- compadre k.o.,-- que era como llamaba a, Caobo Calvo si estaba de flores, o sea de humor y sosiego, que Florencio, escogido para ir becado a Israel, no aceptó porque comprendió que lo hacían para decapitar la fundación “los 7 Hermanos” dirigido desde que terminara la pasantía de café y cacao en las montañas de Altamira. Copiaron los nombres de cada equipo como membrete, a partir de allí, lo han bombardeado si piedad, ni misericordia. Los viveros tienen un millón seiscientos sesenta y seis plantitas que han ido llevando a las vísceras de la tierra. La mayoría de frutales y madera preciosa. A pesar de los bombardeos no han localizado las estancias y cortijos donde están enjaulados, para parasitarlos contaminarlos mezclándole con aire y risas narcóticas. En cuenca Bajabonico, a lo largo del “Pedro Canela” Club ambientalista que dirige Florencio, a toda la ribera del río y en la cuenca del Obispo cientos de palmera crecen con la fuerza de los revolucionarios de loma Limón. El club Manolo o Manacla Tavarez, dirigido por Manguito Toribio experto en configuración de viveros y en podas de acodo, se maneja en la cuenca del pequeño Río Pérez, Así mismo en loma Fundación como un travieso guerrillero entre bejucales y guazábaras sobre las riberas del Río Cabía se halla Vergelio Toribio, experto en injerto frío con esfuerzos realiza enorme producción de plantitas de cítricos… acompañados de treinta y tres agricultores de la región en la logia “Tomás Diloné”. Fíjese que mi hijo Campeche, era desde niño afable con las reparaciones y ahora es el componedor de las regaderas, y de los anafes que se necesitan en los diferentes frentes que dirigen mis muchachos. Aguaite compadre que el nombre que le puso fue Oscar Santana. Pero en los vericuetos y recovecos de San José de las Matas ahí están los guardianes, como una vez estuvieron los Cocuyos de Petán. “Los Guardianes Juan María Lora Fernández” dirigido por Almacindo Pimiento Toribio, éste es un clan militar, en término simbólico. Los del grupo “Núñez Noguera” lo regenta Anonlio especialista en preparación de abono orgánico. El clan Peña Gómez está en la aguaita, desde principio del nuevo siglo mantiene con celos los bosques de la vieja carretera de Imbert Hojas Anchas San Felipe. Este lo rectoriza mi hijo Higuerón Pinto. Jabonil, mi hijo menor, experto en pesticidas, lleva sobre rieles el grupo “Amaury Germán”
Estos grupos ambientalistas, había dicho Florencio, constituían un pulmón ecuménico social coadyuvar en el desarrollo higiénico y de la respiración comunitaria. La familia estará en el perímetro urbano y rural, perímetro purificante, dando una vía vital hacia la espiritualidad dignificante y decorosa.
Fresa Amapolita dirige el alberge “Ernesto Guevara” establecido en Licey, Santiago, con 98 niñas y niños huérfanos de ambas paternidad, recogidos en las calles y caminos, en parcelas y prostíbulos de los contornos regionales. Recibe colaboración de la solidaridad de gobiernos liberales antiimperialistas. Su hermana Piñalda Girasol es la presidenta del “club Aniana Vargas” elenido que llevaba en un vaso plástico… y al verlos, habiendo afinados, los músicos, hicieron una chercha catalogándole de bufón. Los zapatos no tenían lengüetas, uno era negro y el otro era marrón, los pantalones que eran blancos tenía los bolsillos volteados. Este individuo no se sentaba, cuando no hablaba masticaba el trago de su bebida, respiraba con dificulta y sin embargo no se apeaba el cigarrillo y ensuciaba su camisa cuando tosía. Se detuvo al oír sonar la trompeta, buscó una silla y esperó que la orquesta arrancara. Debo decir que a pesar de tener deterioro en el comportamiento esa tarde no había tumbado las mesas. Pero de dónde había salido el bufón, se preguntaban los novios de las hijas de Palmaro Ortega López, con las que contraían matrimonios. Fue el señor Méntor Montes, quien buscó a Anginia su futura esposa y bailaron el merengue Cañabrava a ritmo de danzón; otro tanto hizo Piñalda Girasol Frasinia y Falsillo Parra Esperabel. La orquesta continuó con ritmos folclóricos y al inicio lo que fue de aficionado se ha convertido en un grupo de expertos, de corridas de altos vuelos.
En el patio de la vivienda de los padres de las desposadas, Joaquín hablaba con un compadre de la señora Freslinda, quien le aseguraba ser el padrino de Palomita Palmarito. —Pues si compay, los encontré allá por la playa Rafael, en Costa Amarilla de Barahona,
Llevaba uno la niña y una el niño… ¡je, je, je! quien lo iba a pensar, parida de gemelo. Se veían felices después de su desaparición de Bajabonico de la garza, después de la muerte de mi comadre no se podía esperar más nada… lo mejor que sucedió fue que no fue aquí, en esta sociedad no estábamos preparados para ver cosa como esa.
--Es cierto—dijo Joaquín-- que dejó de tamborilear en la mesa el merengue Juana Mecho, que el conjunto hacía en la enramada… es verdad, porque tanto yo, como Segundito, nos hubiésemos ahorcados de saberlo de raíz
¡Quién dijo compay, no es así. Hay que continuar viendo como el sol sale siempre del lado de los poderosos… y las carretas siempre van al chucho.
--¿Cómo estás Segundo?- contestó Joaquín, quien no le quiso invitar a sentarse en la misma mesa, para evitar contratiempo porque cuando este se enterara, de que andan diciendo que es el padre del niño de la hijita de Tomatilda Higuerota, junto a los de las mellizas de Palomina, podía sufrir un acto de descerebrarización que empuercaría la fiesta de los Ortega del Prado y compartes. Luego de la celebración de la boda doble, se marchó la gente con los músicos.
Los hermanos de las hijas de Palmaro no estuvieron de acuerdo con las bodas de sus hermanas con Méntor y Falsilio por considerar que ambos eran dos cachorros de zorra incubado con león, eran dos sabuesos embaucadores, falsos mentirosos como sus nombres. –Yo estoy muy disgustado con mis hermanas porque he sabido—dijo Jabonildo Toribio—que sus maridos son dos ex sicarios oficiales del Sim, del ejército nacional, subalterno del alférez Clodoveo Ortiz, y de Dantico Minervino. Se dice tanto de esos charlatanes que uno se cambió el nombre, pero que es hermano de Candito Torres. Por mucho que lo pueda ocultar más temprano que tarde se conocerá la verdad, ya que del otro se cree que sea sobrino o primo del Capitán del Villar, jefe oficial de la cárcel La 40.
Jabonildo, que es el más alborotado de los hijos de Artemisa y de Palmaro, ha puesto bastante caso a lo oído de boca de Segundo y de Joaquín Palmarito, pariente de la difunta Freslinda,---decía que Clodoveo había sido el principal ejecutor de las ordenes de muerte contra los 27 jóvenes de Santiago, a los llamados “Panfleteros” dicen que de los 24 muertos en todos aparecen las huellas suyas como las de un rueda mortal en el polvo del camino infernal. –No, no-- murmuraba Joaquín, yo no fue quien los vio pero si el que escuchó, cuando un tal Sanchito, amárralo por los pies, que él priva en mas hombre que los demás, será por el apodo de Machón, pero el verá si el gas sigue pelando. No recuerdo el nombre pero nunca olvidaré que en voz del tal Sanchito oí verdad que, con dificultad. “Oiga Chilo, ese muchacho era un toro, soportó toda la descarga que pusimos, mejor se rompió una correa…y Venceslao lo ultimó a garrotazo en el pecho… fue así como murió, porque con la silla eléctrica, ¡ucú!, no moría.
Ese Clodoveo Ortiz, ese era el júa, era una marimanta pero endiablada, cuentan que bebía de la sangre de los torturados, que se teñía la cara y parte del resto del cuerpo. Peor que Cándido Torres y Dantico Minervino a Ramoncito Polanco, y a José Vargas lo mataron a torturas limpias como si se estuvieran comiendo un pedazo de bombón de harina o un vaso de jugo de limón. Me pareció escuchar que ese día era 13 de junio, de 1969. Dia de San Antonio un día antes de la gloriosa fecha del movimiento Revolucionario al que pertenecían. Hasta los días para torturar eran premeditados, preelaborados, previstos por el valor socio-político e histórico que este tuviera.
Luego de finalizada la guerra de abril, agregó—Segundito, que pelaba una caña para Jabonildo, supimos que Candito se dio un balazo en la sien después de regalarle sus bienes económicos a Qurico Herreras, su mejor amigo, en una estancia arrocera en la Estrella vieja, jurisdicción de Monte Plata.
El matrimonio de esas muchachas anda mangas por hombros, con los pies para arriba, se ha descubierto que los maridos: Parra y Montes, mentirosos extorsionadores, farsantes, embaucadores y farfulleros, buscaban con esa ingenua nupcias, lavar sus nombres manchados con la sangre de hijos de pueblo, manchado con el lodo de la mentira como tal, traficante de la verdad, y por manchas como la del tal chacabana.
Palmaro no hizo caso a lo que Jabonildo le informó sobre el pasado de los esposos de Anginia y de Piñalda, pasaba mucho tiempo en el pequeño consultorio entre las calles Duarte y Marcos Evangelista Adón, pensaba en los planes para terminar la casa con los dineros que para la navidad llegaren. Los centrales
Azucareros producían en Palmaro recursos pero ese año los viajeros del vecino país que era su mayor clientela, no acudieron por problemas migratorios entre los dos países. Años anteriores, el señor Ortega López, produjo facilidades que permitieron el inicio de la gran vivienda que construía. Los haitianos que venían a los bateyes de la periferia de la ribera de los Ríos Ozama, Guanuma, de Cabón, Camú y Bajabonico, volvían a sus cortijos y haciendas con muelas y colmillos de oro y de marfil, esmaltes que cambiaban su rostro. Sus planes facilitaban ciertos recursos que ayudaban además de los que como regidor adquiriría. Aquella tarde cuando Ramoncito Medina le visitó se enteró de la salud de su hermano Cacheo y de lo falso del nacimiento de los gemelos. Supo que era mentira que Palomina había dado a luz, cosa esta que sin proponérselo le causó enorme alegría. Una de sus cargas emotivas, que desapareció, y fue disipando el camino para la búsqueda, que en la reunión del presidente Guzmán con los regidores de su partido, le entregara la carta para un impuesto único, pero que al saber que la reunión había sido suspendida se lo entregaba a san Caralampio.
Otras de sus preocupaciones que mordían su moralidad era el caso de la herencia de su tío abuelo don Francisco Medina Disla, la habían robado los hijos nietos de la hijastra Filogenia Muñoncito. Sin embargo se enteró también, y más que preocupación molestia fue, que la herencia suya por las sendas maternales, la habían transfugado como se merenguea una hamaca meciendo el cadáver víctima de las intrigas de partidos. Otro tanto sucedía con la de su mujer Artemisa que como el padre de ésta, tenía tres familias… a los hijos e hijas fuera de matrimonio, recibieron las gurrupéelas de las recuas, las hojas secas y las cáscaras de guandules y habichuelas. Más, a los hijos e hijas de doña Mercedes, le quedaron las ruedas y los timones de los molinos.
Joaquín y Segundito han hecho parejas y se manejan como una mancuerna arrepentida empero emplean los mismos métodos y las mismas técnicas para perseguir las mismas estrategias. El fin era descubrir a Cacheo en los brazos de Palomina y viceversa, pasaron tres semanas- navegando en los océanos de su búsqueda infructuosa regresaron a Bajabonico para someterse a una rígida crítica evaluativa. Uno como el otro descendiente por líneas del padre de acciones aleatorias, de apostadores en circunstancias de cualquier color por el brillo de las estrellas y por el tamaño de los granos del cacao o del maíz. Apostaban si el becerro que nacería de la vieja vaca o de la yegua descendiente del caballo en que anduvo Luperon en los altibajos de las coloradas, de Hojas anchas, Barrabas o de loma de la bestia iba a ser macho o hembra. Apostaban en velorios velaciones de dolor o de alegría, por la noche o bajo rayos tenues, tibios o calientes de estivales, primaveras o invernales. Cuando sufrían viendo a un familiar cercano en la boca de la muerte, apostaban a su mejoría o a su muerte. Andaban por encima del dolor que la misma circunstancia le ofrecía. Desarrollaba un cortinaje de videncias fatuas que los mantenía en término mágico despierto… en verdad hacía rato que habían muertos. Cada individuo era absorbido por ese ambiente de juegos y fantasías se convertía en mandadero, algunos serviles y fieles engañadores, timadores arrogantes. Con el padre, con el tutor iban y venían hasta sostener la confianza del viejo que en su juventud fuera como ellos ahora. Aquí, en Bajabonico, en cualquiera de los Bajabonicos, je,je… y en cualquier otro lugar del universo capitalista el jefe de familia pierde, ya sea de Bajabonico de la Grúa o de Bajabonico de los Peralta, o de los Ranchitos de los Guzmanes… Je, je… y de Guanábano, de Capitán y Trejo de los Vientos.
El hecho es que Segundo vio que sus manos resbalaban por las vellosidades de la pubis de Palomina, bronca pero traviesa… niña con fuego uterino quizá, coco mordan, cuando por trampería infantil, mostrara aquel día de carnaval, mientras se medía un traje Taimácaro y otro taino cuando les crecían las alas, las plumas de las piernas… a esos pasos se ha vuelto loco, perezoso, je, je… vegetariano y pensador. Pero hube decir que Joaquín y él descubrieron que no era malo ser mandadero, que era rentable, si uno quería y si no también prefirieron ese como extra a sus profesiones seculares, de fisgoneros, fullerines, prostitutos, proxeneteros, y taberneritos.
Con Joaquín ocurría lo contrario, porque comía de todo incluso hemoglobina, morcillones longanizas y chicharrones. Pero ahora en vez de pensador es picapleitos, alborotoso, lleva cuchillos en la cintura, lo he visto portar tres. Ahora son pescadores de actos inocentes en la tranquilidad familiar en los charcos de los bohíos. Ambos no se pelearon por el cariño no correspondido de la prima que para uno como para el otro, en alma y anatomía se ha entregado con todo e hígado al padrastro y tutor. Joaquín es delgado, atlético, a pesar de ser carnívoro se mueve geométricamente lento, y engorda en término reales muy poco, es alborotado, cuando le coge con recordarla bebe hasta socavar el equilibrio familiar se convirtió en un asqueroso indeseable y degradado social. Hoy está, a los 34 años, en la cárcel San Felipe Puerto plata esperando condena por haber asesinado al hombre que le ponía cascarones en los zapatos de la morena que según su capricho había sustituido el amor que no poseyó de Palomina. Además dejó más muerta que viva a su mujer a quien quiso convertir en guira o en guayo.
A partir de este hecho Segundito se ha puesto apático ha adoptado reglas y usos alejados de sus costumbres tradicionales, hace gestos y tiene mañas de mamarse la oreja izquierda, parpadea más por minutos, que lo que en un año hacía, cuando vivía el marido de la mujer de Joaquín. Juega casino, póquer, dados, billar, loterías, tablita, bironay y dominó, emplea en estas actividades todas las voluntades e inteligencia, más --allá de las alambradas. Traficaba entre las ruedas de las maquinarias ajenas, cuando entraba en calores verraquiles y perrunos no conocía colores, pintas, distancias, territorios continentales o insulares. Ahora Segundo yace en el penal de Monte Plata, esperando condena, en una cama de tres pisos leyendo el libro “ Los Hijos del Carpintero” para recordar escenas y escenarios del ambiente que lo amparó durante la niñez alocada, desajustada, desdoblada como la niñez de Joaquín.
Desde la sombra que penetraba por las persianas a las celdas donde leía le pareció ver la silueta de Palomina, sintió nostalgia de la brisa de los montes de la damajagua en Bajabonico de los Ramírez. Se confundió con la cara del custodia que le fue a llevar cigarrillo y fósforo y pensó que era un error permitirle fósforos a los reclusos, la había confundido con la dulce mirada de Palomina, cuando levantaba las arandelas de su vestido para que viera que su cuerpo estaba emplumado como una cotorra de meses, pero en vez de hacerle bien turbaba su alocada y lastimada mentalidad a pesar de todo recibía los reflejos de las garzas reales y de las garrapateras, trampolinados con el graznar de cuervos adoradores de Nero. Así pasaba las horas recibiendo imágenes de su infancia, de semillas de bayahonda y de maní, de recogida de semillas de hierba de guinea y de corrida del caballo de María Decena, cuando tumbó a la pequeña Analia Facia, que iba cargada de agua en angarillas en la burra. Esa tarde el caballito suelto en la sabana por haber cumplido su misión biológica, sintió el perfume de la hembra asna que estaba en celos pero que en kilómetros, no había burros semejantes, vio que no era de su especie, sin embargo estaba ingrávido y voló sobre la burra que llevaba además del agua, llevaba a la púbera que la conducía… con la correada curó de una parálisis fastuosa, quizá caprichosa, encaprichada. Como la gente le achaca todo lo malo al Demonio y lo bueno muchas de las veces a Dios, dijeron que había sido cosas de brujería, enviada como castigo de los seres de ultras tumbas y de ultras cielos, por los actos inmorales ocurridos en los últimos años en Bajabonico de las Garzas.
Varias semanas más tarde quizá siete u ocho, la barriga y la ubre de la burra era de una criatura juvenil y así mismo estaba Analia Facia, quien al no poseer deficiencias físicas era codiciada por los que siempre la ignoraron. Se supo, que la noche que la burra parió la acémila, Analia, no pudo conciliar el sueño, otros aseguraron que tuvo los mismos dolores que el animal. Los más atrevidos dijeron que Analia dio a luz de un fantasma muy parecido a un sapo con cola de mula.
En la vivienda de Caobo Calvo Romano servían el café de media tarde, cuando por un ruido ocurrido en la Duarte, Palmaro no pudo oír los detalles del discurso del doctor Peña Gómez cuando llamaba al pueblo a la desobediencia civil, para conmemorar los 18 aniversarios del legendario 24 de abril. Después de media hora un señor llamado Macoro dijo que era un tractor que arrastraba las cadenas halladas donde tiraron hacía 18 años el cadáver de Yolanda Guzmán y otros seis. Palmaro había llegado para celebrar la entrega del impuesto único que le había regalado el presidente Guzmán, celebraron hasta tarde de la noche.
--Oiga compadre—manifestó Palmaro. ¿Qué le parece a usted, si vendo el impuesto una parte para la casa y la otra para comprar un Lada?
--Esa es una buena idea, la considero sabia—respondió K.O. aunque el profesor Bosch dijo algo que ahora no recuerdo sobre ese vehiculo pero no era nada bueno. Se miraron, brindaron, y celebraron con la música que en el casino los Tanos la vellonera, por su boca electrónica, salir canciones de asuntos afro antillanos, pero a Palmaro se le subía la negritud sobre el corazón cuando escuchaba a Johmny Ventura, interpretar Tabaco es fuerte” o a Eleuterio Eduardo Brito la canción “Lamento esclavo”
Cuando Palmaro llevó el Lada color mamey, la señora Artemisa, experimentó una alegría de 180 grados El y su amigo Caobo, viajaron en compañía de uno de los nietos del primero, conducía el nuevo vehículo, hacia la provincia San Juan de la Maguana, donde creían que vivía Cacheo y su hijastra Palomina. En lo largo de la autopista abordaron temas de expertos peritos pedagogos e historiadores. Permanecieron más de media hora discutiendo sobre la escuela alemana de geopolítica fundada en 1919, al mando del general Kart. Haushofer, y si se podía o no escribir con C… o con K, con H… o con J; este Kart, Haushofer fue la figura principal de la primera escuela de geopolítica, donde tuvo cátedras de geografía y ciencia militar en la universidad de Munich desde el 1920 al 1945. Del nuevo orden mundial Caobo dijo—que no sentía respeto por la globalización, tampoco simpatía, por carecer de predica real y efectiva. Es un fenómeno del capitalismo estrangulador. Demanda y ofrece más venenos que medicina y que alimentos. –Me traslimitaré y si pudiera textualizaría lo que he leído de la globalización. Ortega López miró por la ventana acomodó sus piernas vestidas con medias blancas y zapatos marrones, y con pantalones amarillos, caquis. Bebió un pequeño trago de ron añejo comprado en las Clavelinas después dijo—es como un largo camino sinuoso de producción facilitador, y distribuidor de bienes de consumo y de servicios universales.
--Pienso dijo K.o., que es un tumor del brazo imperial colocando fuera de sus alcances territoriales, así los capitalistas evitan el asfixie y el entoxicamiento letal a su economía; es una máscara nueva escondiendo propósitos de la guerra económica desatada por el imperio a partir de la caída del muro de Berlín y los cambios rusos
El paisaje seco sureño despertó emociones no sentidas por Palmaro Ortega, recogió pedazos de cactus y de sábilas, y de tunas y de lenguas de vaca y las introdujo en el baúl del carro Lada. Para los viajantes eran alhajas como cabezas de corderos, avestruces y de búfalos y de puercos de espinas como trofeos de guerra, de sinvergüenzas aventureros. No tuvieron tiempo para relacionar al hombre con la naturaleza, comenzaron hablar de las formaciones de las ciudades urbanas y de las proximidades del agua y al importancia para el ser humano del fuego como de ésta. –La ciudades nacen dijo K.o.,-- por una necesidad a orilla de las aguas, es muy importante señalar el espacio. En el siglo pasado fue cuando florecen las ciudades urbanas.
Luego que Palmaro fue elegido legislador municipal en su entorno familiar sólo ha entrado brisa dorada y la respiración en el organismo social en los demás flancos ha andado con vientos a favor. Sin embargo ha habido momentos que ha tenido ciertas aventuras frívolas con parientes de los transfugueros porque han ofendido su gloria ética y bandera que es su guía y religión, cuando lo han querido empujar a la búsqueda de recursos como un cazador de virutas en los muladares de los escritorios de políticos de pantalones cortos porque han vendidos sus ruedos. Los han empujado a pescar “almas muertas” para recoger el diezmo luego a cambio de risitas maquiavélicas embotelladas en brevaje deshonesto sin importarles la intoxicación que provocaría en su icono familiar que como una ventana dejaría pasar las lavas del volcánico momento que agita en las comunidad humana de querer hacerse millonario en la tarde de cualquier día luego de la jornada electoral del 16 de mayo.
Diciendo la verdad ha tenido momento de alergias pegajosas que le toma la garganta con manos de gigantes como cuando ingiere grandes cantidades de almidones, que la digestión se convierte en un viejo molino rompiendo pesados metales y como hombre de profunda fe, de valles, de cañadas y de montañas, aspiraba el ozono de las supersticiones, ofrece y prende velones de petróleo a santa Esperanza el 25 de marzo, y el 22 de julio a santa Catalina, y tres días después enciende a San Santiago… evitando encontrarse con individuos que le hablaren a favor de los tránsfugas saltapatras, macoperpen de estos montes nacionales como sus manos no son suficientes para rascarse la alergia emplea la barra de una manos de muñeca plástica… un cepillo acupuntural, como una flor de adelfa.
Era miércoles de ceniza cuando recibió un telegrama para que supiera de la muerte trágica de Jabonildo su hijo menor. Acompañado de Caobo Calvo tomó la carretera hacia Macorís del mar recibieron enorme descargas de energías positivas al cruzar el Higuamo, lugar donde desaparecieron al doctor Guido Gil, luchador antiimperialista. Palmaro no habló nada en ningunas de las dos vías.
En la tarde cuando regresaban K.o., había permanecido sin fumar por más de tres horas y entendió que estaba preparado para abandonar el vicio de fumar lo iba a encender y esperó una media hora más, sonrió iba a decir un discurso de ondas luctuosas y lo trasfugó por asunto extrasensorial, ya que su compadre iba compungido y melancólico, no existía ambiente para reconstruir lo ocurrido en el cementerio que fue donde sirvieron una picadura mientras entregaban el cuerpo de su hijo Jabonildo al ceno de la tierra. El féretro estaba en el carro fúnebre, un CD dejaba escuchar un discurso de Manuel Aurelio Tavarez Justo y de Francisco Alberto Caamaño y un grupo de jovencitas entregaban pequeñas bolsas de comida a la gente que perdían el interés de lo fúnebre y condolencias por el apetitoso manjar… Coma de los pecados del muerto decía un pequeño individuo que subido en la lápida de barón del cementerio sacaba la lengua cuando por su lado cruzaba una de las muchachas que hacía de servidoras
Palmaro sintió que se le desprendía algunas de sus vísceras, no comprendió ni mucho menos soportó ver como en el sepelio de su hijo menor hicieran un carnaval.
El sol, que estuvo en el trayecto de las salas mortuorias, hasta el campo santo con rayos amarillos cambió para un manto lúgubre y sombrío. Ahí dejó que sus lágrimas buscaran declive y drenaran sobre el desnudo brazo de su compadre Calvo Romano y la presencia de Cacheo, y de Palomina la hijastra ahora comensal de las mesas hedonísticas, parejas de salas nocturnales, de dormitorio y de festividades sociales. Las bandejas desfilando en manos de las muchachas y de tres varones vestidos en oropeles regurgitaron de náusea. Había convertido en un restaurante el cementerio para el era inaudito e intolerable. Ahí es cuando emprende la salida… enterándose después que lo que anunciaba el pequeño con el altoparlante, desde la tumba simbólica, del Barón del cementerio, se había convertido en basuras hediondas unas, y perfumadas otras. Aquella tarde de regreso a Santo Domingo, yo no fumé por más de 4 horas—manifestaba Calvo Romano, a su compadre que estaba refiriendo lo que entendió una Barrabasada, a su mujer Artemisa, comprendí que me estaba preparando para dejar el tabaco sin ningún tipo de peritaje clínico. No le quise decir lo que vi y me pasó con un poco de café que me sirvieron las mismas brujas del cementerio. Pero la carne se movía en los platos luego de estar cocinada y muy bien cocida. –Esa carne-- dijo uno que estuvo todo el tiempo a mi lado-- la había enviado Tránsfuga Plumón como obsequio de su organización política. –No quería decírselo porque entendía que nadie me creería, que me acusarían de romántico visionario propia de mi familia.
--No diga cosas como esas, compadre, pues me niego a aceptarlo.
--Sin embargo se volvía hemoglóbico y colorado en ocasiones bebí con sabor a morcilla y se lo adjudique al fregado -¡Cómo!, ¿¡Como dice usted?! --¡Así como lo escucha, compadre!
La verdad compadre—manifestó, Palmaro, en la sombra de su frondosa pena germinada con el entierro de hijo Jabonildo—que eso no es más que pura complejidad cerebral de las clases baja con mente subdesarrollada como la de nuestro pueblo.
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