
CAPITULO 17.-
El aire de noviembre abrazaba con sus manos álgidas las espaldas desnudas de los habitantes de Teodoro Henekén. Los graznidos, el croar de las ranas del aljibe el graznido de los cuervos convocando el concierto a la llovizna al compás de los versos de la naturaleza emitidos en el canto del gallo en los rejones o el aúllo de un gato emulando el ladrido del perro guardián. Los muchachos bailaban cuando Constantino dejó la Biblioteca las manos de Núñez enrojecían de tanto golpear el cuero con los bolillos invitando a escuchar los ritmos mandingas y los versos de Nicolás Guillen-Bomba, mabomba y bombó. Luego de ver llegar a Constantino, Luis Ernesto Mejía con su clara voz y sonreír exclamó - salió tranquilo el cangrejo, saltando de lao, de lao el cangrejo. Emulaba los saltos se agachaba, raniaba, saltando de lao. Continuaba Núñez golpeando sádicamente los cueros gozosos, que en abierta agonía masoquista babeaba el trompetista. Salpicando a la alcahueta guira en los ritmos de jorge Ulerio. Guayaba la guira y los muchachos reían, reían y guayaban y bailaban, emborracharse ardiente triculí, al ritmo del Sóngoro cosongo del Sensemayá en la voz clara de Mejía. --la culebra tiene los ojos de vidrio, se enreda en un palo en un palo. Luis Ernesto se enroscaba en una sábana simulando una rama de un árbol, caminaba sin patas, sin patas se esconde en la hierbas. Camina sin patas. Mayombé. Luis Ernesto levantaba los brazos y decía- ¡viva Carpentier, viva José Maria Heredia! ¡Viva Meso Mónica! Es importante aprender a matar las preocupaciones. Este poema esta poesía lleva dentro ese poder de mantras es un relajante musicoterapético. Era tarde no habia llegado Kleber de Santiago, Arias no entendía la dilación de su amigo fue para la verja a esperarlo, llegó a pensar en un asalto, lo esperó sentado en la grama. Otilio llegó y le hizo compañía comentaba el sensemaya y el Sóngoro cosongo y al final apareció. Traía en la derecha una funda y en la zurda un periódico el Nacional. -¿Por qué están ahí a fuera? Las luces en el pabellón estaban apagada señal que pasaban de las diez de la noche. Los ronquidos de Cristino y de Ulerio despertaron a Dante Castellano, quien pararía una mortaja traicionera. Vámonos a costar. Serán las once ustedes saben que la navaja nunca duerme- sentencio C. Victor-
-¡Casi lo olvido…! Comentaba Otilio,- dice el profesor Contreras que le busque, desea hablar contigo. Ordenó a Jochy a explicarte el asunto.
-¿De qué querrá hablarme el profe, Otilo? Inquiría mientras comía la cena que Arias le había guardado desde el comedor. Luego Kleber entregaba a Arias los saludos que le enviaba el señor Damny Cabrera, amigo de Jochy y de Humberto, del mismo pueblo. - era el que tocaba el saxofón, en la fiesta de los agrónomos, anoche. - te perdiste de la fiesta dizque leyendo, todos sabemos que era por no estar lejos de Dalia M. eres el mas tonto de todos nosotros, esas mujeres, ningunas, para nosotros serán. La estan educando para que nos rechacen.
--Quizá sea cierto que novia de estudiante no será esposa de profesional, sin embargo ¿qué explicación me puedes dar del comportamiento que ha tenido hoy?
- Oye Arias- Ciro y Leo se emborracharon en la fiesta, sabiendo que han sido seleccionados por el comportamiento excelente que han arrojado en su vida colegial, empero yo…, bebía los tragos que se podía, no los que quería. Pasé la noche bailando, pero ellos dejaron de bailar para beber. Comi sin apuros ¡tú sabes!
El director continuó visitando los primeros cursos, en los “grupos A Y B, comprobó el mal empleo de materiales y de recursos audio visuales y habia indelicadezas en el desarrollo de los temas se perdía la entereza, el interés, la motivación como en los cursos que había visitado la semana anterior. Convocó a la cuarta reunión del mes en la mañana del sábado. Estuvo en los cuartos de las carretillas y otros materiales de labranzas. Llamó a Kleber y a Arias para preparar otra lista de coordinadores en los puestos de limpiezas y les dijo con regocijos, “los necesito juntos en la hortaliza escojan seis parejas de primero y de segundo están en libertad de escoger las personas que producen. En la mañana del sábado los grupos estaban funcionando y después de reunirse con los profesores don Héctor entregó a C. Victor los listados aprobados con el sello y la firma suya.
En la reunión el director habló de la calidad de la enseñanza, del mejoramiento del método, amplia participación del dicente en los deberes y debates de los salones. Mayor empleo de recursos dinámicos, eficientización de la supervisión, planificada y evaluada adjunto a los trabajos y tareas. Cambiar… verificar… verificar los fines del Estado con el aporte personal del educador con mayor marco plural que individual. -hay que mejorarla calidad de los propósitos, decía y miraba por encima del salón como si estuviera en una sabana poblada de cactus y de guazábara. Las clases, que en nuestras aulas se imparten, en término didáctico, son más que vacía, no tienen esencia, ni preocupación, valga el juicio, sin dominio pedagógico. En la pizarra hallé temas de clases anteriores, alejadas de la realidad. La profesora impartía historia y la pizarra ofrecía pedagogía de los fenicios, pero la urticaria pobló el pellejo de mi molestia cuando comprobé que no había una sola lámina, una imagen, una gráfica. Lo propio sucedió en ciencia naturales, pienso,- remachó comiéndose las uñas-, que no se puede seguir de esa manera. Ese camino es peligroso. Nunca he ido a las aulas en busca, como perro, el hueso de cada día. La unidad de trabajo, los planes diarios… tengo hermosas consideraciones sobre este personal por haber mostrado tener conciencia… y juicio del para qué fue seleccionado como miembro de esta entidad que no tiene que pedirle a otras si quisiéramos. Lo he considerado individuos responsables, continuaré considerándole así, lo miraba uno por uno. Algunos decían no es por mí, ¡por mí no es…! ¿Y por quien será? Otros pensaban. Los miró a cada uno en los ojos para que supieran que su director está despierto, buscando a los que duermen al medio día donde se cuecen las habas. Hay que estar en los fogones de los hornos para preparar las sazones y escabeches para el menú magisterial que los nuevos tiempos nos vienen exigiendo. Si los de hoy son buenos siempre serán como de hoy. En mi universo sólo existe hoy, ¡evolucionante Hoy! No podemos servir sobre las mesas ese hoy un contenido de sazonado, insípido, salcochado, no. Como dicen en Moca los mocanos es bueno servirlo seco y sacudido llevarlo medido por buen cajón. Así los consumidores degustarían lo mejor la mejor calidad de la mesa nacional. No podemos no debemos enviar profesores fritos en alquitrán, ni hervidos en aguas negras. Porque todos queremos nuestra nación, no es una fábrica de aparatos, sin emociones, ni sentimientos. No, no si así lo viéramos. Sería la más difíciles de todas las tareas, más que la del médico o la del constructor de rascacielos. Construir un edificio de cientos de pisos, un puente de varios kilómetros, construir la mentalidad, la voluntad, el genio, el talento, el ingenio. La inteligencia que luego en su Hoy construya el edificio o el puente. Para que haya limpieza… debe haber higiene desde el principio… se levantó de la butaca de espaldar alto llevando en la boca el índice de la mano zurda.
El señor Contreras comentaba que si el señor Héctor hubiese sido fumador se hubiese fumado 28 cigarrillos por haberse llevado el índice izquierdo 156 veces.
Las semanas anteriores las calificó de digna de emular, eran ejemplares. En muchas aulas hallé lo que un minero en las minas busca- lo decía jadeante pero con brillo en los ojos que llenaba de lozanía el rostro de hombre de cincuenta dos años. Habló del perfil profesional de los estudiantes. Preguntó por Luis Guárana y por Máximo Elías Holguín. Buscaron al primero.
-Esos muchachos, señor Tejada - son adaptables se beneficiaran en gran medida de nuestros planes y de nuestros objetivos los dos son afanosos por saber, pero el nieto del general Guayubín es insaciable lector.
-¡Buenos Días!- dijeron Luis y Máximo. Al director no le interesaba la presencia de Máximo Elías y lo devolvieron al dormitorio. Luis estaba ante los profesores, era foco del lente de todos.
-¿Dónde está lo que traía usted?
-La dejé en el aleo de la dirección. Era una pelota maciza que empleo para relajamiento de mis músculos.
-Entonces conoce de esos mecanismos y desconoce que debe decirse alero… no aleo. ¡Jeh, jeh, jek! Sarcásticamente rió el director. ¿Y ese libro?- preguntó el director. El estudiante lo mostró para que lo vieran los profesores, que los miraban atentos con cierto cariño pedagógico. ¿Qué libros ha leído usted luego del ingreso al colegio? Con jovialidad preguntó el ejecutivo.
- Si, señor director- he leído “El Cristo de la Libertad, y El centinela de la Frontera, del doctor Balaguer, Las cosas añejas, del dominicano César Nicolás Pénson, Crimen y Castigo, del ruso Dostoievski, Y Desde Colón a Fidel Castro” del Profesor Juan Bosch. También las novelas ejemplares del español Miguel Cervantes Saavedra.
-Díganos Luis. ¿De qué trata el Cristo de la Libertad”?
Luis miró a doña Herminia y al profesor Candelier, después sin tropiezos, señaló- ese libro habla del perfil del padre de la patria, el autor compara la vida de Juan Pablo Duarte con la de Cristo padre del cristianismo.
-¿Qué piensa usted de ello? El director miraba a Luis al entrecejo.
-¡No pienso nada director! Contestó algo sudoroso y con aparente seguridad. Luisito como le llamaba doña mamina pesaba que el director se comportaba como un inquisidor, se daba cuenta que los profesores lo habían visto con buenos ojos, y eso a él le bastaba era suficiente. Recordó que Arias se lo habia dicho… un dia de estos te llamaran a la dirección y te preguntaran lo que lee. “!A mi me llevaron como a una prisión muchacho!-- le había dicho Arias, saliendo del seminario. Y me obligaron oír misa.
Para que te vayas a tus labores -instó el señor Tejada- enumérame los nombres de que los tumban cocos a pedradas limpias en las noches de luna. La profesora Amarilis pensó automáticamente en Soriano, por ser azuano.
-¡Usted ve…! ¡Esa yo no la se responder, señor director! Libremente respondió el nieto de Guayubín.
-Eres un buen muchacho, todo está bien puede marcharte.
En un rincón de la lavandería se situó Amelio Pérez, abrió una oficina para recibir las inscripciones de los participantes en los concursos de hábitos, culturas, usos, costumbres y tradiciones en las distintas regiones representada en el colegio. La mañana era de rayos de lenguas rojizas, entraban a las habitaciones por las rendijas de las puertas y de las ventanas de os pabellones de cemento, de zinc y de madera. Emilio estaba sentado en una silla de espaldares altos y de lisos balaustrales no se daba cuenta que en los horcones de cemento, envuelta en bejucos una pareja de culebras, recibían un baño de caricias veraniegas con las lenguas rojizas del candente sol. No podia darse cuenta porque en su menta tenía espacio para la imagen desnudas y frías, crudas de la brutal belleza de Neyda Sandoval. Nubes forasteras, tendieron un mantel blanco encima de la cabellera del rojizo sol haciendo más llevadera en la hortaliza, la faena. Otras cansadas venían del sur cuando cuatro viejas nubes cansadas y sin permisos se alojaron en los aleros cibaeños. Ahora era pálido el rostro solar, un oscuro molestoso llenaba los orificios de la oficina donde pernotaban las culebrillas cerca de las piernas de Neyda Sandoval. Polibio Pérez del 3er. año, de la ciudad de Neyba preguntó a Daniel Lapaix, del 2do, año si estaba listo para participar en el concurso, a lo que respondió- claro que voy, pero por interpósito que no hemos seleccionado aún.
En el salón de actos los equipos de trabajos realizaban las investigaciones de lugar. Para señalarse con dignidad en el señalado certamen en vez de grupos refundidos dos por regiones, algunos por tres y más el número que correspondió a Santiago fue el Uno, y el Dos A Barahona… hasta Samaná que fue la última en inscribir su participación.
-Quika Zavala, Emilio Pérez, José Antonio- Jare- y Nurys Santos constituían el jurado.
En el taller Otilio, Kleber y Jochimín, iniciaron los trabajos de ebanistería preparaban las 26 docenas y media de sillas y de mesas para restaurantes. Encargadas por el señor profesor Contreras. El trabajo en equipo era la modalidad, nueva para algunos estudiantes incorporados a las labores culturales, didácticas y pedagógicas. Debían poner en ejecución en las escuelas de todo el país.
El labio de fuego quemaba la piel del trabajador, que hacían tareas con el prof. Henríquez, en el marcado de los canteros. Aquino ayudaba a Idalia. Lo mismo hacia Méndez con Irma Gómez dada a sudurar hasta por la boca. Un dia cuando organizaban las excavaciones para dar terminación del abonario que hacían con pajas y materias orgánicas cayó en los éntresenos y casi muere por el susto, una sanguijuela, en los cordones de los sostenes amarillos colocada como si hubiese ido a saborear las exquisiteces de las mamas juveniles. El profesor Marino tenía un sombrero de palma cana al estilo mambí proporcionándole una agradable sombra y un aspecto de rebeldía, esperaba a Pedro Núñez, que llegaba con la carretilla repleta de estiercol y cal para la aplicación de abono. Cuando Núñez vació las materias Angelita Tiburcio sacaba las lombrices de la tierra negra que minutos antes trajese Pedro. Cuando el prof. Marino la observó dijo- Pero bueno, Tibur, que era dado a romper los apellidos a los alumnos, mire aquella mata de plátano, para la que se muere, después mire la que la que está verde, parece una adolescente. ¿Verdad señorita Tibur…? Esa tiene el encanto de una jovencita tierna como usted, no le digo las cualidades porque pasaría muchos tiempos enumerando las fragancias que les acompañan. En cambio a la otra le falta todo lo que aunque no le sobra tiene la que se parece a usted en el sentido de frescura juvenil. Son distintas, están diferentes en todas sus partes. ¿Y por qué será? ¿Por qué no se pregunta usted señorita Tibur…? Oiga tibur la que se muere carece de los animalitos que usted sacaba de la carretilla. La que en apariencia está encinta, en sus raíces hay muchos de esos animalitos llamados lombrices, son los que llevan el oxigeno a las raíces para mantenerse hermosa y lúcida. Esas lombrices, ayudan a la producción agrícola abundan en los terrenos negros y hacen la ingeniería requerida. El señor Marino escuchaba, cuando terminaba la exposición con Angelita Tiburcio, que Pedro y Luis Méndez, hablaban sobre la habitad, al darse cuenta que tenían diferencia se acercó al abonario donde estaban los dos alumnos trabajando y en caso de ser necesario arrojaría un poco de luz, -- los que perdieron el interés escucharan. -¿De qué están discutiendo muchachos?
-¡Ahí está,- señaló Méndez creía estar en lo cierto.
-Estamos dilucidando el concepto amistad, yo digo- que es el lugar de nacimiento y de crecimiento de un ser viviente- agregó Pedro. Constantino Victor que tuvo todo el tiempo en medio del debate manifestó-- los detalles dan la diferencia.
-¿Cuáles son esos detalles Monsieur? preguntó alargando los labios. Según el parecer de Arias el profesor parecía afrancesado y de saludaban diciéndose monsieur en vez de señor en su lengua natal.
-Los detalles profe- expresó Arias, - son de adaptabilidad. Si a esas lombrices se le saca de su habitad, de seguro que morirían.
-Así es, monsieur, así es. Se quitó el sombrero Mambí para decir--Demesterio, coja esa regadora búsquela de agua para que mojemos la tierra… ande, ande Demest que ya terminamos con lo comenzado.
El profesor se dirigió a -¿Pedro, cómo está quedando a habitad?
-Bueno Maestro, esta habitación, -y la digo entre comillas- está quedando mucho mejor que la de nosotros, le falta lavarla un poco para las frescuras de los nuevos inquilinos. Cuando Pedro oía sus propias palabras el profesor decía recojan pronto las herramientas que en minutos tendremos bastante agua de las nubes encintas, ¿se puede decir nubes encintas Monsieur? Preguntó creyendo que el estudiante que le quedaba al lado izquierdo era Arias, y al darse cuenta que no era C Victor, y que éste regresaba con la regadora llena de agua, sonrió.
-¿Dónde está Demest, Monsieur?
-Tuvo que ir al baño de urgencia profesor.
-Ande monsieur, que las nubes están preñadas, y por mi experiencia caerán borriquitos aparejados quizá antes de las dos de la tarde. ¿Verdad Monsieur?
-Pienso que sí Profesor Henríquez -dijo Arias, sosegado al sentir que el profesor Marino, compartía fervorosamente, con todos los estudiantes sin importarle el curso o el nivel académico.
CAPITULO 18.-

En el dormitorio de los lagartos, Rafael Mateo, oriundo de Luperon, lugar de Humberto y de Jochy, preparaba la participación de la provincia de Arias y de los otros imbertolinos, en el certamen. Fue el expositor de ambos municipios acompañado de Humberto en el saxo, y en la flauta tres canciones propia del folclor norteño llevó los Usos, las costumbres, cultura y tradiciones de la parte oeste de la provincia. Los Isabelitanos con su jugo de tamarindo, el mangú de auyama con zurrapa de chicharrones de tiburón. Los mameyinos con la champolina de Guayaba, la malteada de café, y los imbertolitanos con su sirope de miel de pulga y de melaza, el guayao de Guayaba, y el morir soñando de leche con naranja y pina. Dulces de leche de chiva relleno de Jagua hervida. Presentó el juego de la vaca sin lazo, el juego del anillo y del pañuelo, finalizó con la canción Amor y Geografía. Ya estando sentado la profesora Collado que también era puertoplatense, le solicitó la interpretación del merengue San Antonio que cantara el rayito de Sol Elenita Santos. Rafael Mateo se crecía cuando subía al escenario. Era la expresión de pueblo de voces altas y alegres. Era de Luperon de pueblo de voces, limpias y potentes, como la del Barítono Eleuterio Eduardo Brito.
Rafael Eligio dejó el salón cuando estaba la representación de Samaná con la sopa de leche y la supia de camarones… con los chicharrones de leche de cabra, buscó a Pedro Núñez y se dirigieron para Guasumal, Tamboril, hacia la vivienda de sus padres. Iban comentando las clases de Fundamento de la Educación, finalizaron con Yolanda y Celestica en la boca. -Sabe Pedro, dijo Eligio,- que en el colegio, hasta el gato tiene amores. Hasta el mandamás ji, ji, ji- rió sin parar por mucho rato.
-¡No, no lo sabía, respondió con frialdad Núñez. A demás de Yolanda y nosotros, ¿quiénes tienen amores Eligio? Eligio sintió que en los términos de su amigo habia picardía manifiesta. Titubeó quizá era un vicio familiar. Rato más tarde añadió- no estoy seguro pero el señor literatura le agrada a la señorita Gramática, a la señorita Inglés le gusta al señor sociología, hablan el mismo idioma. Al señor Serrucho y a don agricultura como al coronel Cuchilla, es decir don Navajita, son asistentes no ejecutantes. Pero moseñora Orientación y Priorita supervisión. Pero Pedro, explotaba Eligio, aflojándose la correa para orinar, hay estudiantes muriendo de amor de amor como la princesa aquella, por los encantos de un maestro, en particular y viceversa.
--¡Anjá! respondió sorprendido Pedro. Dígame sin tapujo. Polanco hizo un movimiento y mojó los pantalones se escuchó un chuispe dio las vueltas que dan los perros cuando marcan su territorio. Bebieron tragos de triculí comprado en el colmado de la entrada hacia Tamboril, pusieron la botella vacía al lado de una ata de Plátano llegaron a la casa. Don literatura da la vida por la dueña de la pintura, señorita Shakespeare, ofrece la suya por hallarse entre las nubes con el ahijado del Cabo Millo. El estudiante palma sola sobrino de Maguana, moriría ahogado en el mas profundo mar de fuego de la gemela con la novia del Atlántico.
-¡Eligio, tu estás locos, estás pasado!.
-Yolanda- continuó elucubrando Eligio - se come las heces por ti y tú las tuyas por ella.
-¿Y tu de quién estas enamorado, pendejote?
¡Cómo que d quién? Tu sabes que me gustan todas, si hubiese tenido que seleccionar hubiera escogido a la señorita Gómez. A la pelirrojo de Gaspar Hernández, a la viudita del ahorcado. Tenían media hora en la puerta de campo del cortijo de sus padres.
-Hablando pendejetas -expresó en su fuero interior el señor Eligio Padre que escuchó algunas de las sandeces de su hijo.- hablando basura y acaba de llegar. Pasó un buen tiempo de silencio, se limpiaron los pies, miraron que el señor padre se hacia el dormido en una haragana de roble blanco en la enramada, parecían como si soñara.
-¡Buenas tardes! Al entrar dijeron-.
-¡Buenas debieron haber sido! Respondió el viejo. Ellos se miraron de repente. -¿Eres tú Eligio?
-¡Sí soy yo, papá! ¡La bendición sea para usted, Papá!
-¡Que sean para ti y tu acompañante… que no me ha presentado! que encuentren el camino de la gloria, si es eso lo que buscan.
-¡Es verdad, ese es Pedro…! y me preocupó al ver que se ha quedado mudo… ¡el venía bien, papá! dijo Eligio y abrazó al señor que bajaba los pies de un banquito negro reluciente, quizá por el uso. Pedro callado pensaba en el humor de Eligio, jugaba con sus padres, era una familia admirable. Eligio se acostó en el cuerpo del anciano y parecían, según la imaginación de Pedro, la silueta de dos marranos papacotes.-
-¡Siéntate, Pedrito- entra hombre, siéntate! Por qué tardó tanto para volver a verme. Pedro le contó de los compromisos que tenían en los últimos dias, le dijo que se preparaban para los exámenes, y de las primeras practicas previas observaciones.
-¿Dónde está mamá, papá?
Tu madre, anda para anda para la casa de tu padrino Basilio Vásquez, a quien se le murió la hija más pequeña. ¡Sí ombe caramba! Le daba tono de lamento a las palabras. ¡Sí ombe! volvió a decir moviendo la cabeza de inconformidad. Es un viejo de 98 años y no necesita de espejuelos para leer, pero lo grande en Basilio, Pedro, es que tiene una mujer de 32 años. ¡Es un atrevido! La mujercita es de na, de na, ¡muchacho! Sin muchas pendejueras la he visto parir tres veces, de dos en dos. Fíjese Pedrito, que la muerta de anoche es del cuarto parto, tenia cinco meses nadamás. ¡Son niguas, creo! Miró para la puerta le pareció moverse, tenía lentes negros para el sol, estando oscuro, aureando el luto su rostro senil. Se les cayeron y con el bastón rompió el vidrio derecho. Pero para su otro hijo, que llegaba por el lado de la cocina, les parecieron, acostado, en haragana un viejo fantasma pirático, por el gorro fuerte azul turqinado. Más que por el parche negro encima del espejuelo. Tenía aspecto de un jefe de tilapias en los cantones en los contornos del lago Enriquillo. El papá de Eligio vestía a la antigua desviando así la atención de vecinos y parientes por ser dueño de la herencia de la familia Polanco dejada por sus padres en un baúl de ébano blanco y de puertecillas libanesas con esos pantalones en zafarranchazos les agarran penas, papá se la sabe todas- míralo con esos pantalones de remiendos de macario y cuero, es especialista en el manejo de la simulación, marionetero, je, je, je -rió se, orinaba los zapatos de Pedro que estaba cerca de este riéndose de las agallas de su apreciado padre. Es un mambí manejando trampas y creando circunstancia. Las hace de cualquier color, pero las blancas son las que prefiere. Estando sentado en la enramada le dijo a mamá Genia- tu recuerdas el dia que fui a buscar para la Hacienda, los zapatos y no regresé hasta el dia de San Juan. En el vientre de la enramada hay tentativamente 66 quintales de cerones de tabaco que vendido a 25 pesos te compraría las medias y los zapatos de Charois, aquellos que me pediste cuando eramos novios, los recuerda vieja. ¿Verdad que los lleva en la memoria?
--Sí que lo recuerdo, pero esos no, de esos hace muchos tiempos. ¡Más de 50 años! Esa tarde… pensó me quedé en espera en la galería de la casita de mi padre Filogenio Sosa jugando como niños a la esperanzas y no llegaste, y aquella tarde que retornaste, fue borracho te habia bebido todo el dinerito, ahora despues de tanto tiempo me los traes con los hilos bien envueltos y manejados por tus recuerdos. Así pensaba doña Eugenia Sosa hermana gemela con Eubaldina Blanco… la madre del Dorsuskú Rafael Enrique Sosa.
--¿Por qué estás llorando Genia? Dijo antes de encender el cachimbo de Caoba.
Constantino Victor y Kleber Soriano, lavaron el aljibe se avecinaban los borriquitos aparejados que el profesor Marino Henríquez les habia hablaba en la hortaliza, cuando preparaban los aboniarios esa mañana no eran como los del 1ero de septiembre, cuando regresaron para mantener llenos el aljibe. Las nubes estaban ahí encintas lo habia dicho el profesor de agricultura, y en pocos ratos parirán borriquillos ensillados. Eran las diez, pasado meridiano, la oscuridad era gruesa y blanda, hacia frío la brisa que no era fuerte levantaba las hojas secas y maduras que a sus pasos encontraba, permanecieron levantados ambos, esperando las primeras gotas de lluvias, las primeras caidas. Otilio Marte estuvo donde fuera de utilidad, llego donde Arias y Soriano cuando los grandes granizos golpeaban los listones de la tapa del aljibe, cosas que para los sureños, eran pedradas de un azuano borracho, que le habían quitado la concubina en el Bar las tres hermanas. La temperatura bajó de repente, dejaron de cantar los gallos, bramaban con furias las vacas, eran estrofas de la Marsellesa, como sutiles y febriles conciertos de rana croándoles a los macos toros que se escondían en las covachas pero podían escuchar el rebuzno de un saleo en el potrero más cercano. En ambos dormitorios los muchachos estaban despiertos, se habia marchado el fluido eléctrico, no se veía nada, la oscuridad, sobrepasaba los linderos habituales. El zinc de la cuartería ametrallaba contra los bajantes de jaguas centenarias, el aguacero llevaba pies livianos, pero con pesadas manos, al través de las persianas C. Victor pudo ver una cara amarilla por el resplandor del cigarrillo que fumaba en el dormitorio. Cuando los tres llenaron el aljibe, cuando fueron acostarse volvieron a ver a Ciro y a Leo fumando otros cigarrillos. Los saludaron después les pidieron fósforos para encender una vela y al fin se fueron a su dormitorio. Arias halló al señor Henríquez, esperándole en un pasillo tibio de su mente… y a Arias le oía decir- ¡caerán borriquito aparejados, monsieur.! ¡Las nubes estan encintas! ¿Verdad que si monsieur? Cuando se entregaba a los placidos retortijos del sueño recibió como a una visita distinguida el perfil aunque borroso de Silvio Podaba Paulino, sonreía al escuchar la voz de aquel que declamara en la convivencia las criollas de don Pellerano Castro. -Tenía una gran voz dijo Arias,- casi durmiéndose.
En la mañana la humedad era dueña de todo el entorno educativo, todavía no se veía el fango pero estaba todo blandito, los muchachos caminaban por las acerinas de las encachadas callejuelas. Pisaban las virginales gramas las que vistas como damas aristocráticas, de cofias y guantes blancos, y al conocer de sus encantos no podrían los zapatos encimas fueran del color o del tamaño esos fueren.
El certamen entró y salió por el portal del éxito todas las regiones introdujeron su participación, fue una marcha de entusiasmo con objetivos perfectamente claros, el espacio del colegio era muy favorable para esas cosas, en lo físico como en lo espiritual. Para muchos, como para Constantino Victor Arias, era un santuario sin baches inocuos, ni basura, tampoco fantasmas por eso las avecillas volaban facilitando el trino y silbatillo de alegría artística. Los profesores fueron simples observadores hasta el desenlace y de pasada lo asimilaron como un espacio relajante y de esparcimiento absorbiendo las energías positivas espirituales de los distintos expositores. Es posible que echaran en bolsos, las bagatelas, para discutirlas en los salones de clase. Que aunque para Bruno Rosario Candelier, esas baratijas, servían de entremés. Humberto Morrobel, poseedor de los aires musicales y del alma de la poesía, del encanto de las células musicales como las cosquillas intercostales, como traducción de caricias humanas en el rostro pentagrario. Vestía pantalones azules con un listón amarillo a los lados desde la correa hasta el ruedo. Arias lo veía leyendo los códigos de “Lucia” canción poema, del Doctor Balaguer, presidente de turno y lo propio con “la flor de la canela” ambas de amor y poesía. Subió al escenario para complacer a una de las profesora ejecutando el merengue “Compadre Pedro Juan” y la “Empalizada” Rafael Mateo luego, cantó la canción Amor y geografía”
-¿Cuál es tu parecer- Arias, preguntó Rafael Mateo- de nuestro folclor? Arias sintió un ardor que habiendo nacido en el estómago recorrió todos los axones como en una pista circunvalada, miró a la audiencia una por una y tomó postura para contestar la pregunta hecha por un alumno de curso inmediatamente inferior al suyo, pero Arias conocía que estaba escrito como un guión del certamen, vio el perfil del profesor Candelier…esperaban con ansiedad lo que diría el representante Imbertolino-- como todo tema de un sistema ortodoxo debe ser tratado por expertos no por neófitos, empero me arriesgo a señalar que los aires folclóricos son sagrados y como lo vivo y lo siento diré, que es una manifestación del mundo espiritual con sede en las grandes almas en regiones nobles, es una manifiesta actitud social comunitaria muy compleja. Se nutre de las acciones individuales, pero al final refleja el grado en las diversas actividades de los habitantes de cada región en ese pueblo es un indicador de formalidades de las diferentes vertientes y características y extractos culturales, tradiciones, costumbres, usos unidos a las etnias y a las religiosidades. Oye Mateo,- enmendaba Arias - en la música es un comportamiento singular del gusto, de la educación, pero sobretodos es el sexo de la patria, de lo quisqueyano, de la quisqueyanía. No existe otra cosa con mayor grado de espiritualidad donde el ente social envíe señales de emociones, y de sentimientos. Menos obstáculos… el júbilo, el llanto, lo encontramos envuelto en la membrana de los instrumentos folclóricos como una sublime sábana blanca. Humberto Morrobel lo oía mientras fumaba en uno de los camerinos. Cuando dejó el camerino preguntó sobre los instrumentos, quiso averiguar el comportamiento y la concatenación con el ejecutante y el aparato musical.
Pienso que el sentimiento y la persona del músico existe un vínculo, una sicología, una correa de sensaciones por donde envian las señales, como en un cable, las energías electromagnéticas esa trilogisidad es la integridad del arco íntimo. Pienso que cada instrumento conlleva en si una acción social y de entrega sicosexual. Aunque el lector crea que estoy repitiendo, no… por muy servir y rústico que parezca, si lo vemos en una mesa o en una vitrina hay que guardarle respeto… como cuando la boca o las manos la hacen llegar al clímax de caricias. ¡Ahí está la presencia del respeto! En fin los factores ayudadores en el desarrollo de la personalidad musical, de un pueblo son los mismos que intervienen en los otros desarrollos. Ahí está lo prehistórico, lo histórico, lo medieval, lo universal, lo clásico, los ahorcamientos y las fusilaciones.
El instrumento musical es una integridad, es un circuito de armonía unido por las redes sensibles, capaces de sostener el hechizo que envió el compositor cuando fue invadido por las magias de la musa inspiradora.
El certamen continuaba iba a las mil maravillas, pero Arias se marchó para el dormitorio, Luis Ernesto y José Enrique mantenían un dialogo sobre la pobreza, el hambre y la enfermedades, en el mundo. García- apuntalaba -como las grandes naciones explotaban las riquezas de los países pobres, empleaban los recursos en masturbaciones y autocomplacencias de oficinas en escritorios donde planificaban la muerte de los que evitan las sádicas complacencias, complaciendo su egofilia y esquizofrenia, satanoide preparando los planes para la destrucción de Vietnán y de Santo Domingo.
Capitulo 19.-
--El caos, dijo, Mejía- es una metodología en los países del tercer mundo que favorece a las burguesías capitalistas, a los imperialistas y a las aves de grandes plumajes y de largos cuellos en pescuezos largos, las alimentan y entrenan para la destrucción de los pueblos hambrientos, a los que han excluidos los representantes las buscan para si no están señaladas…marcarla con la cruz de la muerte. Conocen los movimientos y lo ubican para destruirlos con las garras amoladas en tiempo de paz, en tiempo de guerra. Arias estuvo en el comedor, las mesas tenían manteles blancos encima en cada unas un pucho de rosas rojas, al centro manos de guineos maduros traídos desde Manzanillo para la celebración del cumpleaños de la Profesora Herminia viuda Pimentel, la bajilla era diferente, era de galas. Habia un menú muy especial, para tal ocasión. Lo interesante era producir un momento de alegría en la vida de la maestra de generaciones el sancocho de varias carnes era verdadero manifiesto del folclor culinario dominicano, carne de la pocilga, carne del corral, y víveres del conuco completo la presencia de yautía, yuca, plátano, rulos u entre una variedad de vianda no podían faltar la auyama y el ñame del Limón y de loma Manacla. La hortaliza completa estaba en cada plato compartiendo, la suculenta sazón de doña Niña y de su asistente Helida Manzano. De la carne mencionaban la de res y de cerdo, la de chiva y conejo, la de pato y gallina, la de ganso y pavo real. Alguien aseguraba que el sancocho tenía nervios de carey y de tiburón.
Era propio de las escuelas normales del país cuando el cumpleaños era femenino que sobre pasaban los cincuenta las manos de guineos eran para simple adorno de las mesas, dejado allí por tres días en el mismo sitio donde fueron colocados la primera vez, de esa manera la festejada no tenia que apagar las velas, sobre un bizcocho inexistente.
Rafael Eligio y Pedro llegaron de Tamboril en el momento de la comida del lunes. Núñez fue quien sorprendió a Doris su hermana, cuando esta le decía que no habia comida para él, porque ese dia el colegio celebraba con sancocho los sesenta años de existencia de la profesora Mamina. Después de pasar por el frente de la dirección abrazados como dos amantes dándole a Pedro, besos en las mejillas, y otras caricias instintivas propias de los hermanos.
-¡Muchacha, si el mandamás te mira besuqueándote con Pedro, te llamaría rudamente a la atención aseguraba Eligio. Doris se rió apretando con mayor calor filial el pecho de su hermano mayor.
Pedro- dijo Doris- hoy la comida es sancocho prieto, doña Mamina está de aniversario. Y como tu no come agua… te lo digo.
-- Eso era antes de estar aquí, ahora lo como y he aprendido a comerlo, porque me agrada… Si hombre pero en verdad lo que me gusta en las tardes de lluvia, es comer suplia, verdad Doris que a ti, te gustaba también. Doris continuó para el dormitorio mientras los dos amigos continuaron con la conversación que no terminaron cuando entraron al la casa de los padres de Eligio.
-¿Cuáles son las variedades de sancocho que hacían en la casa de tus padres?
-¡Bueno Eligio, te voy hacer mención de la Supia, el chambre sencillo, el chambre completo… estos sazones pueden ser con cualesquiera de las habichuelas, o guandules. La sopa común, puede que sea vegetariana, o no… es decir de carne o de vegetales, a esta se le agrega según sea el gusto carne: longaniza, morzones, chorizos, patitas o trompitas y patitas de cerdos o de terneritas. Es bueno conversar- dijo Pedro-, es la manera más sencilla de conocer cosas. La supia por ejemplo casi nadie la conoce y la confunde con el asopado, es desconocida por muchos cristianos de América. Es un manjar de la inteligencia popular. Caída del cielo de la necesidad de los pobres. Según escuché decir de Arias, es un plato de los negros Congueros junto con los cueros y los tambores… un día de pobreza de las que padecieron y aún padecen los negros, los de ayer en los cafetales, en los algodonales, en los cañaverales y los de hoy en cualquier hacer cotidiano. Hacían un caldo al que llamaban Supia, usando pedazos de suelas de sandalias o cuero de los instrumentos congueros y hubo casos que usaban los abrigos de los amos o de los zapatos que eran de gamuzas, del cuero de las orejas de los rinocerontes. Pero aquí -decía Arias- llegaron a hacerla con carne de ranas, de iguana y de cocodrilo… con camaleones y garzas. La supia de ahora se hace hasta con un buen pescado, arroz en poca cantidad, víveres cortados en lonjas sencillas, muchos oréganos, cilantro de sabana, cebolla y ajo. Las felicitaciones llegaron a la profesora homenajeada alcanzaron dos horas, depositando cariño en el corazón fuerte de la casi anciana maestra, ella los recibía con el mismo entusiasmo que se los entregaban. Constantino Victor y Luis Ernesto declamaron poemas acompañado del saxo de Humberto quien instrumentó la flor de la Canela y la flor de Amistad con el clarinete del profesor Belarminio Diaz, quien habia llegado para la ocasión.
La semana siguiente el colegio recibió en su sagrada inquietud, producto del esfuerzo de todo, la primera entrega a la luz de los habitantes Henequenianos un periódico mural dirigido por alumnos y alumnas del 2do. Año el fin principal era sacar de la pista a los persecutores de los miembros de la Peña de la ventana de los lagartos. Los dos eran los programadores defensores del descanso como una deidad, empero ese dia los muchachos hallaron que ningunos hizo siesta. Estuvieron en la sombra del taller de ebanistería programando un encuentro con los afines de seleccionar los colaboradores del semanario.
Quince dias después el señor Tejada valoró como importante esa decisión del semanario y encontró bueno los materiales de la primera salida. José Polaco era el caricaturista, el director era Luis Ernesto, la redacción era de Arias, Dalia Margarita encargada de Arte culinario, Griselda Pérez de la parte lírica y cultura. Ciro subdirector de redacción y José Enrique de los asuntos externos. La redacción editorializó con loas elogios y halagos la forma como fue efectuado el cumpleaños para la profesora doña Herminia Viuda Pimentel. Otros escritos fueron para la festejada maestra Mamina, cariñosamente querida y tratada. El profesor Bruno calificó como prometedores los versos de un trabajo titulado el cojo a la firma de Nonato el “curioso” a continuación transcribimos como una muestra del esfuerzo socializante:- ahora que el solo salía diremos algunas verdades, nadie lo vio salir ni tampoco para donde, dicen que fue para la ciudad, huyendo sin pasaporte, cojeando del pie izquierdo parecía un pordiosero, dicen que es un chivato cruzó para el cementerio y de camino cambió, sapos ratas vomitó, cojeando del pie izquierdo y del derecho sangraba. Volvió a dar al campo santo donde otro cojo esperaba para entregar los informes de los muertos que mataron.
-¿Para dónde vas?- preguntó Dante, a Otilio. Que tenía en sus manos frutas y hojas de cundeamor y de jayama.
-Voy hacia la cocina - respondió Otilio-
-Pensé que había alguien enfermo.
-Claro que si, tu no lo sabia, pues si Cristino tiene saranana, si no andamos rápido nos contagiará a todos, hasta los santos del cielo deben cuidarse.
-¿Para qué sirve esa jeringa tu llevas?
-¿Y eso se llama jeringa?
-No hombre, no me refiero a las ramas y a las frutas.
-Bueno, ahora si, sirven para las piquiñas, las ñañaras para la saranana, para el picor y para raquiniña. Para eso sirven.
-¿Leíste el periodiquito?
-¡Sí, lo leí, pero no tiene nada es un mamarracho, es un esperpento, de periodismo.
-¿Un esperpento? Será que estás… ¿cómo puedes decir eso? Lo que dijo Griselda de doña Mamina y del cojo ¿es un esperpento? ¿Y los consejos de Dalia Margarita?
-Escucha Dante- dijo con acento de hombre ilustrado que se definía periodista- déjeme decirle, pero permíteme ir a la cocina, a preparar el brevaje para cortar la alergia del cuerpo de Cristino, entonces pondré mi punto de vista del mamotreto periodístico.
Domingo 4 de la tarde las alumnas de la profesora Pérez estaban en los umbrales de la mata de laurel vestían con faldas azules y camisetas blancas el cabello tenia el shampoo con la alegría de salir, en la verja del colegio frente al seminario como si no esperaran a nadie estaban Ciro, Leo, Núñez, Kleber, Arias, el mágico aguardiente femenino llegaba con disfraz de esperanza y cada uno se fue desesperando o dispersando de las sombras de los cocoteros.
La madre de Arias tenia muchos meses que en las cartas no ponía siquiera una mota lo mismo ocurría con Soriano. Ulerio decía, he perdido la fe, porque su madre no le enviaba cinco centavos sin embargo a Pedro que recibía de la barbería su madre le enviaba 3 pesos con 50 centavos, en la semana. Los cinco dispersos ahora no se alegraban al ver a la señorita Amarilis que le llamaba con ella estaban las alumnas del tercer año Yokasta, Zoila, Nelly, Quika y Nurys Santos. Del segundo se hallaba Eneroliza, Celestica, Yolanda, e Hilda Lemoine. En el Montevideo a 15 minutos de Santiago, estaba repleto de estudiantes, los camareros para la ocasión vestían camisa blanca y corbatín de negro era dos jóvenes uno regordete y el otro bien delgado. En la mesa de las muchachas habia cervezas y refrescos de frutas y un frasco de ron. La música que salía del aparato era instrumental, luego llegaron canciones de Tito Rodríguez, Rafael de España, Rafael Colón y otros de la época. Kleber y Arias estaban en un ángulo de fría estrategia, así le decían cuando no eran visto por quien a ellos les interesaba no ser visto. Leo y Ciro bebían cerveza con clamado y Ulerio que no habia llegado con el grupo bailaba un merengue tipico en medio del salón, con Yokasta. Arias recordaba a Humberto que en cierta ocasión le decía… oiga Arias, un bailador común lo hace con el cuello en corcova pero un puertoplateño lo realiza con el cuello erecto. Nunca supo quien colocaba música de los Beathes. Recordaba las canciones… Submarino amarillo, la noche de un dia difícil, y ayer. Y mientras esas imágenes invadían su memoria, su corazón henchido recordaba los entornos y contornos de su campo, con la forma campechanil de Ulerio bailar. Todos estaban en el salón, menos Arias escribía en una servilleta una carta que enviaría a sus padres al dia siguiente. Luego envió al coordinador de consola un papelito servilleta, diciéndole oye, pon las músicas que abren los corazones, las puertas de los caprichos… comenzó a cantar Tito Rodríguez, la canción bésame en la voz de Gatica. Su amigo Kleber bailaba con la profesora, con Leo bailaba Eneroliza, y Lapaix intercambiaba respiración con Nelly Ogando. Eran una calle de doble vías. Las delicias de las canciones de amor entraban a los aposentos de su inspiración y deseó escribir. Allá en el dormitorio Dante Castellano y Otilio conversaban del semanario La ventana de los Lagartos, Otilio lo habia calificado de esperpento, y de mamarracho concluyeron sacar un interdiario de seis páginas de ocho y medio por once, pero debía ser de líneas pedagógicas y temática filosófica. En la primera salida el interdiario “El Corte” saludaron a los organizadores de concursos y a las provincias ganadoras. Dante publico los vocablos usados en la región del cibao central principalmente Baitolo o vaitolo, embullaise, cogeilo, maipiola, calimocho, cocorotera, bojote, agallúa, chivirico, salopuí, miaise, marrano, remúa, trinquivay, Chimisquí. Por este trabajo de la morfología y fonética, puerto plata unido a otro del arte culinario obtuvo lo habíamos señalado ya, el primer premio.
Samaná fue ganadora por la novedad y exquisiteces del nuevo plato de la cocina criolla dominicana que en la zona de la provincia y sus contornos eran elogiados los platos de la sazón de Samaná y su pescado relleno de coco. La sopa de cabeza de lobo marino y lo que mayor sorpresa causó fueron los chicharrones de leche, el cangrejo al carbón relleno de guandules con leche de coco seco. Barahona que ganadora fuera como Azua y San Juan de la Maguana, pusieron en escenario el gusto y el entusiasmo sureño con la plena, del juntero y convitero protagonía del folclor sureño. Los pasos de las muchachas interpretando la mangulina Ramón Madora, que dice así- San jerónimo vendrá con los ojos bien abiertos, las trompetas sonaran y resucitarán los muertos. Esos versos fueron dados a conocer Nelly Ogando, y Ramón Encarnación ambos del municipio de Oviedo y del Cercado.
El mural de la ventana de la peña de los Lagartos, publicó además versos de la décima criolla, “El amor y el interés” se fueron al campo un día, mas pudo el interés que el amor que le tenía… “el interdiario” “El Corte”, publicó en sus páginas y entregó los siguientes versos, aplaudidos y comentados. “Levántate dulce amada pa que vea la linda luna, así tendré la fortuna, y la gran satisfacción de cantarte mi canción entre las doce y la una”. Otra canción popular que Ogando interpretó fue - “Allá viene el sol saliendo, con cadena de oro i plata, ¡viva el sol, viva la luna y el amor que a mí me mata!” “Si me quieren se querer, si me adoran se adorar, si me desprecian desprecio poique ese e mi naturai “. Estos versos de uso público y popular, gustó bastante a los miembros del jurado y lo calificaron de interés nacional, como reserva del pueblo dominicano. La participación de Ovalle y de Rafael Mateo fue calificada como descomunal. Las canciones de Ovalle, que inauguraron el certamen, publicadas en los dos murales, vide un caballo con chancleta… una mula con zapatos… un gallo tocando un cuatro, una chiva con peineta… los aplausos permanecían siendo dueño del solar. Hasta que Rafael Mateo, lo recuperara cantando ¡”señores vendo un caballo, en un precio siniguai, caballo de guen andai, e mas ligero que ei rayo, tiene un ojo alumbrao, y e gacho de una oreja, ei trote pareja no tiene, poi tenei un pié jinchao y ei otro desjarretao, nunca sufre desmayo, señores yo vendo un caballo!”
Capitulo 20.-
Constantino Victor Arias dormía en la lavandería a la una de la tarde. Hacia mucho calor en los dormitorios. Sólo Luisito Méndez y Enrique Aquino pudieron dormir aquella tarde. La algazara era inaudita e insípida, insoportable. Como era sábado muchos optaron por permanecer despiertos además la sierra eléctrica del taller de ebanistería se confabulaba con los chismosos del Pabellón de los lagartos. Completaban un cuadro cómico Melba, Griselda, María Dionisia y Dalia Margarita, hicieron comentario de la bullanguería del dormitorio de Arias, y de Soriano. Ellas habían visto cuando Arias cubría su cara con una almohada blanca, llevando en las axilas del brazo zurdo la enciclopedia Quillet número uno. Las 4 muchachas fueron al lavadero para enterarse de lo que hacía Arias, al verlo sosegado mientras dormía regresaron a los dormitorios, al despertarse Arias, halló en el zapato izquierdo otro papelito muy parecido en la envoltura, al encontrado en anteriores días cuando el y Soriano durmieron en el mismo lugar. Lo pasó por los labios luego a la nariz, por el aroma supo que era de Dalia Margarita. La voz de Dalia M. estaba ahí en sus sienes, retumbaba diciéndole… estuve ahí contigo viéndote dormir placido y confiado como lo hace el niño querido de sus padres. Pero la tristeza que envuelve mi vida en estos minutos no tiene comparación. Pudiste hacérmelo saber, haberme informado que a bailar te irías y ahora todo bien estuviera. Enterada estoy de lo que no hiciste. En otros tiempos hubiese llorado, pero ahora, sonrió al oír que lo recriminara… ha madurado, hemos madurados. Ahora hacían silencio la mayoría dormía. Cristino, rascaba su espalda con un palito que por la corcova parecía tener forma de mano, luego pasaba memoria al cuento de un tío suyo, que luego contó a Ramón Encarnación, a quien le agradaba escuchar la contada de Matos y Matos. Chaguito-decía Matos- llamó a su hijo y le mandó a buscar algo para acompañar los víveres de la cena. Cinco dias llevaban comiendo víveres con víveres, y un poquito de agua de mal gusto. También la bajaban con la imaginación. Me da muchas penas dijo Chaguito. Que me lleve la abuela del diablo. Manifestó con voz de cántaro su mujer. De esa forma salgo de esta maldita pobreza. Anda, anda, dijo ella. Párate de la silla, que te tiene en secuestro. Seguía murmurando la mujer. El marido abandonó la silla y en el potrero los Mansitos, propiedad de don Félix Higinio Silverio, recordó que siendo niño escuchó hablar de ese potrero… decían que tan sólo por coger una hoja de limón para hacer una tizana, el que la tomaba quedaba bajo la prudencia del demonio… a quien el dueño se la habia entregado como paga por servicio prestado. Chaguito lo sabía y lo recordó con pelos y señales, escupió pero el hambre, le despejó la bruma y le levantó las cuerdas del alambre dirigiéndose a la enramada donde ponían las gallinas. El arroyo San Morones, estaba muy raro, lo halló grimoso, encendió un cabito de cigarrillo que tenia en la oreja derecha, obtuvo energía y ya en la enramada donde ponían con las gallinas las guineas, llevaba en los o labios el cabito de tabaco. Se frotó las manos al ver 26 guineas negras, en nido, que según Chaguito, era, mejor que donde el dormía, con Chicha, su mujer. Las manos fueron dos grúas de huesos y carne, y como si levantaran dos vehículos en un parque de la ciudad, abandonó la finca y sin saber como levantó las cuerdas de alambre, llegó a la casa, con las guineas peladas, estaban vivas, eso sí, pero eran un témpano de hielo. A pesar de haberlas ahorcado con sus manos de leñador. Cristino mientras hablaba con Ramón sudaba, era como si se reproducía en él, esa realidad. Encarnación que habia oído otras veces la historia, le secó la frente con una toalla negra de su propiedad. Chicha entró una de las guineas en la paila, que cantaba la canción de San francisco, para agradecer que le abriera la puerta de la suerte a su marido. El ave viva aún, la miraba con ojos de tristeza, Chicha, no se da cuenta de la petición del animal. Suéltame que como tú, soy madre. Decía la guinea. El deseo de comer guinea con yautía, la tenia sorda y ciega. Chaguito temblaba al ver que su camisa estaba sucia en sangre, sabiendo que ninguna de sus dos víctimas había fallecido. Desde su butaca Chaguito, donde permanecía sentado la llamaba, Chicha te lo digo, deja ese animal, te lo repito está bajo la protección de lucifer, te lo vuelvo a repetir no coma de ese animal que tiene el alma de la abuela del diablo. Recuerda que con estas mismas manos he dado cristiana muerte a toros y caballos. Por qué no pude matar a dos pequeñas guineas. Chicha no escuchaba los ruegos de Chaguito y con la media cinta de éste, les voló el pescuezo a las dos infelices avecillas. ¡Qué maldito, ni que guarimba! ¡lo que se come nunca es maldito!. Si puede ser. Dijo Chaguito. ¡No hombre no!, aclaraba Chicha. Pero puede estar envenenado y el veneno mata. Eso es el demonio en figura de guinea. Los muchachos se fueron retirando del escenario, entendían que Cristino, no desataba, no desembocaba, pero se dio cuenta del pensar de los espectadores, entonces dijo, el sazón despertó las otras dos docenas de guineas, las que entraron a la cocina y se comieron hasta los intestinos volaron formando dos hileras de fuego azulado chicha con lágrimas en los ojos alargados durmió, esa noche en la cocina sus piernas estaban paralizadas se le habían crecidos y otro tanto su vientre como si tuviera un traje de aire. Al despertar Chaguito la encontró muerta con todo el cuerpo emplumado, con los ojos y la lengua fuera.
En la noche, Celestica del segundo año, natural de Monte Cristy contaba la historia de un primo suyo que habiéndole su padre prohibido entrar al bombillo rojo, en las Cuarenta, acudía a buscar cariño donde su amante y en la madrugada regresaba. Domingo de ramos, llegó como otras noches vistiendo de negro, hasta las medias y los pantaloncillos. Se llamaba Mario, con 23 años, querido en la vecindad y por su familiares especial por su padre, que lo observaba en todo momento. Desobedeció por cuestión de faldas el vestido era tan negro como la conciencia de un prestamista, a pesar de haber franqueado las líneas de la custodia, el padre, que los peligros, veía de espaldase sentía culpable e in noble. Usted es mi hijo menor y como a los otros lo queremos, tengo conocimiento que visita usted el lugar más sucio y asqueroso de toda la comarca y como un favor estoy pidiéndole, que suprima esos viajes. Nunca le prohibiré que vayas a los lugares honrosos y de reputación aceptable por la sociedad. Lugares honorables honrados como los otros hacen dijo Necudemo Torres a su hijo Mario Necudemo Torres era individuo de poco hablar pero ese día habló bastante, decía Celestica, a las compañeras que con esmero la oían. Las muchachas parecían un sindicato de excluidas de pioneras independentistas. El vientre de los dolores. De regreso Mario, habiendo obtenido los placeres, allá en el bombillo rojo, a pesar de las siluetas de la luna alumbraba el limoncillo. En el banquillo encontró una jaiba que con ojos de maíz lo miraba asustada. Era tan negra aquella jaiba, que parecía hija de un galipote de alquitrán, la agarró con la mano izquierda, por si las moscas, y en la cocina la colocó debajo de la lata donde su padre Necudemo ordeñaba. Mario durmió, menos de dos horas, miró el alcayata donde su madre guardaba los fósforos, los tomó y de rodilla cayó al suelo al ver que de la lata salía como una gallina culeca, la señora Julia de quien decían se convertía en mariposas y en jaibas blancas y negras. Mario se paró y huyó para contarle a su padre, pero al entrar a la cocina no había nadie ya. Personas del lugar, dijeron señaló Celestica, que don Necudemo, la habia contratado para hacerle creer que habia sido una bruja la que se le apareció en el camino.
Era viernes, en el comedor habia mucho mirando el aparato de la televisión, Arias era admirador de Paúl Newman y de Telly Zavala se quedó mirando lo que fuera. El canal exhibía donde los gringos mataban a los indígenas, entonces optó por volver a leer al dormitorio.
Los cuentos seguían de cama en cama, se reunían en los pasillos para, relajarse de la jornada y del tedio de la semana, los muchachos inventaban historietas, pero no era otra cosa que los propios sueños y las esperanzas, salían del mundo de la realidad con un simular del que muchos no despertaron nunca. Los grupos existían en los cuatro pabellones, el de los grillos… la ventana de los lagartos, el de los crisantemos, el de los girasoles. El ambiente escolar crecía con las experiencias de estos grupos, manifiestos en el certamen, que finalizó la semana pasada. Cada individuo deseaba presentar la diferencia, en la manera de sufrir, de llorar, por los encantos y atributos de un objetivo amoroso no conseguido. Ramón Encarnación era un mozo cuadrado muy inteligente. Ulerio y pienso que Cristino por lo bajo le pusieron Ramón cajón, por su plataforma física. Dejó la cama y la divina comedia que leía y se acercó a la de Luis Guárana para contarle. En San Juan de la Maguana, las patronales finalizaron muy felices. El 24 de junio, no recuerdo el año, llegó Amado Padilla, desde San José de Ocoa, participó en los juegos…, algunas personas estuvieron de acuerdo que fuera Amado quien se habia ganado el primer premio, sin embargo se lo otorgaron al sobrino del gobernador. Que no era de la oposición. Amado Padilla era padre de cinco niños, menores de edad. Tres eran hembras la mayor de 16 años, las otras dos de 11 y de 9. La mayoría de los alumnos de los colegios afirmaban que la mayor, no asistía a la escuela, por no tener extremidades inferiores, el nombre de Crisalgia se lo habia puesto porque según parece tenia el don de la levitación y el parecido con las mariposas. Levitaba sobre el fundo, cuando todos duermen, y que aquel peladero que comprara por nada Amado Padilla, hoy es un vergel por las prohijadas manos de su hija Crisalgia Padilla. Ahora valía lo que nadie imaginaba. Guárana estaba inquieto porque el cuento que Ramón le servia no saciaba ni en lo más mínimo su apetito literario, lo hallaba soso y sin argumentación. Crisalgia regaba en la noche mientras la población dormía. Cuando compro los peladeros, se reían en burlas a diestra y siniestra. Ahora lo envidiaban les roban las flores, a las habichuelas, a los plátanos las manzanas, sin crear grandes daños a las cosechas. Crisalgia está despierta ante los embarazos y las encrucijadas, en que desean poner a su padre. la belleza de las hermanas de Crisalgia traspasaba los linderos de la ciudad, la casa del señor Padilla, estaba siempre llena de visitantes iban simplemente por verla y se iban simplemente sin ver a Crisalgia. La muchacha no se sentaba, carecía de trasero, pero se acodaba a los altos espaldares de una silla de ébano blanco. Flor Crisalgia, aprendió a leer desde los 4 años y recita los salmos de David, y versos del cantar de Salomón. Lee todo lo que en español cae en sus manos. Le gusta leer más que comer tilapias y guabina cuenta que cuando leyó los cuatro libros de Confucio lo arrojo al fuego para que nadie aprendiera lo que ella sabia. Algunos aseguran que de flor no tiene nada, pero que sí en el demonio hecho mariposa con cara de mujer, un monstro con cara de ángel, que tiene al campesino Amado Padilla fingiendo ser su padre, para robarse con su poder espiritual, las flores de los sembradíos ajenos. Los muchachos en el dormitorio, los que nunca habían oído cosas iguales acusaban de mentiroso, disparate, fantasioso a Cajón. Son desatinos dijo Guárana. Los demás grupos dejaron de contar. La ventana de los lagartos estaba alborozada. Lapaix dijo… en las afueras de San Juan en la vivienda del culebrólogo llegaban muchas culebras al medio día. Se llamaba Marcelino, pero no conocía el arte de cazar el ofidio la población entera le llamaba culebrólogo. Desconocía las virtudes y vicios del animal. No sabía que esa reptil no salia de las cuevas los martes miércoles, permanecía en ella solazándose como una quinceañera. Marcelino se la comía, no sabia que los viernes, llevaba muchas horas, andaba y andaba, todo el bosquejuelo, la cañada, la huronéela y la sabana. Era Miércoles era buen día. Llevaba un pitico y un pequeño macuto. Que en el hombro izquierdo llevaba en bandolera llegó a la sabaneta de Pío Santos Se aposesionó de uno de los frutos cundeamor, lo metió en el macuto comenzó a pitar. Cogió una naranja hermafrodita veía mientras lo se la comía que una culebrita se calentaba en la rama donde habia una hermosa naranja madura. Medía un metro y medio de largo. La tomó por la cabeza tocó el pitico la metió en el macutito caminaba satisfecho, pensaba alegre, si se la comía en guiso o en fricasé con batata o con guineo. Miró en la mata de cereza a otra calentándose se creyó ser un culebro, pero no conocía el arte para hablar con la naturaleza de ese animal tan peligroso como la chorrera del Ozama o del Yaque del norte. Levantó la cabeza, levantó el pecho, la pequeña cabeza se convirtió en la cabeza de una cabra estericó el cuerpo como un lazo de cabuya. Marcelino que se creyó culebro recibió la primera descarga, peleó por el machetito que en el macutico llevaba, y recibió el segundo rebencazo castigo infernal del animalito. Comenzó a correr sin descanso y entró en un estado de ahogo. Minutos después la encontró en la mata de naranjas bañandose en los rayos solares. Los estudiantes creaban mecanismos para dotarse de prestigio y de fortaleza buscando autocontroles, muchas veces las jornadas de aulas y de campos y de las realizaciones individuales saliéndose de lo normal y cotidiano. Fingían castillos de lavazas rompían las enredaderas de una programación calculada. Jorge Ulerio, agregó mi crecimiento depende de las eventualidades, así amplío el diámetro institucional. Yo pienso, dijo Dileccio Tavarez, que se afeitaba, que estas en un tremendo error, ya que la planificación es la base, la piedra angular, en busca de logros, científicamente preferidos, el crecimiento se manifiesta, en la búsqueda de los objetivos desenvolviendo las actividades de los flancos de las virtudes y de los buenos actos. Lo bueno de todas esas repeticiones señores- dijo Arias, es que buscamos las huellas de los pioneros, y pienso que llegaremos a puerto. Lo repito podemos crear la ruta de nuestra estrella y ponerla a alumbrar del color que nos convenga. En caso de que nadie lo habia dicho cruzamos al otro lado con esfuerzos propios, al compás de las orbitas de nuestro cosmo. El hombre crece en la medida que crea un marco de tolerancia que rompiendo las piedras del aburrimiento. Así comprendía las disciplinas del comportamiento grupero o social, son mecanismos soportaban la carga de los quehaceres en la rutina en la cadena del diario vivir. En las hortalizas, en la lectura, en los potreros, en los ordeños, en la recogida de los huevos, en los aseos sanitarios, así se soportaban las malas caras de los y las maestras en clase, en el comedor etc. que cansados o cansadas mal miraban a los estudiantes, dirigiendo las malas noticias, al balazo que dieron en la espalada al preso político, que no relacionó a los compañeros. Eran murallas, bloqueos energías y flujos negativos alojados en los últimos surcos de los humores individuales o de la colmena educativa emparejadas con las prohibiciones preestablecidas, por el poder político social. A dante Castellanos le cayó una paja en el ojo derecho llamó a Arias para que se lo soplara. Cortó la ponencia y de inmediato la basura del ojo salió cuando al pie de la lectura hizo en consejo dado por Arias. Abre bien los parpados y con suavidad escupe pero con mucha energía hazlo tres veces de esa manera, nada es más seguro. El colegio era para muchos estudiantes la mejor universidad a sabiendas de que era técnico vocacional la fama del Teodoro Henekén rompía los esquejes nacionales e internacionales. Otorgaba el título de Maestro Normal Primario. Antes era maestro normal rural, iniciando con sólo octavo grado. En el tercer año no, dos como era antes, les agradaba tener todo tipo de saber. Materias auxiliares como las artes industriales, pecuaria, agronómica forestal.
El profesor Marino y Emilio Pérez departían sobre los cultivos del plátano y de las enfermedades que lo atacaban. Fue el profesor que dijo fíjese Emel. Esas son las
“Platanáceas, nombre común de una familia formada por un reducido número de grandes árboles caducifolios (conocidos como plátanos), muy cultivados como ornamentales por su rápido crecimiento y su atractiva corteza escamosa. La familia tiene un solo género y unas 7 especies que crecen en todas las regiones templadas. Hojas simples, alternas y palmadas con bordes lobulados, con la base del pecíolo o tallo foliar engrosada. Las flores son pequeñas e inconspicuas individualmente, pero se agrupan en inflorescencias globosas con largos pedúnculos. Son unisexuales, con flores masculinas y femeninas en un mismo pie de planta. Las inflorescencias femeninas se transforman al madurar en unas estructuras globosas formadas por numerosos frutos muy apretados que se distribuyen de forma radial; cada uno de los frutos contiene una sola semilla. El fruto es un aquenio triangular con un grupo de pelos en un extremo que favorecen la diseminación…” siempre advierto a mis pupilos que los NEMÁTODOS O gusanos cilíndricos son origen de importantes enfermedades de las plantas. Durante muchos años, la atención se ha centrado en los nematodos de las raíces, del género Meloidogyne, que provocan la formación de nudos o agallas carnosas en las raíces. Investigaciones más recientes se han interesado por otras especies, como algunos nematodos, que viven en las hojas, los tallos, los bulbos y las raíces de narcisos, valerianas y muchas otras plantas y los nematodos de hojas que crecen en herbáceas como la begonia y el crisantemo.” De la sigatoca le diré manifestaba Emilio Pérez, es Enfermedad de los bananos producida por dos hongos patógenos del orden de los Ascomicetos. Así es, eso es correcto, afirmaba el profesor Henríquez. Es bueno saber dijo el estudiante, la manera de combatirla. Pasaron las horas comentando las variedades de plátano. Seria bueno que nosotros, Emel, ludiéramos manufacturarlo como en otros países con sus materias primas, para consumirlo en la dieta diaria, en la república entera se consume por millares de formas. Me gustan maduros, a mi verde hecho tostones, si son verdes que lo den de mangú, yo lo prefiero asado y luego machacado en un piloncito reburujado con zurrapas de carne de cerdo. No se si a usted le gusta ver ocho trozos en una palangana al lado de una vara de longaniza. Siendo así profesor… que me lo den con aguacate morado con salcitas en los bordes. Pero como en verdad yo me siento dominicano es cuando lo como con salami y cebolla fresca. Siendo de esa manera que me lo acotejen con dos huevos criollos revolteados. El mangú que mi mamá prepara Profesor, es socorrido por la comarca entera ya que ella, lo prepara con agua fría de nevera. No lo hace con el agua de sal simplemente. ¡No…! ¡No señor! Pero decía que nunca hiciéramos mangú con zurrapas de marrana. Pero que en caso que ocurriera, al ponerse duro podíamos guayarlo y hacer masoleche. Hablemos del maíz expresó Polibio Pérez. Pero dígame maestro de dónde proviene el vocablo Maíz. Es una palabra haitiana señaló. Donde más se cultiva es en China, Rusia y en Méjico. También Estados Unidos y Brasil, agregó- Polibio. Pero profesor tengo como sabido que Argentina entera, entra por los portales de los productores y mayores consumidores del universo. Decía, Quika Torres. Quien Luego preguntó si el maíz amarillo era más nutritivo que el blanco. Del maíz amarillo los venezolanos llamaron manjarete, al dulce de harina fina, de éste. También los gofios hechos con harina gruesa del maíz amarillo. Debo decirles expresó el maestro Marino, que el término Manjarete, es de origen además de Cuba y de Quisqueya.
CAPITULO 21.-
Monsieur Henríquez, finalizó la clase en el mismo instante que sonara el timbre para ir almorzar. Fueron al dormitorio y se encaminaron al comedor. Rosa informó a Nurys Santos lo que como tarea habia dejado el profesor. Averiguar las fructuosas, y otros azúcares. Salió del baño con una camisola de seda blanca en Nylon en los hombros, por cuello dejaba ver los interiores azules y morados. Allá en la biblioteca Arias miraba a Dalia Margarita que desde la piedra donde doña Herminia ponía la lata para el agua hacía gestos amables que con delicia plácida recibía. Arias por un momento dejó lo que hacía y haciendo creer que lo llamaban llegó y puso sus manos encima de las de ella, intercambiaban energía y calores núbiles, incólume, flujo salido del puente de las válvulas de dos corazones gentilmente humanos dos almas jardineras ebrias de emociones y de encantos, de acciones frugales y níveas cual barcarola que navega entre olas sosegadas, cosecheras de amor y de armonías sin arrugas sin torpezas. Pudieron decirse afectuosas palabras carnosas dejándoles aptos para permanecer amándome por siempre. Amándose a distancia sin que nadie se atreviera decir pasaron el tiempo prendiendo velas al patrón de los corazones rotos. -no quites aún las manos, por favor te lo pido. Dijo Arias con voz tenue pero melodiosa. Quiero que sepas lo muchos que sufro el verte y tenerte tan lejos sin poder respirar de tu aliento. Déjame decirte que por fuera y por dentro, duerme en mis noches de angustia, de alegría y rompe mi tristeza. … no las retires todavía, déjame que te amo, - lo se- respondió ella con enlutada voz, y es a los cuatro nudos ventales de este a oeste y de sur a norte, que he querido decírtelo. Los labios de ella húmedos sellaron los de Arias y los acercaron con el dorso de las cuatro manos para seguir besándose pero el temor a cruzar las rayas, rompió el hechizo y lo que parecía una invisibilidad se rompió. Al toser de la profesora Herminia, disipó el camino hacia la realidad. Desear besarse, ardorosamente con ternura, recordó a Martí… el beso es beso aún hasta que no se haya dado.
En el pabellón de la ventana de los lagartos, los muchachos del profesor Contreras, finalizaban de preparar el último de los escaparates. Las manos de artista de Kleber y de Jochy lo pulían como a un objeto con vida. Le entregó a Arias, los libros dejados por el prof. Contreras y otros por la prof. Genao que estaba en la sombra del laurel, esperaba a Maria y al Abogado del Diablo, , pero al ir cantando las canciones de amor de los beathes, Arias no se percató de la presencia de la referida maestra. El encuentro suyo con los labios trémulos de Dalia Margarita, no le dejaba ver ni oír. No hablaba con nadie, se veía así mismo sonriente ganoso por continuar haciendo batallas que ganaba. Compartía su alegría con los árboles, con los otros objetos unánimes, se daba cuenta que hermoseaban, se humillaban, tenia que compartir con sus semejantes, le temía a las pasiones individuales, que lo sacaran del jardín donde se encontraba y ni a Kleber comunicó su intima experiencia. Cuando se lo dijo por medio de unas letras no deseó comer, si no es corazón de paloma, horneado entre tus labios rosas enjugados en la mielina y sazón de tu aliento pero si pudieras darme comería un platillo de corazón lo diré ya de adolescentes rosas ahogado en miel de Dalia y tiernas corolas de margaritas con la sal del cielo con vinagre del aliento de tu corpiño. Ella lo miraba más alegre peinado con una raya dejando entrar la luz de la esperanza. Estaba radiante, muy alegre movia los ojos almendrinos con mayor rapidez que todos los días. Cuando entró al dormitorio Kleber entregó cinco pesos y dos que les enviaban Jochy y Otilio de los recibos del prof. Contreras.
¿Qué fue lo que me dijiste del Mantrás, Maria Dionisia? Oye Marga, respondía Maria Dionisia, no recuerdo bien pero creo que es una disciplina filosófica para la autogestión, con la que se gesta y se controla. La he buscado en el diccionario y en la Quillet igual en la cumbre. Fue el profesor Candelier quien se la sabe todas, me dijo,- es una filosofía muy antigua empleada en la búsqueda del autocontrol. En esos mismos momentos llegaba Arias al comedor y me preguntó. Dónde habia escuchado ese concepto y le contesté al no tener alternativa, escuché que dijiste ella es mi mantrás. Dejó el asiento entonces dijo Maria Dionisia, amiga mia, buena y leal, es cierto lo dije. El mantrás es una disciplina, una técnica, de la sabiduría oriental de más de seis mil año de vida real. El buen uso de sus mandatos fortalece la voluntad el auto dominio, embellece la mente y engendra nuevas energías espiritual. En sentido general embellece algunos órganos del cuerpo físico. Es la repetición de una acción o de un pensamiento hecho acción. Maria Dionisia es una muchacha de corazón circunferencial donde la ternura parió multiplicidad de criatura. Dio a su amiga una mirada y luego dijo.- eso fue lo Arias me dijo manita. Abundó mas que lo yo esperaba. Lo usaré de inmediato… no iré al baile, no iré al baile, no iré al… y continuó con la letanía mantriana sin fin ni límites. Comprendo por qué me tiene como su mantrás. Ahora al oír repetir él no iré al baile lo entiendo mejor, y para siempre, pienso que seguiré ese camino primero planificaré mis objetivos a perseguir, tu no irás al baile y yo seré una leal y feliz. Soy leal fiel y feliz, fiel leal sincera y feliz.
En la mañana del domingo, en la verja de la sombra del campus escolar. Habia muchas personas ese dia visitando a sus parientes a sus hijos hermanas y hermanos. Novios y a novias. Otilio Soriano habia entrado al colegio en el carro, que aquella mañana deseara su hijo Kleber, que su padre lo llevara…cuando estando en el taller, de la calle Remigio Saya, en Azua, por el fuerte aguacero fuera imposible tenerlo arreglado para el primero de septiembre, dia que Kleber y Arias se reintegraran al colegio. Y su esposa la madre de Kleber estaba en la banqueta del laurel recibiendo los saludos de los amigos de su hijo Kleber Soriano. Arias recibió de las manos de la madre de Kleber abrazos como si no hubiese sido de un pariente… conoció el cariño y el amor que compartía con su hijo único, mas tarde llegaron Griselda, y Amarilis Pérez.
En el dormitorio de los lagartos, Arias, con Otilio y otros alumnos - estoy seguro que mis padres no vendrían a visitarme al colegio. No dejarían lo suyo por venir a ver a alguien que según ellos, come, duerme y está en mejor salud que ellos. Así son los míos nunca tendré ese tipo de visita, no estoy preparado para ver mis padres sometidos a estos reglamentos a pesar de que son individuos disciplinados no se someten a móldenes. Hace menos de dos semanas que te buscaban parientes que se marcharían del país manifestaba Otilio Marte. De eso estoy muy seguro, en el salón de actos el perfume de los azahares, facilitaban las cosas de los visitantes. Los almendros y los Cañafístoles, los ajonjolíes y los tabacos estaban florecidos, estimulaban a los huéspedes a desear quedarse por un poco más o para siempre. Las majestuosidad de la rosa de Perú, del framboyán como de las petunias, de las trinitarias eran aperitivos motivadores espirituales a brindar sosiego a los allegados y parientes dejando la marca amorosa en los recuerdos imperecederos. Después de echar la carta en el buzón Arias, llevó agua a la profesora Herminia, mientras caminaba pensaba sorpresivamente en la patrulla que lo hubiese detenido en su primera vacaciones largas en Capitán de las Gatas, al lado de la residencia de un pariente de su padre llamado Agustín Medina Mercedes, le acompañaba el elenco juvenil de su generación de mediado de siglo... los hijos de Juana y Sebastian, su hermano menor cariñosamente Puro pero de pila Roberto, Antonio el mayor quien junto a Eladio estuvo en el colegio a despedirse para salir a los Estados Unidos, el dia de la dificultad de Pedro Núñez con Enrique Aquino. Nos dirigíamos, pensaba Arias, para la comunidad de Quebrada Honda, buscando esparcimiento para nuestras cargas emocionales y prohibiciones… pero no habia libertad para ningunos de los campesinos que nos creíamos con alas. Para continuar debíamos dejarlas en cuelga en el palo mas alto de la casa del señor Agustín que se consideraba capellán de la comunidades de Bajabonico del este… como no permitieron que rompiéramos el cerco permanecí en prisión en uno de los cuarteles de postirania, perdón de pos guerra caliente, e inicio de la guerra de fría. Allá en la fortaleza de piedra del municipio San Felipe de Puerto Plata. Las diligencias de mis padres y la estrecha vinculación laboral que tenía con el administrador del Central Amistad. Quizá cree que es comparar que deseo pero no, lo que si me golpearon, con la culata del fusil que con el sudor del pueblo, compraran para defender a los débiles… caían, en esos dias y luego dado como desaparecidos… Guido Gil y Segarra Santos. La culata del fusil que debió cuidar al estudiante, cansado del sufrimiento heredado, de negritud y pobreza…como libélula buscando extender sus antenas y encender las antorchas libertarias. La mente nublada del patrullero quizá buscando escape extorsiona hermanos campestres. Pero se dará cuenta que ese fusil no debía seguir cuidando los cañaverales de la burguesia, que debía cuidar los conucos y las casuchas de los hermanos sin nombres que la historia hecha por los dioses de la muerte, los que han pateado, han extorsionado y violado… se dará cuenta que la culata que mató a Segarra Santos no debió ser usada en Villa Mella contra la mártir de la tierra. Ese patrullero iletrado, odiaba las letras y al maestro, odiaba a los que llevaban en la frente la luz del saber, no sabia que significaba la bandera tricolor y que la tierra del cañaveral era de todos y que ahora era de sólo 12 familias, hijas de Dios. Era iletrado pero sabia escribir, ¡viva el dictador! ¡Viva Balaguer! Cuidado si lo olvida… juh, juh… ¡viva el coronel! ¿Qué coronel? ¡Muchacho! ¡Hasta el de los Bomberos! ¡Estamos en tiempo de sálvese quien pueda! Pero el dia que decidió ingresar a la fila de la legión de pioneros cazadores de la oposición fue el dia que el maestro le golpeó en las palmas de ambas manos por que se comió la tiza cuando no pudo escribir el nombre del dictador.
Luis Ernesto que no tuvo visita, miraba como las venas del entrecejo se le hinchaban a su amigo mientras repasaba un hecho de imágenes no lo quiso retrotraer, lo dejó sufrir o que gozara luego de mirarlo secar las gordas lágrimas. Le preguntó. ¿Por qué está llorando hermano?
El director satisfecho del comportamiento de los estudiantes el dia de la visita, no puso guardias particulares a nadie en especial como en otros años. El diablo no sabía por ser dormilón. El almacen podia estar repleto pero nunca se llenaba lo decía con frecuencia acompañada de una risita mama gorra como el decía. Cuando me ven que pongo un dedo en la boca es que me lo estoy comiendo je, je, je, movia la cabeza haciendo una cruz. Pero no se dan cuenta que duermo caminando. De nuevo rió pero mas sosegado. Estoy seguro que las Rodríguez Almacigo, no tuvieron visitas pero la semana la pasaron en la sombra de la biblioteca al lado de sociología conversaban con dos jóvenes,. Otro tanto ocurrió con Maximito Holguín y con Dunia María Alcántara. Estampaban como padrinos habiendo dicho ser parientes. Pero él, era menos pendejo que Diablo. Paso la tarde riéndose con el profesor navajita que lo asistía, pero nunca creyó en gripe de muchachos ni en juramentos de borrachos. Ordenó el servicio de una picadera a los visitantes a la una quince, y quince minutos luego el almuerzo. Dalia Margarita despedía a su madre de regresó recibió los regalos que Arias le enviara con María Dionisia… la rama de margaritas, los botones de rojas rosas y dos claveles estaban en la sábana amarilla de su cama, como avance al día de cumpleaños de pasado mañana. De esa forma no dejaba pista ante las astucias del mandamás. Maria estuvo nerviosa al mirar las verdes miradas como una pasión vidriosa que no pudo descifrar. Le preguntó lo que le ocurría y respondió, estoy eufórica, eufórica. Cuando tuvo contacto con el regalo su corazon se excitó con mayor flujo rompiendo lo normal. Esas flores son muy hermosas el valor físico no es duradero. Mira esas letras por favor Maria léemela, esas si son imperecederas. Con mucho agrado Maria Dionisia, tomó el papel henchido de fragancias -- ¿será verdad que estoy enamorado…? ¡…pero Margarita! …pero ¡Dalia! Muy… ¡pero con honradez!
-Ese hombre te ama- aclaraba Maria te quiere con mayor fuerza desde el dia que me dijiste… “te quiero pero aún no te amo” guardaron los sentimientos y guardaron las flores, fueron al comedor si él hubiese tenido visitas las dos sabían que no. Margarita dijo- mis padres me trajeron algunas cosas golosinas que compartiré con él. ¿Qué te parece? Los míos pusieron en mis manos cosas que mas que necesitar deseaba tener, y para endulzar el gusto enviaré a Luis Ernesto que tampoco tuvo visitas. Lápices, ropas para dormir cepillos dentales, y de pelos dulces de guayabas, de cajuil y de maní, cortas uñas, cuadernos. Con ardoroso entusiasmo mostró una sábana blanca de algodón. ¿Verdad que es linda, Margot? ¿Cómo haremos llegar los obsequios a nuestros amigos? Siempre he sido quien ha traído y llevado. ¿Por qué no lo haces tú ahora, manita? Maria en cinco minutos realizó las encomiendas. El camarada Arias, recibió y entregó a Luis Ernesto lo que para él habia. Al verla regresar tan pronto Margarita preguntó- ¡OH!, ¿y por qué no hiciste las entregas? ¡Claro que las hice! Ya son cuentas de un viejo rosario, respondió con suavidad, Maria Dionisia.
Otilio Marte creía que Arias habia tenido visita de sus padres evaro y Doña Daniela. Estuvo murmurando esa situación con Luis Ernesto que como ellos, tampoco pudo recibirla. Está bien Cabo Arias, que era como Otilio llamaba a Constantino Victor, está bien, no me presentaste a don Evaro y los demás que te visitaron. ¡Eso no es nada…! Pero Otilio yo no tuve visitas sólo si me muriera y no hubiera a quien mandar, vendrían mis padres. Ellos mandan no van. A muchos lo vinieron a ver los compadres y madrinas. Entonces dame de lo que te envió tu dulcinea. Dijo en broma Otilio Marte. Se lo comerá el patrón de los descamisados y de los desamparados. ¿De qué me habla usted? No lo entiendo- expresó Arias. -De los dulces que te enviara la Almánzar, de las cajas de chocolate que Maria Dionisia trajo. Respondió Otilio Marte, Martínez. Escuché cuando se dijiste a Kleber. Arias hizo un gesto de izquierda a derecha con la cabeza. ¿ Y dónde estabas que no pude verte? -¡Ahí estábamos, sólo él, y yo! -Pues será posible, no lo creo. Estaba dijo Otilio sentado en la cama, y rozaste mi dedo índice del pie derecho. ¿En tu cama? ¡¿Qué estás tramando, crees que me vuelvo loco o tonto? Vi. dos cajas de malta morena. El rio con la fuerza que acostumbraba. Miraba dos lagartos haciendo el amor, en la vieja ventada cerca de su cama, pero dejaron el lugar al asustarse con los decibelios de la risa de Marte. Arias se sintió burlado y se enojó. A pesar que su pellejo era canelo enrojeció por unos instantes. Otilio reía con frenéticas carcajadas. Es cierto que cuando me coloco este pañuelo en la cabeza me hago invisible. ¡Cuidado!
-¡AH come jaiba, babieca, será imbécil. Invisible de dónde, estólido, mamarracho!
-¡Babieca! ¡Estólido!, ¡mamarracho! Je, si tu supiera dijo y caminó riéndose pero esta vez lo hacia suavemente. Si tú supiera amigo Arias…
-¡Tenga vieja Ota! Dijo y recuerda que élla no es mi damisela. Es mi sueño, mi mantrás, mi manantial y mi alborada. Es mi medio dia, mi noche de luna. Mi altar donde plazco mis anhelos en lo bueno y en lo hermoso.
La dirección dio permiso para ir a presenciar el juego de Aguilas Cibaeñas y de los Tigueres del Licey. Arias leía en la sombra del mosquitero. Cuando la hora de silenciar la bombilla como no habían regresados los fanático opto por leer de nuevo, el papelito que Dalia Margarita, ayer le enviara. Saboreaba un pedacito de chocolate con la lentitud que le recomendara ella, ahí te envío esos dulces cómelo con apetitos hazlo poquito a poquito así podrás sentir en cada papilas un beso de amor que sembré para ti en esos como gratitud por las flores. Ah, el pequeño bombón, confundible con mis labios, perdón con mi boca, ¿lo viste? Cómetelo con lentitud, para que no muerdas mis labios. ! Así. No me entrego, aun sea de lejos! ¿Lo saboreaste? ¿Cómo que qué? Ahí va mi esencia por las dalias… los o las de las margaritas la recibirás luego.
CAPITULO 22.-
Gorrín defendía la estructura humana de Otilio lo acusaban de ser interesado Gorrín alegaba la solidaridad de Otilio, que ante sus ojos en ese sentido nadie era mas que él podrán ser igual pero nunca mayor cuando algún dolor de muela visita a las cabezas de algún estudiante ahí está la mano solidaria suya entregando un calmante. Si alguna camisa dejó perder el ojal ahí llega la mano amiga suya con hilo y aguja. Anda como una abuela Banileja o puertoplatense llevando un pedacito de golosina sea galletita o dulce cuando sale, para repartir a sus nietos… y lo hace con suma frecuencia, donde falta cariño o consuelo como un santiclo aparece él llevando juguetes a los huérfanos empero entre nosotros hay personas que ese tipo de conducta no la ven, solo el comportamiento ajeno cuando le parece malo. En esos momentos Cristino era de los que hablaba denigrando esa actitud socialista del camarada Marte Martínez. Por estar de chismoso habia olvidado apagar el bombillo. Arias quería enviar señales amorosas con los azúcares de la golosina recibida su manantial, y esperó que apagaran la bombilla para decir compañeros dijo como si no quisiera decirlo, para no ser oído por algunos vecinos bajó lo mas que pudo la voz. Permítanme usar cinco minutos camaradas, en solidaridad con los conceptos de Jorgito a favor de la vieja Ota. Nadie se opuso. Donde esta Otilio hay trabajo, servicios, hay cariño, hace lo hay que hacer para la comunidad donde duerme o coma. Pienso que este individuo es muy valioso, es capaz de cambiar su felicidad por el dolor ajeno, muchos nos beneficiamos de su generosidad. Creo que la actitud de Jorgito es una evaluación de consciencia cargada de humanismo hostosiano. Arias siguió hablando de la vida revolucionaria de Otilio Marte Martínez, de la participación que tuvo en la guerra de abril contó que una vez en Montecristi tomó el helicóptero del secretario de educación obligó el pago de los maestros constitucionalistas de las ciudades del noroeste que no habían recibido el salario de los meses de contiendas. Los maestros en huelga de hambre se beneficiaron de la inesperada actitud de Otilio, arietando vidas incluso la propia. Le arrancó la ametralladora al guarda espalda del doctor Hidalgo el Justo, secretario de educación pos revolución de abril. Lo hizo llevado por la fuerza que llevan los hombres de honestidad grandiosa de corazon generoso y para imponer respeto al los maestros sector de clase oprimida por la clases burguesas del capitalismo troglodita no para imponer el caos sino, el orden que era para el principio de liberación socialista. Arias y Encarnación se sorprendieron al oír a Matos y Matos decir. Entonces esa viejita perversa participó en un comando en la guerra del 65, otilio no respondió, por tener los ojos muy abiertos, pero le dolió mucho el calificativo perverso, no respondía a los antojos de marionetas embarazadas del imperio aunque tuviera la boca bastante abierta. La pregunta que le viniera en ganas. Después llamó a Matos para decirle los comentarios que decían que en el colegio habia un estudiante liborista que le servía al gobierno como bocinero pagado con sueldo de policía. Todos los indicadores señalan el perfil de un estudiante de Peñón municipio baraonero. Entonces Otilio le entró de frente y agregó, de eso es que tú debe ocuparte, no de la vida de Arias, ni de la de Encarnación, o de la mía. Ocúpese de sus intereses, que yo sigo siendo como soy.
Los estudiantes creyeron que leía los evangelio porque no rispotó como era su costumbre. Empero entre uno y otro habia un puente de comunicación los mortales del ecúmene de los lagartos no pudieron descodificar. Se atraían para la época esas relaciones estaban frías. Los dos por separados se acusaban de hacer preguntas desguabinadas y capicúas. Ese desgraciado me quiera amarrar con malas intenciones- comentó Matos y Matos,- mientras arreglaba las uñas de sus manos. Lo estoy velando, lo voy acorralar, dicen que tiene un altar en la maleta prieta que lleva dentro del bulto de san Elías,, el la activa en el platanar allá en la mata de anacahuita, entre albahaca y anamú en la sombra de la mata de palma caruta africana se viste de negro… y ese día tiende la cama con sábana negra como la boca y el estómago de un prestamista. Pues sí, hermano Dante, seguiré sus pasos hasta el resbaladero. Cuando otro dias Doble EME. Volvió y le hizo la pregunta Otilio doble eme, perdió los estribo y comió del pasto de la desesperación, aunque Arias dice que no fue desesperado sino táctico para enseñarle que el no era ruin como Otilio entendía que Cristino creía. Claro, claro que pelee pero fue en la batalla de la falda de tu abuelita. Allá en la abuela de tu abuelita era la comandanta y su asistente yo… ja, ja, Otilio rio a carcajada larga, y algunos estudiantes aplaudieron en la tenue luz de una luna de agosto que señalaba el verdor de los cogollos de los árboles de tunes y almendros de los aleros del pabellón de los lagartos y de blanco hipopótamo del san pío x. esa respuesta enfureció al sureño y espetó- mire viejita zopenca aburrida Otilia o como te guste que te llamen, no juegues, no juegues con los intereses de los míos, y menos con doña Petronila Matos de Matos hasta el manco del atlántico respetó a mi bisabuela. Te lo advierto dejas quietos los huesos de mis tátaras, déjalos ya los muchachos estaban cansándose de la aberrante conversación. Fue Otilio el que dijo déjalo que amanecerá… se detuvo y fue a colocar en la maleta donde tenia los libros, la obra “La Guerra de los mundos” en la mañana luego de llegar del desayuno como era sábado, Otilio tuvo tiempo para montar un acto de lo que era un conocedor, leyó un párrafo para amolar la imaginación se paseó por las avenidas del dormitorio de 19 camas, dichas ya, sin dejar los que como de barrios no tenían salidas. Para Cristino era una locomotora de juguetes, Ulerio sonrió y guiñó el ojo derecho a Pedro indicándole, que viera que Otilio llevaba puestos, 4 pantaloncillos de colores diferentes otros lo visualizaban en el cuello y en la cabeza, llevaba una toalla color carne y una bufanda violeta. Ulerio recordó a Jochy, que jugando Vollyball molesto con Nurys Santos, porque ella le habia dicho si tu eres hombres que te pone dos pantaloncillos dame, empújame nueva vez. José Polanco que además de artista llevaba el jugo de la broma llegó del dormitorio exhibiendo tres pantaloncillos nuevos y empujó violentamente a la compañera Santos Cabrera. Y con mayor encono ella se enojó más, al ver que Jochimín tenía tres pantaloncillos blancos se echó a reir con muchas ganas en desahogo y abrazó al pintor. Parecía un soldado árabe. En adelante, dijo, seré el soplón del dormitorio y de la dirección. Los estudiantes, que aún estaban escuchando a los contrincantes, levantaron la cabeza menos Arias. La dirección conocerá por mis informes cuáles son los que emplean el tiempo en acciones útiles, positivas y de bien. Sabrá y será por mis labios, que uno, uno solito… que no lava ni presta la batea. No lee y en cambio critica a aquel que lo hace. Sabrá también que ese estudiante padece el síndrome de la mecedora haragana, o mejor dicho haraganitis suplementaria, sabrá además que los huertos los canteros son sus enemigos que es Irma Gómez la que le hace el trabajo estoy en investigación para determinar a cambio de cuántos o de qué. Se enterara incluso el director que no asiste a misa porque tiene compromisos con la morbosia de los fetiches, confeso y convicto, que es un sádico practicante de hechizos de emisarios demoníacos… prende velas en tiempos de exámenes a los abuelos y tátaras del mal, a los espíritus del colador negro. De esa manera cree que los conocimientos entran más fácil en hora de la inmensidad del sueño. Dileccio jugaba solitaria, dijo tres veces ¿cómo, cómo có…? ¡Cristino, no sabe para lo que dan los hombres linieros! Ju, juh, juh… El lo ignora. Diré que es un Brecherista que posee una red de actos fraudularios aberrosos. Es un velador de actividades pornográficas incestos, voyeurismo y hasta actos de zoofilia y de necrofilia. Dando expresas, muestras de máxima agradabilidad, gozosas casi orgásmicas. Hace creer estar enamorado de Zoila Castillo pero sin decirle nada, a ese Cretino Prenza, no sabe cotejar a una dama y mucho menos a jóvenes de las condiciones de Castillo.
¡No juegue! No juegue con mi reputación, o es que tanto te importa mi empleo confórmese con lo que cobra por barbería.
-¿Y cuál es tu empleo Cristino? Preguntó Dileccio que todavía jugaba solitaria, acompañado de Dante Castellano. Con usted Dileccio hay que pisar con zapatos de plomo. Yo pienso que los linieros son alocados. Otilio escuchó pero como no era con él la discusion sonrió y lo hizo de espalda para no ser copiado. Los linieros, dijo Matos, y aclaro que mi tátara era de Jicomé, de la falda de pico Murazo, son muy violentos. Algunos son montoneros, come hombres vampiristas. Mi abuela o sea mi tátara le gritaba que no se soleara en los rayos de mayo porque se ponía más caribe. ¡No juegue con mi reputación! Permitirlo no está en mi comportamiento, si lo hace es un idiota que se quiera casar con la locura. Se hallarán con la tapa de Pandora y conocerán todo el poder que guardo en su cajita. Sí sabrán entonces, si es verdad que soy descendiente de un liniero o de un dorsuskú sureño. Cuando galopan los demonios en la corcova de mis intereses, entonces le negaré mis servicios. Luis Ernesto miró a Otilio comprendió el mensaje, por lo que preguntó, ¿qué paila es que quiere destapar? Cristino lo interrumpió y expresó con voces de ebrio, ¿dijiste paila, paila? Ya verás cuando salga pandorita del cofre de mi tátara. ¿De qué hablas baboso? Expresó Otilio. A seguida reacciona, que estupido he sido, si verdad, caramba acabo de despertar lo recuerdo todo que te recibiste con los máximos honores en experticias, en pericias, en manejo de maledicencias y pericias en tejer maldades. Si te atreves a ir donde el Mandamás y dices de mis amores con Yokastica Cecilia. ¿Con Yokasta? ¿Qué estás diciendo? explotó Jorge Ulerio, enérgicamente. ¿De qué estás hablando este mequetrefe? Ahora enojado preguntó Ulerio.
-Yo diré qué eres el último en acostarte noche por noche, dejaré al compañero Arias, a quien respeto como a Ramón y a Soriano. Cuando dijo Soriano vio que este hacia musarañas con el machete de reglamento. Lo balanceaba en el piso sacando chispas que hicieron agujeros en los mosquiteros muy cercanos a su cama suya. Sigue, Pelú, le dijo a Soriano, tú crees que estás en monte río, playa de Azua, aunque eres el pato macho o un gavilán Batista. Como eres amiga de la flaca de Baitoa. Te anublas y te están velando.
-¡Vieja Ota, Vieja Ota! Dijo con tono mequetreferil la que me gusta ya no es Yokastica, la que me rompe los cordones es la prieta de Sánchez, haría varias promesas por Hisidora, yo pienso vieja, que esa muchacha no es de carne sino de goma o de hierro hay día viejita que es una muñequita de platino una máquina de acero. Pienso que es una fabrica de emociones de caballos de fuerzas electrónicas. Los estudiantes que conocen que todo comportamiento se genera por causas primarias, y causas de causas secundarias muchas veces, tuvieron curiosidad por el cambio que Cristino venia presentándole a Marte., siendo un individuo estable, podia cambiar con tanta facilidad. Ese morenaje me da sensación de triunfo. El pensar en ella padezco taquicardia en cadena. Otilio no hizo caso, no respondió pero sonrió sin dejarse ver. Los demás comprendieron que eran una familia que tenían que soportarse. Ulerio mortificado por haber Cristino mencionar a Yokasta, le preguntó ¿pero de quién es en verdad estás enamorado? ¿Unjú de quién va ser? De la más fea, pero la más sensual, la de goma y de hierro. ¡La más hedonística! ¡Cómo me gusta esa mujer, por ella, yo aprendería geometría. -¡Cúa, Cúa ja, ja! rieron hasta Humberto Morrobel y apagaron los bombillos.
Jorge Ulerio era natural de la Gorda se hacia llamar Jota UPE. La gorda es un pequeño lugar al oeste de Nagua, y este de rio san Juan en el litoral nordestano allí habia nacido el antiimperialista y combatiente antibalaguerista Rafael Chaljuj Mejía. Jorge se pasaba las horas hablando de su lugar, como si fuera la tierra prometida por Moisés decía que el aire de allá era dulce como a jalea, que algún dia pintaría las playas de la provincia como la brisa cocotera de Nagua… pero más la de la Gorda, nadamás hay una, de las arenas sólo ella, ninguna tan blanca como la mía Ulerio como Leo y Pedro, del mismo grupo y año era oriundo de la provincia Maria Trinidad… y admiraba a los jóvenes que como Gnuyen Van Troi las hermanas Mirabal, Julio Antonio Mella. Pero El Jorge, amaba, más que admirar… a Rafael Chaljuj. Ese joven revolucionario de su misma patria chica, lo energizaba por los valores, que tenia y por el arrojo y dueño de una vida donde los hombres fueran dignos y no palomas peregrinas perseguidas por la peste y por los cuchillos y arcas del guardián de los colores, políticamente jornaleras y echadoras de dias en un patrón carnicero, corrompido malvado y embustero, arrogante capitalista trujillero. Ulerio asimilaba la vida política de Rafael Chaljuj como también Rosa Polanco en Nagua la de Minerva. E Irma Gómez y Griselda Pérez. A Patria, y a Maria Teresa Mirabal, respectivamente. Muchas veces en la cama decía con en cuello cuando en Nagua haya una Universidad se llamará Rafael Chaljuj Mejía, primer exiliado de mi pueblo. José Enrique se reía y preguntó a Pedro Núñez. ¿Cómo es la Gorda, dime tú que eres de Cabrera a quién corresponde la Gorda, cómo es su gente de allí que convierte a Ulerio, tan entusiasta y tan eufórico? Cuando Pedro conversaba de algún tema agradable. Se peinaba, y segundo escarriaba, se acomodaba alisó las guedejas que le tapaban los ojos, y acodados en el clóset donde Aquino habia escondido aquel jabón que Yolanda le habia regalado el día su cumpleaños dijo la Gorda es un paraje costero de tierra fértil de grande bosques, de palmeras y hermosas costas de grandes costumbres y tradiciones. La gente es apegada a lo suyo a sus vicios y a los hábitos, esa gente es como lo es Jorge alegre bullangueras, folkloristas. A los Gordanos- dijo Pedro- trayendo a su rostro un aura de pena y de sensación desagradable cuando vio que le arrancaron a uno de sus hijos que se lo llevaban al mismo seno de la prisión siendo una simple lamparita que emitía luz en la comarca, era demasiado grande para los rayos que enviaba como faro traspasaba las barras de lo local. Mientras hablaba con José Enrique, Pedro, recordó lo que había leído de Van Trois. Todos desearon ser como Chaljuj, la alegría fecundó la cara suya que amaba la ambientación del litoral de la bahía escocesa. La gorda privilegiada con el sol mañanero y con una lluvia crepuscularia 1440 minutos de lluvia y sol. Los arcoíris más bonitos son los de la Gorda, inspiradores de canciones populares de cantantes y músicos del folclor. Los pueblos más felices del cosmo son aquellos beneficiados con la risa y quejas de la lluvia con la salida del sol. Pedro vio llegar a Enrique Aquino, se desacodó del closet no terminaba el plazo para perdonarle. La juventud pesca y siembra como fueron los primitivos Gordanos su belleza está en lo que comen, en lo que piensan, su pensamiento está estrechado al estomago a la alimentación, a la evacuación como a los riñones. Es decir a la orina a la defecación y al gusto. Sopa de camarones y de queso es muy solicitada por turistas de la zona. Finalmente te diré José, el secreto gordanos tres cosas gordanas, tres aspiraciones, cuando se es adulto… un buen desayuno, con los primeros cosquilleos del sol, ser dueño de una apetitosa cena, para obtener amigo, la necesaria energía para continuar en parejas sin flaqueos ni desmayos bajo el manto de la noche recibiendo el sueño abrazados en la sabia marcha vital. Y tercero ser propietario de un autentico limpio agradable sanitario, evitando las asquerosidades y pestilencias en el ir y venir cotidiano. Ya son otros tiempos. A pesar de sólo Núñez tener 22 años el trato de este asunto filosófico que llamó secretos gordanos lo convertía en sabio de la senectud griega o simplemente oriental. Creía que hablaba de la Galia, así Jorge se empeña en exagerar debo reconocer que él defiende la cultura regional de la patria chica.
CAPITULO 23.-
En la mañana Otilio fue a la dirección reparaba la máquina de escribir. Cristino se convertía en una pequeña espiga en medio del cañaveral temblando por el paso de una tenue brisa veraniega. Observaba desde un punto estratégico del dormitorio sin poder descodificar lo que Otilio hablaba con el Mandamás.
¡Ay, ay, ay, Cristino! Dijo Luisito Méndez, que era en experto conocedor de las hilachas de la triquiñuela estudiantiles en los centros de internos. Dejaste de ser gente, está acabado, te jodiste, vieja Ota está con la cuchilla y el mandamás.
-Anoche lo advertí, Méndez. En caso de sancionarme caerá del altar hasta San Pancracio, que no se mete con las vírgenes del purgatorio. Los rancios y añejos caerán. Verán salir en galope a doña Pandora, barrer con escobita nueva. ¿De qué Pandora es que insinúa tanto, que te cree que eres, quié te desea hacer daño para que alardees tanto de toral? Deja en tus bolsas los espejos empañados y gritos de Jeremías, échalos en la jarra donde aun quedan las huellas de la sangre que corrió con el paso de las tropas del imperio. Te convierte en paranoico Matos, en un espantapájaros azul asustado. Dondequiera crees mirar pequeños pedazos de lenguas y ojos torcidos atisbándote. Deseando que sean los demás que cosas sucias vean. Que en retahílas vean en recuas sombras y siluetas fantasmales.
- Oiga Arias, Oiga Arias, dijo en tono ceremonioso- no me gustaría tener trifulca con usted, mis dificultades yo se en los almacenes donde puedo hallarlas, es un individuo a quien respetamos todos, por sus buenas acciones con los que estamos y los que llegan. Cuando hablaba con Arias, sin pestañear miraba a Encarnación y a Soriano que tenia el machete de reglamento en las manos. Al oír que lo movía como si le sacara filos vio que las chispas quemaban los mosquiteros de Otilio y de Dante. Entonces procedió A señalar - así mismo respeto a Ramón Encarnación y a Soriano. Otros a los que no señalaré por ser diferentes infunden noblezas cariño y afectuosidad déjame que ni es de temor ni de espantos mucho menos de paranoia, es la realidad. ¡No es de fantasmagoría! No soy el soplón, no lo juro pero no seré el calié de sistema o régimen alguno. No señor, pero si me sanciona y metiéndolo que estoy, amigo Arias, yo diré los que tumban coco a pedradas los nombres de los fumadores, y los que derriban las verjas para irse al “Montevideo y al Alba Rosa bar” diré que llegan borrachos en la madrugada. Mencionaré con pelos y señales los chupan y mastican hojas de almendras, de rosas de Perú y hacen tisana de cogollitos de campanillas. Los que respiran aromas de anamú y los de los que hacen cidras de raíces de bejuco de indios. Como le dije con usted no son mis dificultades amigo C. Victor Arias. Arias lo interrumpió para manifestarle. Fíjese camarada no es por nosotros cinco que debemos luchar, es por el colegio es por la totalidad, no podemos convertir en una tragicomedia lo que simplemente una broma de estudiantes inhibidos. Ahora me voy para cumplir con las funciones que la dirección me ha encomendado. -Okay, okay, con Dios vaya Constantino Victor. Comprobó que Marte todavía estaba con el director.
Arias supervisaba en esos instantes los canteros de Zoila, de Yokasta y de Rosa Polanco, cuando llegó Marte, buscando una sandia para el señor Tejada. Produciendo el susto mayor en la vida de Matos, la impresión repentina de miedo se reflejaba en su pellejo que se tornó cenizo, los labios despedían una gelatina espumosa, estaba espantado y pavoroso. Escuchó también que Otilio dijera, el director te espera, que la lleves, con urgencia retornará a su residencia.
Perseveranda en el salón de clase en sus ojos guandulados brillaban de alegría, reflejaba los cuaditos rojizos de la falda que de uniforme llevaba, eran lingotes azules como las barras de la mesa, donde parecía descansar, los materiales didácticos inclusos dos libros. La maestra titular se quedó sentada en la única silla que en el salón de clase habia. Era de mediana estatura y de edad. Miro que de un lado colgaba la pizarra, caída en la parte oeste sobre una butaca mientras dos niñas compartían un pedazo de piedra que habia sido empleado en algún tiempo como piedra de las de algún fogón. Leyó además un letrero que decía- en “esta escuela Balaguer es el Jefe” y al oeste otro “por la ambición murió Perico”. Los estudiantes hacían las primeras prácticas pedagógicas, era viernes, en la Escuela los Jobillos en los entornos de la Chiva, Moca, Hérbido, Zoila y Jare, estaban en la Chiva de San Victor de Moca. Perseveranda sentía hermosas emociones en la madrugada escuchando las voces de los recueros y de los jornaleros que entraban por la casa del alcalde pedáneo. Los toques de tamboras salidos de un alma sentimental y pueril cortaban los recovecos de su cuerpo del regionalismo, circunvalando la estructura orgánica de un alma de músico llenando de gozos los aposentos en la intimidad individual saturando de placer a los paisanos del lugar. El merengue “la enfermedad”, en tono diáfano, visitaba el baño se hallaba los sonoros pasos de Tatico Henríquez, nativo de la Gorda, eran escuchados por Ella, lo asimilaba acostado y esa percepción le llegan nítida, en una hamaca de cabuya cantando- “si estas fiebres malas me vuelven a dar, voy o pal hospital, si estas fiebres malas acaban conmigo, era el deseo de mis enemigos” lo imaginaba acorado a un horcón de la enramada del vecino de la casa del alcalde. Llevando un sombrero de cana con camisa en rayas, del corazón del músico o de las entretelas del aparato salían las más tiernas congojas que oídos y alma humana en dias de prácticas escolares no habían degustado sin el esfuerzo que salían de aquellas dos almas gemelas puestas allí en carne y viento. Al compás del jaraneo del guiro y los eructos de los cueros del tambor. Percibía en su asimilación febril decenas de mujeres moviendo el cinturón y las faldas en pies descalzos encimas de gramas y arenas frías que se entibiaban con los talones descalzos también de los hombres que con pantalones agarrados con correas de bejucos que sostenían cuchillos largos de trabajos danzaban al escuchar las voces de la campiña cibaeña. Recordó los versos de “la enfermedad” y los apuntó en la libreta de imprevistos “Yo tenia una enfermedad con ataques de fiebre mala, decían los doctores que ya yo no me sanaba” pero lo que de satisfacción la saturaba y la llevaba a la eróticas sensaciones del ejecutante de los cueros, y aunque su alegría reía venia envuelta en el tul chal de la vieja tristeza. La de los cocheros y aceiteros, de las encomiendas que aun se siente el correr de las sangres en los recovecos de los años. y siglos de fuego y alquitrán. En tiempos de perros y guillotinas. Esos sueños del dolor trajeron los cueros y el tambor lo canjearon en alegría de negros por la del alma. Esas reflexiones de Perseveranda, le trajeron la visión lejana de las raíces de sus antepasados. La libreta de improvisto recibió - cocheros y aceiteros de higueretas y de puercos cimarrones como viejas yaguas doblaron las espaldas en tardes de continuas lluvias para luego de ser ensillados ser aguijoneados por las blancas espuelas y espinas del patrón. De regreso al colegio en la noche mostró a Griselda sus apuntes, quien como ella amaba la realidad del campo en especial los jaleos típicos del maestro Tatico Henríquez gordanos como Ulerio Peña y Chaljuj Mejía. Griselda leyó varios versos de merengues que estaban en la libreta de improviso de Perseveranda. Vio la importancia que deseaba ver. Hagamos un encuentro con Arias y con Luis Ernesto para recolectar sus opiniones de ellos, adoradores de esos bienes espirituales, tan importante como el oro de Pueblo Viejo y el petróleo de Maracaibo. Encima de las cama tiro las cosas guardó en una túnica añil que tenia faldiqueras, en el baño el perfume de su jabón produjo millones de imágenes y de sensaciones ocurridas en la tarde cuando oía a los arrieros de mulas y de yeguas con el acompasado jaleo La “Botijuela” y la “corrida de Santa Ana” luego “Santa Rosa de Lima” le llegaron otras ideas que al creerlas importantes se colocó una toalla y fue apuntar - “ el ritmar de los cueros de la tamboras es poco descifrable y menos descriptibles a si como la voz del cantor. Llega al comunicador como un capullo de fragancia de quejas y de dolencias como sollozos de románticas frecuencias, regresó al baño mientras regresaba Griselda. Las individualidades en los seres humanos, recibiendo las emociones aún siendo trillizos o cuatrigemelos hablaba en la televisión un especialista extranjero…, al que Arias consideró confuso y era redundoso… la sala del comedor estaba llena de estudiantes del primer año. Veían luchas libres que prohibida estaba verla. Deseo recordarle muchachos, que mirar luchas libres está prohibido por la dirección del centro. Dijo Arias y en silencio se marchó. Los seres humanos reciben los acentos musicales como otras manifestaciones de forma diferente. Para uno es un bálsamo, una terapia, para otros, esparcimiento y armonía energizante. A Griselda le informó que en término educativo le habia ido mal con la profesora de la escuela de los Jobillos. Ahora dijo- si corrijo te diría que me fue bien en el orden humano, interactué con los vecinos del lugar conocí buenas personas. Dormí en la casa del la directora. La Chiva… Griselda preguntó ¿que es eso? No te asuste, es el nombre del paraje y también de la Escuela. ¿Unjú? Respondió Griselda. Háblame de la comida. Del dormitorio. Del baño del retrete. El lunes me sirvieron moro de habichuelas blancas, los martes vegetales con fritos verdes de plátanos mocanos miércoles arroz blanco, huevos a caballos, en bacalao en vino tinto, el jueves como estaba húmedo por la llovizna que caía desde un cielo plomado, el servicio del almuerzo fue chambre con tocinos y el viernes harina de maíz con hígado de res habichuelas verdes con ensalada y aguacates. Tuve temor de comerlo por ser afrodisíaco efectivo con la harina de maíz amarillo además amiga la carne era de ternerita. El dormitorio era honesto cómodo y muy limpio otro tanto los retretes el baño era menos privado habia que bañarse en el río o bañarse en la letrina enganchando el garrafón de agua en un horcón, en la parte más alta del lugar. Echándose el agua… era lo más conflictivo. Los señores donde estuve los 5 dias de práctica, amiga, oían todos los dias el santo rosario en radio santa Maria a mi habitación la voz del locutor me despertaba, son las cinco y media, para irse al mercado, las cinco cuarenta y cinco hora para dejar los aleros de la vivienda. En el fondo del programa se escuchaban las notas del merengue san Francisco. Griselda le preguntaba que por qué anotaba todas esas cosas y ella respondió que los mexicanos hacían maravillas con esas muestras y se la dejan a las generaciones del devenir. Hay que sembrar amor por lo adicional y o la cultura. Continuo leyendo los apuntes y le dijo que le explicara que son estas reflexiones cual es el instrumento… los dedos del músico, las notas físicas o las notas musicales… cual es el instrumento… el alma del compositor-Poeta hecho pintor musicólogo o el esqueleto del aparato el acordeón… el método caminos de emociones de ardorosas sensaciones muchas veces álgidas como témpano de sufrimiento. Perseveranda, contestaba con gentileza continuó hablando de la experiencia obtenida en la escuela la Chiva, de la situación del aula… la actitud de los niños a su llegada y de la colaboración de la directora. Luego enfatizó la arrogancia de la profesora del curso donde practicaba.
Neyda Sandoval escucho la conversación de las compañeras y puso su atención al no comprender la causa que siendo Perseveranda de tercer año mantenía relaciones estrecha con una alumna de un año inferior. Recordó entonces los lagos y lagunas de la escuela Tamboril donde le tocó realizar las primeras diez prácticas que según sus propias palabras habían sido frías e infelices más que deficientes. Los individuos extraños desean que una se equivoque para hallar por donde cortar. No es fácil quedarse fuera, estar en el entorno mirando desde los aleros produce alergias y taquicardias raras veces placer. El practicante pedagógico o clínico o no, es el primer observador y crítico de sus propias prácticas aunque sea incompatible… hablaba con Griselda que llegó para invitarla al pasarato con las de segundo en el pabellón de doña Mamina. La pizarra estaba encima de un pupitre y no encontró martillo ni clavos no habia drenaje sanitario la penetración de ruido, sol y humo era enorme… de las fábricas circundantes. Griselda la halló taciturna le preguntó que le pasaba por lo que ahora respondía, pienso en lo difícil que es ser maestra en estos tiempos de cacique y de enredos entre los cacicazgos. Griselda le interpeló por las razones de su amargura, supe que te habia ido muy bien. Y ella dijo, me fue extraordinariamente mal, directora repugna a los principiantes egresados de centros a los que ella no pudo asistir por algunas deficiencias quizá. Pone valladares al proceso educativo. Señalan que esa fuera rechazada en el Emilio Prudhonme dicen que no los soporta en términos morales. Griselda luego de escuchar las kilométricas quejas de su amiga, se expresa de… las prácticas son muchas y tienes oportunidad para manifestarte sin amarguras y muy probable que a otros de los que andan haciendo laboratorios les ocurra otro tanto. No hay motivo para sui con la carga que lleva, como mula aparejada con necios barbiquejos y esterillas pesadas por la humedad de las viejas rabias hechas lágrimas invisibles de la maestrota frustrada. Me he referido a la de Tamboril que como ella diseminada como verdolagas en el campo hay en nuestros ensanches y en pequeñas comarcas y bateyes y vecindarios. Tengo prueba de este tamaño- grande- para ser llevada a un juicio para que explique su actitud que considero sádica y criminal afecta los intereses de la nación los de varias generaciones olvidando los éticos intereses, morales que son prioritarios como poderosos son los tutores del caos, de la negación de la libertad dicen los vecinos que es un agente al servicio imperialista para evitar el desarrollo de la inteligencia, favoreciendo el fracaso social. Ese tribunal revolucionario o independiente la encontrará culpable por omisión o por comisión. He llegado defraudada de la escuela de Tamboril a pesar que la mentora de Practica nos lo habia advertido. Encontrarán líderes negativos, obstaculizadores del avance esos son los caudillos poseedores enormes tentáculos como un pulpo de fuerza imperialista. Somos agentes para el cambio, apagando la sed por descodificar los enigmas del pensamiento de las ideas grabadas o escritas por eso debemos estar despiertas para no caer en las boñigas de las bestias de corral o en heces humanas. Estar despierta para cumplir con el deber contraído produciendo los cambios que las comunidades requieren. Bravo dijo la profesora amarilis Pérez que hacia algunos minutos escuchaba detrás de las cortinas dio la espalda para que continuaran sin ser obstruidas he aprendido en estos cinco dias más que en noventa en el aula.
Polibio Pérez y Nurys Santos estuvieron haciendo las prácticas en la escuela de Navarrete, municipio de la provincia Santiago de los Caballeros, lugar de nacimiento de ella y del presidente de la república. El sol de allí era un soldado espartano, con radiaciones como centrífugas de alto poder. Ese pueblo es la cabeza, la entrada de la línea del noroeste. Ahí comenzaba, señalada por grandes soles y escasez de lluvia, los transeúntes se movían de norte a sur y de este a oeste. Haciendo la cruz de la rutina cotidiana, los que no movían la cabeza eran escasos, era de Perogrullo verlo con la boca abierta, para fumar o para beber o para comer o fumar. La movia para hablar, mas axiomático o comían o cantaban como pregoneros de viandas, billetes o quiniela de alguna loteria, pensaban poco, eso parecía. En las enramadas los recogedores de tabaco hacían cantos aligerando el peso y paso de la carga de la jornada aglutinada en las solanáceas. El olor a pulpería inconfundible por el arenque, el azúcar y el bacalao, el de tabaco, por el andullo o por las hojas. Era una delación de los almacenes. Ahí dormían las materias primarias para la exportación de cigarros. Por los griteríos de los niños y de las niñas sabíamos el camino hacia la escuela. Del molino de los Portela, negro salía el humo de dos chimeneas de la fabricación de pastas de tomates. Del vientre de fuego se expandía por la población sin importarle a los dueños, de la muerte de los ancianos y de anciana que desde la infancia como de las obreras y obreros. En el parque de altos árboles de verdes frondas cinco de robles y cuatro de almendros. Las jabillas o tunes y seis gigantes palmas precian adolescentes que hacían guardias en la cabeza de la línea noroestana. Debajo de los almendros al lado de la cancha Polibio Pérez observaba los muchachos y muchachas practicando baloncesto. De regreso al curso entregaba su sexto compromiso… advirtió que jóvenes en parejas con escolares vestimentas bebían cervezas en los bancos del parque. Alumnos del Colegio Femenino Emilio Prudhonme de la ciudad de Santiago, Nurys Santos impartía en el 7mo. Y Polibio en el octavo. En la tarde de ese mismo dia estuvieron como invitado en el club para empleados de los Portela, y fueron tratados como príncipes. La tarde habia sido de tedio y muchas sudoraciones en los cuerpos sedientos de los obreros y obreras de Navarrete de empleados y empleadas a todos los niveles. Una ligerísima llovizna a lo largo del rígido cuerpo noroestano, entre cordonas de montañas del septentrión al norte y la central al sur. Como un escarpelo la carretera cortaba en dos mitades el territorio liniero en la sabana, de este a oeste, con hoyos manchados semejando una larga serpiente de negro cristal hacia el morro montecristino, dejando como alas los pueblos Valverde, con municipios como la Esperanza santiago Rodríguez, Montecristi, un poco mas a la frontera Dajabón. ¿Donde está la llamada Barranquita, Nurys? Siguiendo al oeste encima de la carretera Duarte, esa que ves ahí, al llegar al Central Esperanza verás un cerro de menos de 75 metros, por iniciativa de los miembros de la Peña de los Lagartos, a ese lugar se le conoce como cerro “La Barranquita de Carlos Daniel”. Respondió Nurys. ¿Y quién es Carlos Daniel, continuó preguntando Polibio Pérez. Fue el general que siendo ayudante del Gral. Desiderio Arias con un pequeño grupo de valientes patriotas, enfrentó al invasor Gringo el 3 de junio de 1916. Los yanquis venían desde Montecristi donde habían desembarcado en las vísperas, iban a tomar la ciudad de Santiago, al mando del coronel Pendheton. Después de haber asistido en las patronales, Nuris y Polibio, estuvieron en la residencia de un alumno para almorzar fueron despedidos con victorees y vivas como héroes de la Barranquita de Carlos Daniel, el pueblo simpatizó con su participación
Capitulo 24.-
En la noche los estudiantes celebraban la participación en la primera jornada, que finaliza comenzaban a favor y en contra en las próximas salidas en lo rural o en lo urbano, ahora irían acompañados con alumnos del segundo año, para observar directo y en las escenas de las actividades pedagógicas.
Rafaela Polanco dijo que habia estado en la escuela San José regresé contenta por lo bien que me fue. Todo el trayecto de la clase con la motivación inicial dijeron, decía ella, los observadores. Los muchachos de la escuela San José eran aplicados finalizó… cristino que estaba entre los celebradores, le pregunto: ¿qué fue lo te sucedió con el tema comercio exterior? -diga usted señor Cristino lo que oyó que me ocurrió, yo lo autorizo. Mis bisnietos se lo agradecerían. Quika Zavala, dijo Cristino, que su practica habia sido un fracaso que no motivaste tu clase. Rafael era dueña de un don que pocos tienen, por su humildad se limitó a contestar. ¿Cómo pudo ella saberlo, a pesar de vivir en el mismo pabellón ella está al oeste y yo al este, quizá fue a otra. Oiga Cristino, expresó Rafaela, muchos nos vestimos con zafarrancho, y confundimos al diablo y a su corte demoníaca. Sonrió al decirlo se alejó al recibir un tufo negativo que salía del pellejo mental de Cristino Matos y Matos. Ella era dueña de un arboleda de espiritualidad que la llenaba de esa nobleza y justicia que individuo de la costra de Matos no conocerán aunque vivieran para siempre. En su mirar exhibía el brillo de lo ecuánime, con un lente de practicidad. No metía los pies en zapatillas ajenas ni se cambiaba con camisota alejada de su tamaño. Era vertical, recta en su compromiso, no olfateaba en paredes ajenas y sabias pagar los amores con amores. Yo soy dijo a una de las compañeras y se repitió a Cristino, jardinera y hortelana, cultivo las rosas blancas de Martí, ni ortiga, ni enredadera cultivo, cultivo lo bello y lo bueno para los que quieren verme fracasar. Pero Quika Zavala le correspondió enseñar el perfil revolucionario de Aurelio Tavarez Justo, en la escuela de Licey, dirigida por una sobrina del uno de los Triunviratos quienes autorizaron la muerte perdón asesinato de aquel gran hombre de la república. A Carlos Montes le correspondió impartir las causas y consecuencias para la América latina de la revolución cubana. … y cómo es posible que a un principiante lo envíen a una escuela a la que los asesinos será para marcarlo… preguntó Villegas montado en aparejos de ingenuidad eso es indebido es imposible. Claro que lo es dijo de repente Jare. Pelaba una piña de las llamadas pan de azúcar. .. Y qué a mi me tocó las causas y consecuencias del arribo al poder del doctor Balaguer. Un alumno del primer año no entendió lo que se trataba, pregunto entonces. Cuando Arias supo que a Nurys Santos le habia ido muy bien en sus practicas solo dijo, qué bueno que cruzó al otro lado. Cuando la conoció la encontró débil, alta y de encorvado cuello, se dio cuenta que en la boca de ella habia una fuga de energía y que no descodificó simplemente le pareció ser dueña de una fuente labial por donde podían salir caprichos e insultos. Ese cuerpo flácido de color zapote anaranjado era el palacio de un alma de nobles encantos saturados de dignas bellezas. La llegó acurrucar por un tiempo, hasta que Dalia Margarita lo sacó del berenjenal donde se fue metiendo arañándose con los zarzales en bejucos. Mientras los practicantes salivaban el colegio como náufrago ordenaba, Arias, los nuevos ejemplares bibliófilos acabaditos de llegar. Supervisó y evaluó los trabajos en la hortaliza de los nuevos estudiantes. Estuvo en una exposición de pinturas clandestinas sobre la revolución de abril. Eran los huertos del arco los puntos del triunfo, el arco del triunfo en las prácticas. La profesora Thelma Castaño se mantenía convaleciente, estaba ausente de sus responsabilidades. ¿Cómo usted se siente? Preguntó Idalia. Al tiempo que colocaba en las manos un vaso de agua y una tableta de calmante. Me estoy recuperando. Respondió, pero recibió un frío indescriptible cuando se dio cuenta que la maestra le temblaban los labios. Se veían violetas las sudorosas manos la ayudó a ir al baño. Mañana me reuniré con los que terminaron las prácticas. Idalia movió los hombros luego la cabeza,- quiero que se lo informe dijo y se retiró. Era una mujer de baja estatura. De 42 años, cabellos lacios color marrón, nariz europea, rojizos finos labios. Ojos hermosos, con protecciones largas como espadas encorvadas y de cejas alejadas de los parpados. El color bronceado chocolate miel de abeja en los días de lluvia. Era una mujer de gordura musical, especial mantenía la curva guitarril de adolescente avispa amazónica. Los glúteos de la señora jefa de las prácticas y de la observación. No cabía en una silla plegadiza.
Ahora Yokasta era la que hacia referencia de las vicisitudes ocurridas en su primer día de práctica en su pueblo natal, dijo que en cada momento disfrutó, lo malo fue, que estando a 5 casas de su padre comió en la de una amiga donde durmió. A Yokasta no es fácil tomarle el pulso. El lunes no asistí al trabajo, los aguaceros lamieron las calles y veredas de la ciudad de San Francisco. Estuvieron estancadas los imbornales fueron tapados con hojas y ramas. Pase el dia comiendo y durmiendo. ¿Qué otras cosas, hiciste, además de dormir y comer? Preguntó Ada D¨rullard. Nada, no hice nada, qué iba hacer, respondió sin tapujos. Pero el mundo entero hace algo. ¿Cómo que nada? - Oye, se puso el índice izquierdo en los labios como cuando pedimos silencio,- parece que lo mandó el mismo compadre del diablo, a las diez mermó la lluvia y como regalo del cielo llegó Jorge Ulerio. ¡Muchacha! Asombrada gritó. Vino con los aguaceros con ellos sin que nos diéramos cuenta de donde vino, surgió de la nada je, je, eso imaginé. Estaba en la galería con la camisa de cuadritos que le regalé en su cumpleaños. Preguntaba por mí. Continuaba hablando, pero veía en la imaginación el agua deslizándose por los cristales de las persianas de la casa donde estuvo alojada, era prima de Ulerio. La mujer era su prima su nombre era Aura Ulerio, pero el le decía Fresdevinda cunado no prima. -
-Cómo está prima, recuerdo que le dijo, y el la abrazaba con muchos entusiasmos y filial fervor. Fresdevinda le dijo, estoy bien. Jorge esperó que lo enviaran a pasar, permaneció largo rato parado en medio de la puerta. Luego preguntó por mí, entonces redijo pasa primo. Katy, que era como Aura me decía, explicó que se sentara que iba para el baño a buscarme. Lo hizo con la parcimonia de la viuda recentina. Las muchachas excitadas afanosas de emociones sensuales preguntaron qué ocurrió. Le dije que no ocurrió nada. Para que las ansias no quemen los deseos y los temores no provoquen mañas le diré… el marido de la prima de Ulerio habia muerto hacia dos meses, todavía la casa tenia su olor en las paredes del comedor y de la bañera. Para que arrojen las energías toxicas y evitar envenenamientos… alojadas en las válvulas cardíacas, evacuando así con las motivaciones pacificas de intensidad positivas. ¡Bueno…! Paisanas el marido de Fresdevinda…el luto estaba en el aluminio de las persianas, en el rostro de los tres pequeños de ambos, que no se nos quitaban del lado. Pero al seguir la llovizna con la aparición de Pedro que nos trajo cervezas y comida. Nos pusimos en la amplia terraza donde las ramas de dieguitos y de verdolagas azules, sembradas en viejos televisores de 14 pulgadas crecían como en un jardín de románticos hontanares. Pedro conversaba con la viuda y yo lo hacia con Ulerio. Le hablaba de los tres pequeños con la constancia que a pedro no le molestaba. Cuando menos esperábamos ahí estaban buscando monedas, para ir, a pesar de que llovía a la tienda a comprar helado el “Polo” muy famoso en esos dias. Comimos, bebimos, conversamos de flores de películas, de cine, de poesías, hasta de pinturas. Escucha Yokasta, dijo- Antonia Castillo, natural de Pimentel, morena de ojos brotados, con pocas pestañas y labios tromperiles… ¿quién crees tú, que de nosotras es, imbécil o tonta para creer que estos dos muchachos fueran de aquí a San Francisco de Macorís, sólo para ir hablar en la terraza de la viuda recentina, donde dices que envian a tres inocentes criaturas en horas de fuertes aguaceros para comprar helados… y de esa manera se quedan a solas acaso somos locos? A Yocasta le pareció prudente evadir la pregunta de la pequeña de Pimentel. Hizo creer no haber oído. Corrió las cortinas. ¿Y cómo te fueron los otros días? Preguntó D´rullard. Fueron dias de duros y difíciles, complicados pero terminaron felices y transparentes. La escuela de mi prácticas la dirigía por una de las que mis profesaras fueron. Tuve el placer de encontrar en clase a la que me dio el octavo grado en síntesis, agregó Yocasta las dos ultimas nos pudieron ser evaluadas por la continuas lluvias los recursos audio visuales los que llevamos los destruyó el mal tiempo. En ese sentido mi práctica adoleciendo de esos ingredientes primarios de toda manera recibimos halagos de la dirección del centro docente.
Un par de días luego la profesora Amarilis Pérez en el primer grado habló de los fracasos que los estudiantes tenían en sus primeras acciones pedagógicas por no ponerle la atención requerida a la lengua de Shakespeare y de Milton. Elevaba el valor lingüístico y económico del ingles… proporcionaba parámetros prácticos, el tema en esos dias era el Maestro con cariño, ahora, manifestó la profesora, escuchemos la canción la atención fue singular el silencio comandaba el momento requerido para cantar la composición en inglés. Era ir y venir de un campo sagrado desde el sepelio del cónsul de la muerte. La articulación era valiosa, invalorable en término económico, la curva melódica en cada célula rítmica sentíamos el ego de la maestra, en cada respiración individual del grupo. Su idiosincrasia volaba como mariposa en el jardín donde la oíamos “to ser with love” con el aparato, gocemos la melodía, pero a la maestra Pérez le importaba el valor didáctico el valor lingüístico de las palabras. Hacia mucho calor parecía que entre la brisa y el sol habia un duelo de honor, se habían roto las relaciones diplomáticas. Hisidora entró al curso a informarle que la prof. Castaño se habia desmayado por el calor de esa tarde. Envió a Morrobel a llevarla al hospital. No pierda tiempo que se nos muere habia dicho al joven Humberto Morrobel, que era uno de los que mejor interpretaba la composición el “Maestro con Cariño” cuando Morrobel escuchó el mandado y la palabra muere dijo ¡ abrenuncio, abrenuncio! Luego de dejarla en las buenas manos de la ciencia retornó a la clase de inglés. La clase terminaban de copiar los últimos versos de “To ser with love”
Constantino Victor y Kleber Soriano entraron al comedor llevando sendos aguacates de tres libras, ambas frutas tenían dos cabezas i dos semillas hubo quienes manifestaron haber visto en una la cara de Jesús… y en la otra la mano izquierda de Marx. Se hablo más de las frutas y de las figuras que de la salud de la educadora. Comieron todos, menos la señora Mamina, argumentando que eran dias de guardar. Olvidé señalar que algunas muchachas no comieron temiendo quedar fertilizada de partos múltiples, dijeron estar seguras que no tenían ni poder mítico ni poder afrodisíaco, ni razón oculta. En el dormitorio celebraban la mejoría de doña Thelma. Humberto dijo que hablaba con voz apagada y que los médicos prohibieron que conversaran más de 22 palabras. Méndez acababa de llegar de la clínica Abreu, dijo que llamaba a Morrobel. Dias después la práctica quedó reducida a la simple observación. el calor seguía, el curso de la vía láctea, favorecía los planes de Otilio Marte Laureano que tenia su madre muriendo desahuciada en la residencia de la capital. Se extasió en la calle El Sol, de la ciudad de Santiago para actuar las tácticas y la estrategia prevista al margen de las obligaciones escolares. La tenía en estado vegetativo, era el único llevando, durante 6 años, las inyecciones para tener su infeliz madre despierta. Desde la escuela Teodoro Henekén realiza actos contradiciendo la personalidad de estudiantes de internado. Lleva personajes al teatro de la realidad, se transforma en pedigüeños en avenidas y callejas de ciudades pero prefiera a Santiago de lo 30 caballeros. Envía así, todos los meses, 407 pesos a la tía Lorenza otras veces lo lleva para verla y colocar su cara en la cara flácida de la vulnerable madre. Estuvo en Guayubín, Cirilo encargado de compras del colegio, en cambio dice haberle visto en la calle padre Boíl en la Vega Real, era impresionante la forma que adopta ese individuo, abreviaba Cirilo, creí que era un verdadero actor carnavalesco. Es un maestro del disfraz en medio de aquella situación, es un genio del engaño de la triquiñuela y de la simulación. El arte de vivir es un libro de cabecera de Laureano. Andalio Pendejera, es un individuo alto, moreno con una pierna menos gruesa, pero sin cojear de dolor sino de imperfección en la realidad existe, con las mismas características y singularidad, en los caminos de hervidor, palmar gigante y arroyo resabios de la parte nororiental de Altamira. Dueño de pequeños conucos con café y fundos de cacao. Cuando esta en barbecho viaja a la calle Máximo Gómez en santo Domingo y se estaciona en el restaurante “Maxim” en la sobra de un manguito, cerca del cementerio. Se convierte en realidad en un pordiosero callejero. Arias y Soriano conocían los secretos de Marte Laureano. Paningo Prieto y Pendejera eran perfiles hecho por Arias y se lo entregó para que lo confirmara cuando llegara al Obispado. Lo sacó de las huronéela de Palma gigante y de Rio pequeño en la cercanía de Hervidor, municipio Altamira.
Para cada ciudad el maquillaje es enmendado, en Santiago Pendejera fuma cachimbo, en la Vega usa espejuelos negros pero maca tabaco de andullo. En santo domingo es un personaje diferente, es un soldado de caqui, con sombrero en panza de burro, agujereado a lo quijote. Algunos piensan que Otilio hace otras actividades aberrosas, empero esas son. Paningo Prieto tiene solo un brazo, que dejó siendo cortador de caña, esconde el moñón con una manga en una funda negra. La moribunda madre, lo cree un sastre, que haciendo pantalones y otras cosas de esos oficios es como le lleva o envía los medicamentos. Cuando termina va al escondite y contó que tenia la suma de 2345 pesos, guardó el equipaje en el huesario del campo santo, puso un billete en las manos del sepulturero a seguida salió del entorno sepulcral, Paningo me ha generado tanto como Andalio ambos son mis preferidos, pasan hasta agua y sed por ayudarme desinteresadamente, Caramba, y muchas veces no lo he defendido, en adelante pelearé por ellos. Andalio tiene salario mayor que el senador de Montecristi y paningo un poco menos que de Santiago Rodríguez. Pensó y sonreía satisfecho, pero desde sus aposentos lloraba la vergüenza, y desprecio a los que dirigían el Estado. Tenía múltiples mecanismos de incalculables variantes. También lo conocía el prof. Contreras, ningunos sabían las razones ni los fines. Muchos alquilan la consciencia al mismísimo Diablo, hasta que sea necesario seguiré otros venden sangre de la vida y empeñan el honor. Mis acciones son artísticas a nadie cortan. Escribiré el arte de hacerse Diablo siendo pedigüeño, siendo oveja pareciendo lobo, siendo mierdas aparentar manjaretes excúseme usted que conoce las churrias. Para que quiere que diga diarrea. O disentería, pero no lo diré no soy aristócrata tampoco vulgar je,je,je, ji. Rió como un río que dejaba caer sus aguas de 3175 metros de altura. Iba pensando. Mi trabajo es pedir lo haré hasta que no dañe a nadie. Ni mi vida ni la ajena. José Contreras habia entrado muy temprano a su taller, buscaba a Otilio no supo de este… luego le encomendó realizar trabajos en el taller para que obtuviera los recursos que le hacían falta para la medicina de doña Francisca.
En el dormitorio en ausencia de Marte los estudiantes José y Dileccio, proyectaban la imagen del autor de Paningo Prieto y de Andalio Pendejera. Se preguntaban por qué el señor Contreras buscaba a la vieja Otiliana, Jochimín se lo llegó a preguntar más de una vez, pero siempre llevó en su mente que la madre de la Otiliana habia muerto. Recuerde que es de Otilio Marte que estoy hablando. Por qué estará mintiendo la vieja Otiliana, pienso que debe ser por algo muy grande, muy poderoso. Cualquier ser humano se halla entre la verdad y la mentira. Dijo Encarnación que amarraba en la cabeza de Núñez una toalla roja. Era un árabe en persona. Es verdad no conocemos la intensiones de Otilio murmuró Jorjin no hace una semana que en discusión con Cristino en torno a la caja de Pandora. Le decía, que era un individuo, y me estoy citando, muy especial, ahora le digo que es un ser enigmático, nadie sabe para donde sale lo hace sólo, no es que sea un misántropo, todo lo contrario, es otra cosa. Callaron, dicen verlo en el puente de la Guinea en Puerto Plata poniendo flores en el aniversario 64 de la muerte del general Demetrio Rodríguez, o en el Santo Cerro, en La Vega, en el Morro de Montecristi. ¿Cómo es posible es eso, cómo puede hacerlo, si como todos cumple en el palacio de las responsabilidades? Es cierto volvió a decir Jorjin, y ahora dónde está… ahí esta el enigma. José Enrique apagó el radito de tres voltios que usaba para escuchar música y noticia, y escribió las ideas que decían del perfil de Otilio. Pienso expresaba Matos que cuando dormimos es que ese Diablo debí decir duendito, desparpaja sus deseos y sale a fabricar las travesuras. ¡Travesura! exclamó Kleber. ¡Cómo travesura! ¿Qué tú quieres decir con ese vocablo, Cristino? - será posible, Kleber, que no sepas que Otilio es un travestís. ¿Travestís…? ¡Pero muchacho! Es verdad que se destapó la caja de tu boca ahora estoy temblando…miras parezco un pollo mosquillando. Más que sorprendido diré que Otilio es un zombi, lo he escuchado, espetaba Matos y Matos, hablar con la culebra que tiene de mascota y pienso que esa es su caballo, no se como la alimenta. Hablando con Arias, decían algo que no descodifique, pero Arias le dijo que era un súcubo lo otro es, un Incubo. A mi parecer es posible que talvez sea un pichón, mejor dicho un abuelito de zángano. Lo vi usar un zagalejo. O sea un corto refajo de tela perfumada, lo que parece es un duende. Sin que yo me contradiga Jorjin tiene muchas razones. Otilio es especial repitió Jorjin, posee atractivo y encanto misterioso. Dicen que se convierte en niña y en anciana hedonística. Ríe con facilidad, tiene gran espiritualidad. Cristino hablaba, pero no le hacían el favor de oírle.
Oí que llamó varias veces, a C. Victor, Otilio le dijo recuerdos te envía Duvalier, Arias, sorprendido quizá, expresó ¿Duvalier, quién es Duvalier? el presidente de Haití, repitió ocho veces. Dónde lo viste preguntó desinteresado Arias, siguiéndole la corriente, salió al escusado al regreso hablaron de su padre y de un tal Andalio Pendejera.
¡Cristino, Cristino! Dijo Ulerio muy molesto. ¿Cuando es que dejará continuar a Jorjin? ¿Por qué no te callas, de una bendita y buena vez? Déjalo que respire… ¿por qué es, que lo cuida? ¡Deja ya a Otilio, caramba! Ulerio respiraba cansado como si caminara cuesta arriba.
-por mí que se lo chupe un pato, un culebrón que lo vomite al centro del cosmo del infierno. Ahora los muchachos rieron con arrojo y mucho entusiasmo. ¡Zángano, zángano, zanganito de qué! Por mí que se lo chupe el mismo pecucio, los ladridos del infierno, para que lo lleven al trono del angel del mal, ese es mi deseo para El. Dios sabe cuanto lo quería le trae regalo a todo el vivo menos a mí por eso debe ir a parar a la hornilla derecha del infierno. Pero Muchacho - dijo Luis Ernesto cuantos te sacias murmurando los méritos ajenos. Eres un máquina de envidia, una mata de inquinas, de resentimientos. No tiene respeto por las glorias ajenas, eres proxeneta marcado con la cruz del engaño, de la carta negra del chantaje y de los maleficios. Los celos no te dejan te angustian, y te migrañan. Los que en verdad te conocemos, agregó Mejía Compres, para tu satisfacción negocias hasta con la madre del Diablo al que tanto invoca y te encomienda. Son flores mustias para tus complejos.
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