Imagenes para Dilema de un Viajero. Novela DEL PROF. VICTOR ARIAS


El señor Cero encaprichado con su problema clínico permanece a sola en la habitación del hostal. Mira las retahíla de garzas reales... ora relee los clásicos... archivados en la memoria virtual... ora repasa los libros desde Cristóbal Colón a Fidel Castro... “El mundo es ancho y ajeno”... y el “hombre de maíz”... se detenía cuando veía la foto de Andrés Eloy Blanco. Reflexionaba el poema “Coloquio bajo el Olivo” prefiere el contacto directo con lo salvaje de la naturaleza. Por eso leía a doña Bárbara dejó la obra del profesor Bosch agarró con la mano zurda “El ser y la nada” obra del filosofo Jean Paúl Sartre de quien era un ferviente seguidor y admirador leal por el grado universal de asociación y el gran poder imaginativo, pasando por la fenomenológica de una perspectiva que según otros… y esa era la opinión de Miguel Cero Peña Taveras (El ser y la nada. Ensayo de ontología fenomenológica).”A lo largo de sus páginas, Sartre se plantea qué es el ser y cómo dar un sentido al concepto de la nada. Para responder a dichas preguntas utiliza el método fenomenológico fundado por Edmundo Husserl, a quien agradece en la introducción el habernos desembarazado de la idea del ser como opuesto a su apariencia de fenómeno: el fenómeno se da cuando el ser es. Así, este gran tratado de ontología fenomenológica se articula alrededor de la interrogación del fenómeno “conciencia” y del fenómeno “mundo” Cero prosigue por la campiña de la literatura que según su gusto es de lo mejor del continente y del universo deja a Sartre y como si caminara en las aristas, en los bordes de las callejuelas de las aceras lingüísticas en un urbanismo capitalista morboso en una empinada cuesta parecida a un bulevar de esperanzas se encuentra de sorpresa con Ciro Alegría y le entrega el contenido de “El mundo es ancho y ajeno” donde el autor da a conocer su cuadro épico…”de las luchas de una arquetípica comunidad indígena contra los tres poderes que quieren destruirla: la oligarquía terrateniente, el Ejército y el Gobierno al servicio de los intereses estadounidenses. El uso de las técnicas narrativas modernas y el aliento heroico de la composición le permiten presentar un relato río que arrastra materiales heterogéneos para crear un mosaico tan variado y dramático como la vida indígena misma. La novela refleja el programa político del APRA en sus primeros tiempos, recogiendo dos puntos destacados de ese programa: La importancia del espíritu comunitario y el papel de la educación y la experiencia del mundo, con vistas a la integración de los indios en el Perú moderno” Miguel Peña Taveras se mueve y como si estuviera en una librería compra la novela “Viento fuerte” “las prosas profanas y el poema” “Años y leguas” de Gabriel Miró pero el buscaba a Pío a Baroja ya cansado repasa a Federico García Lorca y se ríe con el dialogo entre Eulalio y Floro en el libro “Los ateos” comenzó pasarse las manos por el rostro, se quitó los espejuelos de marcos de caramelo buscó su libreta de imprevistos tomó del bolsillo un Lápiz como el de carpintero que el poeta en la travesía de Juanillo, a las playas de Puerto Rico, habia perdido en el golfo de la mona, para escribir --las breves ideas de la biografía de Gabriel Miró (1879-1930), novelista español. Nació en Alicante en 1879. Admiraba en Juan Valera su rechazo a la división rígida de los géneros literarios. Las novelas de Gabriel Miró pueden calificarse de líricas porque en ellas utiliza la técnica del fragmentarismo, que se ha llegado a asociar con la presencia en su obra de la estética del cubismo; hilvana escenas dispersas; recurre a elipsis; abunda en imágenes sensoriales y sinestesias; recupera la técnica de las estampas y de las tablas en una obra como El humo dormido (1919). Entre otros títulos, se destacan Figuras de la Pasión del Señor (1916-1917); Libro de Sigüenza (1917), nombre este último que aparece como el doble del autor; Nuestro padre San Daniel (1921); El obispo leproso (1926), que desató el escándalo de los grupos conservadores y clericales e impidió su entrada en la Real Academia Española; Años y leguas (1928). Murió en 1930 en Madrid. De años y Leguas Cero escribió -“el olor se extiende a distancia muy ancha… a distancias felices es una dulzura de sazón de recuerdos… de una intimidad de deseo que principia envejecer olor a lejos a después de haber pasado sin pasar lo deseado olor de la delicia que fue nuestra aunque no fuera poseída aroma de aromas fresca como el harina, es como un polen que se suelta y se marcha volando para reanimar una sien apartada”
-Yo no creo en milagros, doña Andreina- dijo el doctor cuando ella se burlaba de él en pleno rostro. Nunca he creído en fantasma, empero doña, le aseguro que Cero, se habia ido clínica y orgánicamente, de este mundo.
El doctor Sandoval confiesa a Eloisa que no fue el quien curó a su amante...ella se le ríe nueva vez en su cara y luego escucha las explicaciones que su amigo le ofrece. En la tarde en la Villa Guido Gil, en ciudad Romana, al este de Santo Domingo, capital de la república, permanecen escuchando música del pasado entre esas, de Juan Lokcuard, de Eduardo Brito y de Nicolás Casimiro. El doctor Sandoval, revuelve al tema y le dice- voy a leerle lo que se ha escrito de los casos que no pueden de ninguna manera darnos luz a lo ocurrido con la vida del Profesor Cero. “Los misterios, también llamados 'obras de Corpus Christi', por ser esta la celebración en que se representan, son equiparables a los milagros” No obstante, los estudiosos los distinguen al considerar misterios a todos los tipos de “teatro medieval arcaico cuyos autores extraían sus temas de los evangelios, ciñéndolos a su vez a las vidas de santos, en tanto los misterios se refieren con mayor énfasis a la vida y pasión de Cristo. Piezas muy elementales fueron enriqueciéndose con el paso del tiempo hasta implicar en su representación a pueblos enteros, llegando a abarcar temas que tenían como protagonistas a la Virgen María, a los apóstoles y a otros personajes bíblicos. Famosos fueron los misterios que versaban sobre acciones atribuidas a san Nicolás, santa Catalina y san Pablo, y gozaron desde el siglo XII de gran popularidad en Centroeuropea, Francia e Inglaterra. En España los misterios tuvieron importancia durante el siglo XV en Aragón y en algunas zonas de Levante, destacando el Misterio de Elche, que conmemora la asunción de la Virgen y que sin interrupción, desde el siglo XV, se representa cada año. Los misterios son considerados el precedente más claro de los autos sacramentales”
Yo- dijo el poeta a Gerardo- estaba cansado escuchando lo que el Doctor Sandoval decía de los misterios, pero me devolví para hacer apunte de los autos sacramentales que prefería más que nada. Busqué el macuto y me puse a seguirle los jarretes a Eloisa y al Médico. Que leyó de un libro rojo. A mi mente lo que llegaba era un cuadro de la Melancolía de Alberto Durero, obra donde el artista Alemán relaciona la religión con la moralidad y el entender.
Las moralidades, que gozaron de gran popularidad entre el siglo XV y principios del siglo XVI, respondían al propósito de la Iglesia de ilustrar al público acerca de la actitud cristiana ante la muerte. El motivo central de estas obras aborda la confrontación entre el Bien y el Mal en el alma de los hombres, aunque la obra siempre concluye con la redención de sus protagonistas. Los personajes de las moralidades no son santos o personajes bíblicos, sino alegorías. Muchas obras son anónimas.
En Francia la moralidad más antigua data del siglo XIII, fue escrita por Esteban Layton y refiere según el lenguaje medieval, cómo Verdad y Justicia acusan a Adán ante el tribunal de Dios atribuyéndole la responsabilidad del pecado original. Adán es defendido por Paz y Misericordia. En Inglaterra, en cambio, la moralidad más conocida es Everyman (El hombre), que data de finales del siglo XV y al parecer derivó de fuentes holandesas que se adaptaron en diferentes países y que, en su versión española, realizada por autor anónimo, se conoció como La disputa del alma y el cuerpo. En esta obra el protagonista es una verdadera abstracción de la humanidad y extrae conclusiones del hecho de que, en tanto se interna en el Valle de la Muerte acompañado por la alegoría 'buenas obras', todos los bienes materiales que ha obtenido a lo largo de su vida pueden ser abandonados.
Gerardo, despertaba y dormía el poeta hacia creerle que el poeta y el eran diferente pero para él, eran la misma bajada enjabonada, pensaba en lo poco que le servía a un viajero como ellos hablar de autos sacramentales y de entremeses. Si fueran entresijos.

Los autos sacramentales, comentaba, el doctor Sandoval poseen una estructura más compleja que los géneros dramáticos que los preceden en el tiempo y suponen la expresión culminante del teatro religioso del barroco.
En líneas generales consta de una introducción, denominada loa, y culmina con una serie de cantos —villancicos en la mayoría de los casos— y bailes que desembocan en la salida de escenario de los actores o en un final apoteósico que resalta la naturaleza de las festividades donde halla su origen. Sus temas fundamentales se extraen del misterio de la eucaristía y de los sacramentos de la Iglesia católica, y su misión consiste en resaltar la trascendencia de acatar y cumplir las verdades y principios de la fe, así como proclamar con intención ejemplarizante los beneficios que procuran al alma. No obstante, al tratarse de un género cultivado por autores egregios y donde se actúa con una gran liberalidad técnica, presenta en numerosas ocasiones elementos distintivos que exceden el ámbito de una caracterización única y homogénea. Oiga doctor- expresó la reina de la viudedad- nada de eso a mi me importa, lo que sí creo, es que es muy probable, que la sien y los caprichos de uno de mis difuntos esposos hayan intervenido en resucitar a Cero, para evitar que la racha de viudedad mía no tenga fin.
-¡Usted vez, en eso, creo menos! Dijo y continuó con la lectura, del Pionero del teatro renacentista español Juan de la Encina (1469-1529), aun cuando el reconocimiento de sus obras, églogas dramáticas (Cristino y Febea, Auto del Repelón, Plácida y Vitoriano, Filomeno, Zambardo y Cardonio, entre otras), lo halló en Roma a partir de 1498, protegido por el papa español Alejandro VI. Oriundo de Salamanca, influido por la poesía de Virgilio y el teatro medieval, Juan del Encina escribió y logró representar breves piezas en los círculos cortesanos italianos y españoles que pese a su abundancia de artificios y elogios al poder, conquistaron el favor de numerosos nobles y le proporcionó gran celebridad en su tiempo. Cuando comenzaron hablar de ese de la Encina, el hambre mordía mi estómago como maco sapo mamando la ubre de una vaca recién parida, dijo Gerardo al poeta que dejó de hablar y se colocó en el tronco del mango florecido. Pero que al dormirse soñó con las obras campestres, podía decirse que continuaba escuchando la conferencia del Doctor Sandoval y la reina de la Viudedad,
“En sus obras, todas ellas de tema pastoril, si se exceptúan dos églogas inspiradas en la pascua cristiana, Juan del Encina aparece, como heredero de las alegorías clásicas, pero sus autos no son ajenos al sentido de celebración religiosa familiar, las charadas y las comedias cómicas. La capacidad de transformación de sus personajes (pastores o cortesanos que se convertían en campesinos, para recobrar su categoría originaria o ascender al rango de los predicadores evangélicos en el desenlace de la obra) y la simplicidad de sus relatos, muy a menudo galantes y sometidos a continuos y rápidos cambios de tonos y situaciones, sostienen la emotividad en que culminan sus autos, verdaderos cantos de glorificación de Cristo y de las potencias redentoras del amor. En Plácida y Vitoriano, donde homenajea a La Celestina de Fernando de Rojas, Venus interviene para resucitar a una joven que se ha suicidado por amor. Elogiado como poeta y músico, ensalza las atmósferas rurales y al pastor como espacios y arquetipos que se convertirían en recursos frecuentes en el teatro del Siglo de Oro español, definitorios por igual de las virtudes y bajezas de la condición humana.
La influencia de Juan del Encina se manifestaría en los primeros autos del portugués Gil Vicente (1465-1537?), a quien Dámaso Alonso consideraba el más delicado de los dramaturgos del siglo XVI. Los pastores del Encina se transforman en vaquerizos que conmemoran el nacimiento de Cristo en el teatro religioso de Gil Vicente (Auto da Vicitaçao, Auto pastoril castelhano y Auto dos Reis Magos), pero más tarde se desprende de tales ascendientes para adquirir personalidad propia en obras como Auto de São Martinho, recreación del episodio en que san Martín parte su capa para abrigar a un pobre, destinada a celebrar el Corpus Christi de 1504, Auto da Sibila Casandra y, ya entregado a las posibilidades que halla en la alegoría, la 'trilogía de las Barcas': Auto da barca do inferno, Auto da barca do purgatorio y Auto da barca da gloria (escritas entre 1517 y 1519), donde conforma un ciclo que se inspira en la Danza de la Muerte, motivo muy usual en la literatura de aquellos años. La producción de Gil Vicente marca la cima más alta que alcanza el teatro religioso del siglo XVI, hasta el punto de que en las postrimerías del siglo, y ante la degradación de los elementos y las formas teatrales de aquel tiempo, la Iglesia prohíbe la representación de multitud de autos, consignados en el Índice que en 1559 se edita en Toledo, documento en el que además se exige a los autores respeto y temor hacia la doctrina religiosa.
Pese a ello, algunos autores destacan por las excelencias de sus autos, como Lope de Rueda (seis obras que conmemoraban el Corpus Christi), depositario de las marcadas tendencias italianizantes y de las preocupaciones musicales de del Encina, que tanto en su calidad de actor como en sus fatigas como literato mereció los elogios de Miguel de Cervantes, a pesar de que estaba sin duda más volcado a la recreación de comedias satíricas; Juan de Timoneda, editor, músico, compilador de Rueda y de autores como Alonso de la Vega cuya producción propia, a partir de 1558, muestra una inclinación por enriquecer el modelo fijado por la pauta de los misterios espirituales: Patrañuela, que da origen al género menor de las 'patrañas', Ternario espiritual (considerado como síntesis de obras de muy diversa procedencia), Auto del nacimiento, Auto de la quinta angustia, Auto sacramental y Auto de la oveja perdida figuran entre algunas de sus composiciones más célebres.”

La dramaturgia española experimentará una profunda transformación durante el siglo XVII, y los autos sacramentales darán cuenta indiscutible de ello. Sus principales artífices fueron Félix Lope de Vega (1562-1635), fray Gabriel Téllez —más conocido como Tirso de Molina (1579-1648) — y el que sería maestro indiscutible del auto sacramental, Pedro Calderón de la Barca (1600-1681). De forma paulatina, los autos expresarán una mayor perfección técnica y una creciente inquietud plástica.
Así, por ejemplo, pese a la habilidad e intuición dramática de Lope de Vega, se aprecian en sus obras adscritas a este género (El viaje del alma, El hijo pródigo, La boda entre el alma y el cuerpo, El pastor lobo y cabaña celestial) una mayor audacia formal, sobre la que asienta los fundamentos de la 'comedia nueva' española, del mismo modo que en las novelas dramáticas, géneros en los que cifraba su principal interés. La hegemonía teatral la ejerció Lope de Vega en los corrales madrileños, y aunque compitió en varias ocasiones con Calderón en los Juegos Florales que se celebraban con motivo de la beatificación de san Isidro (1620 y 1622), no dispuso de los medios suficientes para desarrollar su talento escénico y consolidar su renovación del teatro cortesano. Pero cuando despertó Gerardo se habia retirado a realizar actividades íntimas no le importó y volvió a soñar De otra parte, aunque fiel al principio entretener, aleccionar y divertir al público, que le lleva a la comedia satírica, Lope no elude mostrar en sus obras los aspectos más siniestros de la vida de la corte, al margen de dilemas trascendentales o teológicos que quedan en segundo plano. En todo caso, estos cumplen una función que se subordina a los conflictos que enfrentan a los protagonistas, de acuerdo con los clásicos valores caballerescos. Mayor peso tienen en los dramas de Lope los duelos de honor y la psicología de sus personajes, preocupaciones que le llevarán a componer con mayor frecuencia 'comedias de santos' y que también se apreciarán en las obras de su discípulo Tirso de Molina. En sus autos de Corpus Christi, Tirso articula el recurso tradicional de la alegoría y de los relatos bíblicos (como en No le arriendo la ganancia, El laberinto de Creta, Los hermanos parecidos y El colmenero divino), recurriendo además a numerosas historias nacionales o sucesos conocidos del público como principal fuente de inspiración.
“Es, sin embargo Pedro Calderón de la Barca el autor que llevará el auto sacramental a su máxima expresión en un periodo en que se insinuaba su decadencia. Representados en Madrid al aire libre, costeados por el municipio, a partir de 1649 Calderón será el autor exclusivo de esta clase de obras. A partir de esa época los autos sacramentales se escenificarán en las plazas públicas, sobre cuatro carros, y se tornarán más complejos y elaborados. Sus tramas refieren un relato humano que no requiere de los espectadores una especial formación religiosa. Sobre esta historia se sucederán las alegorías, las vidas de los santos y las interpretaciones emblemáticas de leyendas mitológicas y de la Biblia, entrelazándose y complementándose en beneficio de una más amplia divulgación y comprensión de los misterios religiosos. Estoy saturado de poesía y barriga vacía, decía Gerardo, a la mata de guayaba a quien le quitó unas cuantas de sus frutas. Pero salió como un chele encima de una mesa, cuando le pareció oír de la boca del árbol -- -“Se distinguen dos corrientes características en los autos sacramentales de Calderón: la primera se desarrolla en razón de una gran sencillez narrativa que refuerza a su vez la expresividad simbólica a la que sirve. Pertenecen a esta época las obras más célebres y quizá más leídas de Calderón (El gran teatro del mundo, la primera versión de La vida es sueño, Los encantos de la culpa, No hay más fortuna que Dios o A tu prójimo como a ti). La segunda, donde se intensifica la presencia de la poesía renacentista y del barroco, manifiesta un mayor interés por los motivos mitológicos y por la caricatura de costumbres (El verdadero dios Pan, El nuevo palacio de El Retiro, La segunda esposa, El divino Orfeo, A Dios por razón de Estado o La devoción de la misa). Autor, según recensión privada del propio Calderón, de más de 80 autos sacramentales, estas obras se representaron con continuidad hasta 1765, en que un decreto de Carlos III, respondiendo a presiones ilustradas o quizá dictado en atención a un nuevo concepto de la religiosidad, prohibió el género, lo que supuso el triunfo de la estética neoclásica. También destacaron en este campo dramaturgos como Juan Vélez de Guevara, Agustín Moreto y Cabaña y Antonio Mira de Amezcua. En México sobresalió sor Juana Inés de la Cruz (Los empeños de una casa, El divino Narciso, ¿Cuál es afecto mayor, lealtad, o sangre, o amor?). En la actualidad una importante cultivadora del género es la mexicana Luisa Josefina Hernández (1928), que desarrolla una visión más universal y abarca diversas cosmovisiones religiosas (La danza del urogallo múltiple, La pavana de Aranzazu, La conquista del reino). En sus Escritos sobre teatro el dramaturgo alemán Bertolt Brecht confesó haber basado lo esencial de su técnica teatral en los recursos didácticos de este género.”
Durante el verano Andreina y sus amigos giran hacia el noroeste para conocer los pueblos fronterizos... Llegan a Valverde, conocen la Barranquita, en Dajabón... se ubican en la fortaleza Beller, a fin de conocer la celda que se cree fueron testigos de los golpes físicos a Segarra Santos, estuvieron en el Pino de Santiago Rodríguez. Luego caminan hacia Montecristi para conocer la casa donde pactaron marti y Gómez. Fueron a Elías Piña... retornaron para estar en Restauración y loma capotillo.
SAN FERNANDO DE Monte Cristy fue el escenario para que se montara como la trama de la lucha de guerra entre apóstol poeta, humanista José Julián Martí cubano y el general político dominicano Máximo Gómez el 25 de febrero de 1895. --yo pienso manifestó Gerardo Cerón que ese manifiesto aun no ha culminado.
-¿Cómo a sí Gerardo Cerón? Le preguntó Eloisa que se sentía de pláceme con la presencia del pariente de Miguel Cero Peña Taveras… que de la casualidad lo acercara. --claro está que los Cubano devolverán a los dominicanos lo que Gómez a ellos le entregara… ya Fidel lo intentó por más de una vez… en cayo confite y en 1959 en la invasión de Maimón Estero Hondo y de Constanza… luego en Cayo Caracoles en san José de Ocoa en la tierra del General Gómez.
--A mí me parece igual- pero quiero agregar la travesía del Almirante Ramón Emilio Mejía Castillo a quien el doctor Peña Gómez denominó “Domador de los Mares” Gerardo se dio cuenta que estaba solo que nunca estuvo con nadie que era la voz de un silencio tenue el que le respondía como en un culto de levitación. Sin embargo no dejó de creer en lo que habia dicho y deseó haber estado con la tal Andreina Eloisa de quien dice era pariente de Zenón Ogando pariente muy cercano de la que abrochó el último abrigo del Manco del Isabel de Torre, quien muriera acribillado a tiros frente a la pulpería de Jacobo Lara por la impavidez de su hijo Jacobito y de Ramón Cáceres adolescentes ambos, el primero muerto, luego en el parque de Moca y, el segundo 15 años más o menos luego, presidente de la República. Andeina y sus amigos asumieron el rol de aventureros y llegaron a la frontera con Haití por la parte de Capotillo o lo que la gente llamó el Gólgota de la frontera.
Terminaron de regreso a la hacienda Cerro de las cruces, mencionando a sus antojos las cosas que según Eloisa era más que mentiras engañifas. Concluyeron mencionando los Gritos que pudieron recordar... “Grito de Capotillo” dijo Sandoval, el de Laras mencionó una voz que no se supo de donde salía, el de Dolores expuso Miguel Ceron, el grito de Ipiranga, el de Baire.
Eloisa asustada después de conversar sobre los gritos... grita de improviso y dice--Cero háblame de la “matanza de la noche de San Bartolomé”... en su mente establece un puente con las noches de 1937 cuando el tirano ordena la muerte de todo el que fuera parecido en lo que fuese a los haitianos
--La rivalidad política entre los católicos y los protestantes franceses (hugonotes) provocó la matanza de la Noche de San Bartolomé en 1572. Cero que en verdad sabe que no hubo tal milagro en la resucitación bebió un poco de vino de maíz que Eloisa ordenó servir. El rey Carlos IX de Francia y su madre, Catalina de Medici, temían que los hugonotes alcanzaran el poder. Por este motivo, ordenaron el asesinato de miles de ellos a finales de agosto. La matanza comenzó en París el 24 de agosto y se extendió a las restantes provincias del país

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