De tragedia en el Palmar... novela del Prof. Víctor Arias. (Colaboracion)
……Casilda no soportaba la manera que su ex marido la hostigaba, estaba muy molesta con la manera de este individuo, conocido por ella, como un andrógino de cuerpo completo, el sabía que Casilda le descubrió su parte femenina. A pesar de haberse sentido muy atraía por la calidad física, de las propiedades sexuales masculinas, que poseía, no así por las accesorias femeninas, que tapaba con hermosos pañales de apariencias pueriles. Empero le rechazaba sus besos porque para Casida eran infantiles.
Estoy alejada de ese individuo ya, hace dos años y aún me envía cartas que nunca contesto. No siento lástima por él porque es un individuo palurdo y tortuoso. Ahora amo a un verdadero hombre, y que la ligadura suya al reino de los hocicos largos fortalece la parte de lo que se dijo Homos medidas.
******
Casilda no había olvidado que tenía que copiar lo que Donatilio diría de Vargas Vila sobre María Magdala. Por eso casi siempre se la veía en la cercanía de la oficina o en la puerta de las habitaciones- bibliotecas. Ahora lo amaba con la profundidad de una cibernauta. Aunque en verdad fuera el hombre charamico. Se fue a la cocina porque en esos momentos su hombre hablaba de lombrices y escarabajos.
Volvió al oírlo decir los nuevos dichos sobre doña María Magdalena, considerada como la nueva santa de la iglesia Católica. Y como la mujer o señora esposa de Jesús de Nazaret. Muchos intelectuales se han arriesgado con hipótesis en la que esta buena y muy hermosa honrada mujer, pudo haber sido no la amante del gran Maestro de multitudes sino su cónyuge esposa, otros la ubican como la compañera de sentimientos y de luces, defensora de los intereses feministas. Muchas de estas ideas andan volando sobre las nubes de las conjeturas políticas y místicas. Pero en las ramas de algunos troncos de Michael Baigent, Richard Leigh… algunas de las flores con todos y pólenes que han regado en las huertas de la especulación no han todavía conectar las raíces donde los intereses imperiales no intervengan. El saco de la originalidad católica la honorabiliza, la honra viéndola como una de las más aventajadas de los apóstoles. Muchos, dentro de ese saco, saben que ella no practicó la prostitución como oficio ni como vicio. Pero emplean esa mendaz para dañar la imagen de la mujer. Todo estas cosas confundían más a Casilda, no entendía los cambios en la conversación de Donatilio y d sus amigos. La escuchó decir: “el amigo de mi amigo es mi gran amigo, pero el enemigo de mi enemigo también lo es… sin embargo el enemigo de mi amigo… no escuchó el final y entonces trató de sacar algunas conclusiones… el enemigo de mi amigo es mi enemigo. Luego se pegó un poco al alero del cuarto del aljibe y pudo oír que Donatilio ahora hablaba de las lombrices y escarabajos que vivía en las sienes y cerebros de algunos seres humanos. Donatilio y sus amigos tenía tres días en cuarentena, estudiando la vida de María Magdalena, Quicio señalaba, que había documentos que avalaban las relaciones de esta santa con el Jesús de Nazaret. El señor Del Orbe Frías ponderaba los gestos y valores de la Magdalena, señalándola como una mujer del camino y de media noche. A Casilda no le agradaba escuchar las opiniones del profesor Del Orbe Frías porque en su parecer, dañaban la imagen de la que pudo ser la esposa del hombre más querido en occidente. Lo que yo no aguanto- dijo Del Orbe Frías- es oír las mil voces de la hipocresía decir, que Magdalena fuera echada de los lugares donde estaba Jesús, porque corrompía a las tropas. Y es sabido por los escritos “Gnósticos como los evangelios de Felipe” que era la flor de mayor cercanía en el vergel de Jesús, que era ella la rosa que embriagaba sus sentimientos e incluso a otros discípulos. Felipe la considera en sus escritos como “compañera” además es la que más se ve los días de la resurrección… es bueno, dijo Quicio que recordemos que ningún Judío pasaba por los 30 años siendo hombre sortero, era la ley. Defendían la ley del matrimonio. “Creced y multiplicaos” además era Jesús un Rabino, aunque de este el maestro podía ser sortero. Don Pablo de Tarso y Juan el Bautista fueron educadores célibes.
Me quedé esperando lo que Donatilio diría del poeta y narrador colombiano, José María de la Concepción Apolinar Vargas Vila Bonilla, ahora lo amo como a nada en el mundo. Lo continuó oyéndole hablar de la chicharra y de grillo, lo dejó cuando habló de las lombrices y del comején, pero esta vez se detuvo oyéndolo decir que estaba incrustado en la médula de los seres humanos y en las dendritas del ecumene comunal.
Pero ahora hablaba de las lombrices y escarabajos que vivía en las sienes y cerebros de algunos seres humanos. Donatilio y sus amigos tenía tres días en cuarentena, estudiando la vida de María Magdalena, Quicio señalaba, que había documentos que avalaban las relaciones de esta santa con el Jesús de Nazaret. El señor Del Orbe Frías ponderaba los gestos y valores de la Magdalena, señalándola como una mujer del camino y de media noche. A Casilda no le agradaba escuchar las opiniones del profesor Del Orbe Frías porque en su parecer, dañaban la imagen de la que pudo ser la esposa del hombre más querido en occidente.
Los amigos de Donatilio tenían cinco días encerrados en las habitaciones-bibliotecas, pero a Casilda, lo que le arrastraba mayor preocupación, que no supo nunca de dónde sacaban lo que consumían, ya que en ningún momento la llamaron ni para cambiar los manteles ni las sábanas. ¿Quién les servía? Una vez y nada más fui llamada para comprar cigarrillos Montecarlo para Donatilio, que no fumaba extranjeros.
Los cuatro eran amantes de los dulces, esa vez le compre cinco cajetillas. Lo que me preocupa, son las 144 horas, que se cumplirán mañana, encerrado sin comer ni beber. Por lo menos era que todo el vivo podía creer.
Cuarenta y tres días después, el señor Félix Quicio González, volvió a la casa de Villa Evangelista, buscando a Donatilio. Como lo halló en la columbina leyendo, volvió a la comedor y se puso a conversar con Casilda, que oía música de los Ángeles Negros. A pesar que esta mujer en término profesional, no era el camino a seguir, luego de vivir con Donatilio… leía libros como Pantagruel y como Gargantúa. En un serón de cinco novelas que Francois Rabelais, escritor francés escribió en el siglo XVI, donde satiriza la manera de educar de la época. Cuenta la historia de dos gigantes, un padre llamado Gargantúa y la de su hijo Pantagruel. Rabelais junta la aventura con la violencia la rutina con la sátira y el humor sucio y vulgar. Pero como va a ser. También leía el Emilio de Jacob Rousseau. Este es un arganario de cinco libros también, es un libro filosófico donde el autor plantea las acciones naturales del hombre y de la mujer. Escrito en 1762. Trata agendas políticas y sociológicas. Defiende la bondad natural del hombre. El hombre es bueno- dijo Casilda según Rousseau- por naturaleza, pero la sociedad corrupta lo daña. En nuestro ambiente Emilio es considerado, agregaba la señora Casilda como un tratado de filosofía educativa de occidente.
¿Quién es esa Casilda?, llegó a preguntarse Félix Quicio González. Luego Quicio llegó a afirmar que Casilda poseía mayor contenido que un gran por ciento de las generalidades de docentes, donde el imperio extiende sus alas, que imponer su marca en los centros docentes, de la cercanía a los centrales azucareros, donde continúa el demonio suelto.
Para Quicio y Casilda era muy difícil ser consumidor, lo comentaron con Donatilio que siempre estaba despierto para ver la niñez odiada por el Estado, que debía abrigarla y protegerla, promoviendo, programando y planificando acciones compatibles con los fines teleológicos suyos. Pero nuestros organismos políticos y de mandos están en manos de la burguesía parasitaria que actúa a favor del regreso nunca a favor del progreso, no incursiona, no avanza. Un maestro de primer nivel anda con los libros del caballo siete leguas, que “Villa Más estimaba”, de la estimación a conocer, interpretar y aplicar el programa guía… ¡Urú, no hombre! Para poner a esa niñez al alcance de los pasos conducentes a la luz. ¡Ukú, no hombre! Y cuando un doliente, tutor o un compañero cualquiera le advirtiera su error o equivocación, la reacción es agresiva, violenta y salvaje como todo servidor y gurrupié imperialista propio de la obsolescencia burguesa, agreste, malvada y salvaje. Así es su reacción, siempre lista para rechazar los cambios y las actitudes de los individuos que siembran el bien, en el pecho de la sociedad nueva incipiente en el orden educativo de la gente. Era como el síndrome de Marfán, expresó- Del Orbe Frías- quien lo definió como un terremoto que destruía parte de las vísceras sociales, sin embargo Donatilio le salió al encuentro y le dijo que el síndrome de Marfán, además de destruir hacía crecer elementos como los ojos, las orejas y los brazos de los individuos. Lo que quiero que sepa que nos alejamos de la diana. Se miraron y encendieron sendos cigarrillos de diferentes marcas.
Donatilio quiso recordar a Talleyrand, mas, lo rechazó por no caer en un pozo sin fondo porque según su parecer el maestro Del Orbe Frías conocía a. Charles Maurice de Talleyrand-Perigord; París, 1754-1838) Político y diplomático francés. Procedía de una familia aristocrática, como curarlengo
……Casilda no soportaba la manera que su ex marido la hostigaba, estaba muy molesta con la manera de este individuo, conocido por ella, como un andrógino de cuerpo completo, el sabía que Casilda le descubrió su parte femenina. A pesar de haberse sentido muy atraía por la calidad física, de las propiedades sexuales masculinas, que poseía, no así por las accesorias femeninas, que tapaba con hermosos pañales de apariencias pueriles. Empero le rechazaba sus besos porque para Casida eran infantiles.
Estoy alejada de ese individuo ya, hace dos años y aún me envía cartas que nunca contesto. No siento lástima por él porque es un individuo palurdo y tortuoso. Ahora amo a un verdadero hombre, y que la ligadura suya al reino de los hocicos largos fortalece la parte de lo que se dijo Homos medidas.
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Casilda no había olvidado que tenía que copiar lo que Donatilio diría de Vargas Vila sobre María Magdala. Por eso casi siempre se la veía en la cercanía de la oficina o en la puerta de las habitaciones- bibliotecas. Ahora lo amaba con la profundidad de una cibernauta. Aunque en verdad fuera el hombre charamico. Se fue a la cocina porque en esos momentos su hombre hablaba de lombrices y escarabajos.
Volvió al oírlo decir los nuevos dichos sobre doña María Magdalena, considerada como la nueva santa de la iglesia Católica. Y como la mujer o señora esposa de Jesús de Nazaret. Muchos intelectuales se han arriesgado con hipótesis en la que esta buena y muy hermosa honrada mujer, pudo haber sido no la amante del gran Maestro de multitudes sino su cónyuge esposa, otros la ubican como la compañera de sentimientos y de luces, defensora de los intereses feministas. Muchas de estas ideas andan volando sobre las nubes de las conjeturas políticas y místicas. Pero en las ramas de algunos troncos de Michael Baigent, Richard Leigh… algunas de las flores con todos y pólenes que han regado en las huertas de la especulación no han todavía conectar las raíces donde los intereses imperiales no intervengan. El saco de la originalidad católica la honorabiliza, la honra viéndola como una de las más aventajadas de los apóstoles. Muchos, dentro de ese saco, saben que ella no practicó la prostitución como oficio ni como vicio. Pero emplean esa mendaz para dañar la imagen de la mujer. Todo estas cosas confundían más a Casilda, no entendía los cambios en la conversación de Donatilio y d sus amigos. La escuchó decir: “el amigo de mi amigo es mi gran amigo, pero el enemigo de mi enemigo también lo es… sin embargo el enemigo de mi amigo… no escuchó el final y entonces trató de sacar algunas conclusiones… el enemigo de mi amigo es mi enemigo. Luego se pegó un poco al alero del cuarto del aljibe y pudo oír que Donatilio ahora hablaba de las lombrices y escarabajos que vivía en las sienes y cerebros de algunos seres humanos. Donatilio y sus amigos tenía tres días en cuarentena, estudiando la vida de María Magdalena, Quicio señalaba, que había documentos que avalaban las relaciones de esta santa con el Jesús de Nazaret. El señor Del Orbe Frías ponderaba los gestos y valores de la Magdalena, señalándola como una mujer del camino y de media noche. A Casilda no le agradaba escuchar las opiniones del profesor Del Orbe Frías porque en su parecer, dañaban la imagen de la que pudo ser la esposa del hombre más querido en occidente. Lo que yo no aguanto- dijo Del Orbe Frías- es oír las mil voces de la hipocresía decir, que Magdalena fuera echada de los lugares donde estaba Jesús, porque corrompía a las tropas. Y es sabido por los escritos “Gnósticos como los evangelios de Felipe” que era la flor de mayor cercanía en el vergel de Jesús, que era ella la rosa que embriagaba sus sentimientos e incluso a otros discípulos. Felipe la considera en sus escritos como “compañera” además es la que más se ve los días de la resurrección… es bueno, dijo Quicio que recordemos que ningún Judío pasaba por los 30 años siendo hombre sortero, era la ley. Defendían la ley del matrimonio. “Creced y multiplicaos” además era Jesús un Rabino, aunque de este el maestro podía ser sortero. Don Pablo de Tarso y Juan el Bautista fueron educadores célibes.
Me quedé esperando lo que Donatilio diría del poeta y narrador colombiano, José María de la Concepción Apolinar Vargas Vila Bonilla, ahora lo amo como a nada en el mundo. Lo continuó oyéndole hablar de la chicharra y de grillo, lo dejó cuando habló de las lombrices y del comején, pero esta vez se detuvo oyéndolo decir que estaba incrustado en la médula de los seres humanos y en las dendritas del ecumene comunal.
Pero ahora hablaba de las lombrices y escarabajos que vivía en las sienes y cerebros de algunos seres humanos. Donatilio y sus amigos tenía tres días en cuarentena, estudiando la vida de María Magdalena, Quicio señalaba, que había documentos que avalaban las relaciones de esta santa con el Jesús de Nazaret. El señor Del Orbe Frías ponderaba los gestos y valores de la Magdalena, señalándola como una mujer del camino y de media noche. A Casilda no le agradaba escuchar las opiniones del profesor Del Orbe Frías porque en su parecer, dañaban la imagen de la que pudo ser la esposa del hombre más querido en occidente.
Los amigos de Donatilio tenían cinco días encerrados en las habitaciones-bibliotecas, pero a Casilda, lo que le arrastraba mayor preocupación, que no supo nunca de dónde sacaban lo que consumían, ya que en ningún momento la llamaron ni para cambiar los manteles ni las sábanas. ¿Quién les servía? Una vez y nada más fui llamada para comprar cigarrillos Montecarlo para Donatilio, que no fumaba extranjeros.
Los cuatro eran amantes de los dulces, esa vez le compre cinco cajetillas. Lo que me preocupa, son las 144 horas, que se cumplirán mañana, encerrado sin comer ni beber. Por lo menos era que todo el vivo podía creer.
Cuarenta y tres días después, el señor Félix Quicio González, volvió a la casa de Villa Evangelista, buscando a Donatilio. Como lo halló en la columbina leyendo, volvió a la comedor y se puso a conversar con Casilda, que oía música de los Ángeles Negros. A pesar que esta mujer en término profesional, no era el camino a seguir, luego de vivir con Donatilio… leía libros como Pantagruel y como Gargantúa. En un serón de cinco novelas que Francois Rabelais, escritor francés escribió en el siglo XVI, donde satiriza la manera de educar de la época. Cuenta la historia de dos gigantes, un padre llamado Gargantúa y la de su hijo Pantagruel. Rabelais junta la aventura con la violencia la rutina con la sátira y el humor sucio y vulgar. Pero como va a ser. También leía el Emilio de Jacob Rousseau. Este es un arganario de cinco libros también, es un libro filosófico donde el autor plantea las acciones naturales del hombre y de la mujer. Escrito en 1762. Trata agendas políticas y sociológicas. Defiende la bondad natural del hombre. El hombre es bueno- dijo Casilda según Rousseau- por naturaleza, pero la sociedad corrupta lo daña. En nuestro ambiente Emilio es considerado, agregaba la señora Casilda como un tratado de filosofía educativa de occidente.
¿Quién es esa Casilda?, llegó a preguntarse Félix Quicio González. Luego Quicio llegó a afirmar que Casilda poseía mayor contenido que un gran por ciento de las generalidades de docentes, donde el imperio extiende sus alas, que imponer su marca en los centros docentes, de la cercanía a los centrales azucareros, donde continúa el demonio suelto.
Para Quicio y Casilda era muy difícil ser consumidor, lo comentaron con Donatilio que siempre estaba despierto para ver la niñez odiada por el Estado, que debía abrigarla y protegerla, promoviendo, programando y planificando acciones compatibles con los fines teleológicos suyos. Pero nuestros organismos políticos y de mandos están en manos de la burguesía parasitaria que actúa a favor del regreso nunca a favor del progreso, no incursiona, no avanza. Un maestro de primer nivel anda con los libros del caballo siete leguas, que “Villa Más estimaba”, de la estimación a conocer, interpretar y aplicar el programa guía… ¡Urú, no hombre! Para poner a esa niñez al alcance de los pasos conducentes a la luz. ¡Ukú, no hombre! Y cuando un doliente, tutor o un compañero cualquiera le advirtiera su error o equivocación, la reacción es agresiva, violenta y salvaje como todo servidor y gurrupié imperialista propio de la obsolescencia burguesa, agreste, malvada y salvaje. Así es su reacción, siempre lista para rechazar los cambios y las actitudes de los individuos que siembran el bien, en el pecho de la sociedad nueva incipiente en el orden educativo de la gente. Era como el síndrome de Marfán, expresó- Del Orbe Frías- quien lo definió como un terremoto que destruía parte de las vísceras sociales, sin embargo Donatilio le salió al encuentro y le dijo que el síndrome de Marfán, además de destruir hacía crecer elementos como los ojos, las orejas y los brazos de los individuos. Lo que quiero que sepa que nos alejamos de la diana. Se miraron y encendieron sendos cigarrillos de diferentes marcas.
Donatilio quiso recordar a Talleyrand, mas, lo rechazó por no caer en un pozo sin fondo porque según su parecer el maestro Del Orbe Frías conocía a. Charles Maurice de Talleyrand-Perigord; París, 1754-1838) Político y diplomático francés. Procedía de una familia aristocrática, como curarlengo
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