
Algunos se comerán la verdad como los que se comen de un sancocho las mejores carnes, je, je, je pero somos hijos de cimarrones y de palenqueros y esa realidad nos enorgullece de que mostremos el camino hacia nuestra perspectiva, negaran la verdad de las causas y ocultaran las consecuencia. Lo harán sin objetividad, carente de consciencia de los fenómenos que se vinieron produciendo con los hechos.
-pero las huellas de nuestro Bertoldo por ejemplo está ahí en el corazón y las mente de nuestros hijos y de nuestros nietos, manifesté cansado de esperar que me diera algo para comer, vamos dejando resinas de nuestra madera histórica, como residuo de una babosa, son huellas sociales. N mi condición de nieto de un Cimarrón odio las encomiendas que estableció en 1503 Nicolás de Ovando, de triste recordación era un árbol de sombra funesta. Fue en esta tierra el comienzo para el nacimiento de la oligarquía atropellante, explotadora rompiendo brutalmente el sistema económico antillano, matando a los aborígenes abriendo las puertas al monopolio y a la discriminación acial, al latifundio. Nos usaron en todo lo que aumentaba los racimos de su arca económica, en todas las plantaciones, hasta en la cría humana cruzándonos como potros de otras galaxias, para controlar nuestras emociones y llamarnos compadres, comadres ahijados y padrinos. Nos usan como soldado. -Eso es verdad, me dijo Llivo- pero eso ocurre muy después. Imponían la fuerza hasta para permanecer en el sanitario, en los montes evacuando, letrinas limpias para los blancos y el monte para los hijos de los negros y negras, dejando muy claro la estrategia. Era como si tejieran un brazo machista, discriminatorio pienso que heredado por los ideólogos de una sociedad injusta. Anulando el contenido ideológico femenino, forjando un portón de complejidad social e histórica. Sembrando en nosotros el complejo de dependencia y de superioridad porque eran y son ellos los dueños de todos los medios de producción. Obligándonos a cosechar su cultura de blancos y de ojos verdes y azules enseñándonos a consumir esos colores porque eran valores estéticos superiores al negro y al blanco o al rojo propio de nuestras etnias. Derrumbando los altos campanarios de nuestra cultura y tradición. Introduciéndonos los instrumentos propios de jonios de las etnias colonizadoras.
Después marché para Jicomé a llevar al señor Isaías quien continuaba encabritado como un chivo de barba larga y de cuernos encorvado, en el camino cuando regresaba mi hermano Llivo me manifiesta lo siguiente. Hermano mío mi parecer sobre la toma que Desiderio Arias Álvarez ha hecho de la aduana de Montecristi, es que debemos unirnos para que tengamos un gobierno con zapata de justicia, con equilibrio, y con igualación. Consiguiendo que las dispersión de nuestros hermanos se termine. Debemos crear esa fuerza que nos de una ala política, donde podamos educar a nuestros muchachos y muchachas sin miedo. Volver a los conucos, no volver por eso sino donde abunde el alimento. Ahora que los blancos se han marchado para México, Colombia y para Perú detrás de la vendimia y hallazgo del oro y de otros metales en esas tierras continentales. Esa es mi intención reconstruir la sociedad antiesclavista, anti-minifundista, anti-latifundista, que nuestros viejos habían heredados de sus padres para nosotros.
Oiga hermano, porque no me dice la viejas estrofas que usted decía a mamá Dominga para que le diera un poco de leche negra como usted decía. Qué le parece si me complace… y Llivo me complació diciendo…
Yo invoco aquí ahora El poder guerrero de Ogún. Yo invoco
Aquí Changó de las Tempestades. Yo invoco aquí Ochún, la diosa del Amor. Yo invoco aquí Yansán, la guerrera. Es con estos dioses, Es con estos líderes que nosotros, los negros de este país, ¡Subimos arrodillados a tu tierra, Zumbí! Subimos arrodillados a esta tierra Encharcada con tu sangre. Y es aquí que te prometemos, Zumbí: la lucha no cesará. Los explotadores del negro no van a tener Descanso
Hasta que toda nuestra nación negro-africana
sea definitivamente libre.
Nunca supimos quien era el dueño de esa Invocación aunque a algunos le parezca imposible que podamos recordar texto como estos le devolveré como agradecimiento, el juramento de Bois Caimán, dicho por Boukman Dutty en Haití, en 1791, conocido como el más celebrado de la lucha contra la esclavitud, en Haití. Pero antes sacrificaron un perro para la gloria de Ogún Ferraille, conocida como la sacerdotisa del vudú, los presentes se untaron la cara con la sangre del animal, consagrada por el dios de la guerra. Je, je, je. Por la importancia histórica en nuestra cultura y tradición se lo diré porque recuerdo que usted no se lo aprendió. Los cimarrones nos mantenemos encadenados enlazados entre las diferentes comunidades descendientes de africanos esclavizados en el continente o Iberoamérica.
"Dios que ha hecho el sol y que de allá arriba nos trae la
Luz, Que mueve el mar y controla las tempestades;
Buen Dios, oculto entre las nubes, de allá nos acompaña y ve todo lo que nos hace el hombre blanco. El Dios del blanco le inspira al crimen, pero nuestro Dios quiere que seamos buenos. Nuestro Dios, que es bueno para nosotros, ordena que nos venguemos. Él dirigirá nuestras armas y nos ayudará. Echen fuera la imagen del Dios del blanco, sedienta de nuestras lágrimas. ¡Escuchen la voz de la libertad, que habla en el corazón de todos nosotros.
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