domingo, 31 de enero de 2010

MINI BIOGRAFIAS DEL MI ENTORNO

Felix Henriquez
------------------- hijo de Felicitas Silverio, nació 1875, en Gua nábano de Bajabonico Arriba, imbert, puerto plata, R. D. individuo de baja estatura algo abultada, gordo por naturaleza, piel mandingas como sus padres. ojos colorados en ocasiones. cabellos retortijados, labios gruesos y orehas pegadas a los occipitales, mostraba rostro sosegado. hablaba calmado como no estuvo academia descomponía las estructuras semanticas de las palabras... o sea pluralizaba todo el contexto. en su juventud fue parrandero, mujeriego, jugador de dados y de cartas en las maniguas. Trabajó como carretero en el central Amistad. para su segunda juventud casa con la señora Higinia Bonilla con la que no tuvo hijo, pero el progreso económico entra a su vida. que enfrenta como un nuevo amanecer. ahora es el señor Felix Henriquez Silverio, padre Aquino Emilio, Félix Eduardo, de Mercedes y de Lucía Henriquez Bravo. Su riqueza fue la más prospera de los contornos puertoplateños. Tuvo más tierra que el central amistad, ordeñaba 50 vacas diarias, tenia una fábrica de chocolate, una Quesería, despulpadora, secadora y trilladora de café. en los distintos parajes de la parte Este de su mansión habia una pulpería o colmado almacen y una carnicería, CONTINUAREMOS

MINIS Biografías de personalidades del entorno.

GREGORIO SILVERIO
---------------------- hijo de Juanico y de Susana Medina, rebelde como su padre y su hermano Juancito, como los demás nació en territorio de San Juan de la Maguana,los aires de las tratas negreras, le llegaron hacer cosquillas en las columnas de su zapata contitucional de hombre campestre de sentimientos mandingas. educado por su padre Juanico para la rebeldía antimperialista. fue dirigentes en muchas maniobras anti esclavista a pesar de haber terminado la esclavitud. era fuerte de grandes ojos , cabeza enorme espalda ancha pero no era alto como su hijo Francisco y uno que le decían Fóstoro. estuvo en las luchas restauradoras en los combates del paso del Bajabonico y de Hojas Anchas, al lado de su padre y de Fermin Silverio, llegando a comandar de 15 y 30 hombres armados hasta con tiras piedras de gomas de mala calidad. sus otros hijos son: Nicolasa, Juan de la Paz, Huessus Mariano... otros. sus hermanos son Felicitas, Juanico, Justa, Simona, e Isabel.

ISABEL MEDINA
------------------- hija de Juanico Silverio, nació como Gregorio y los demás en territorio de San Juan de la Maguana. siempre estuvo al lado de Gregorio su hermano y de su Padre. en el trayecto del viaje fue mordida por una araña que neutralizó por un tiempo la mano izquierda, pero que después su sobrino La Paz, se la curó. Isabel es madre de Basilia alia Chila, de Severo, alia Pelao.

JUSTA SILVERIO
------------------ hija de Juanico y de Susana Medina. de la fecha de nacimiento no tenenemos seguridad, pero conocemos que como sus otros hermanos y hermanos fue en la provincia de San Juan donde vio sus primeros rayos de luz y dio los primeros pasos. Llevó una vida sedentaria como una princesa horgazana, no se ocupaba ni cuiodar las gallinas, y muchos menos de recoger los huevos para su propio desayuno. Tuvo VARIOS HIJOS UNO LLAMADO Francisco de apodo Chicho.

MINIS Biografías de personalidades del entorno.

Juan Silverio Medina,
---------------------- hijo de Juanico Silverio y de Susana Medina, nació en San Juan de la Maguana, 1838- murió en Guanábano,Bajabonico Arriba del municipio Imbert, en 1924,estas fechas no son exactas.Era hermano de Gregorio, Felicitas, Justa, Simona e Isabel. sus hijos fueron Domingo, Faustina,Severiana y Santana, de su primer matrimonio, con Severino. luego se casó con Jesús Silverio con la que procró a Julio, a Nenito, Balvina, Justa, Lorenzo, Eleonora, Martina, Felipa, Virgilio y Juana que vive aún para la fecha de esta publicacion 1 de febrero del año 2010.

Francisco Silverio
--------------------- nació en Ganábano en 1879 y murió en 1929, en su lugar de nacimiento, hijo mayor de Gregorio Silverio, de la madre es poco lo que se conoce pero se cree que se llamaba Dominga Medina, una prima segunda de Gregorio. Llivo que era su apodo, tenía inquietudes artisticas, y con la punta o estilete sea de cuchillo o de navaja y una madera dócil como el almácigo, podía confwccionar impresionantes obras que para los ojos de expertos podria ser considerada como de preciado valor estético. era un individuo alto, formido, poco hablador,miraba las cosas y a las personas como si les contaras puntos que sólo el veía en la contextura física. Tuvo un sólo hijo llamado Pedrito Disla,pero crió a Paningo, José, Sabina y a Guillermo, hijos de Filomena hija de su mujer Francisca, de apodo Pancha.

sábado, 30 de enero de 2010

capitulos de una Noria en el camino Novela de Victor Arias

*** CAPITULO 11 ***
Antonio leía tranquilo en la sombra del almendro, levantó la mirada para recibir de una pequeña niña, de pelo negro, una hirviente taza de café, solicitada minutos antes por él. Pero tú eres de Altamira- la niña movió la cabeza y los cabellos taparon su rostro. Sí… con timidez dijo- soy prima de Elvira, hija de Polín Vargas, me llamo Luz. Claro, clarísimo casi grita el profesor.
En la casa de David hablaban de las madres que veían caer a sus hijos en la calles sin estar en un campo de batalla. Fíjense la muerte de Eladio Peña de la Rosa, y la de Amin Abel Asbun el 24 de septiembre del 1970. El pocero dejó caer la taza llena de te de jengibre cuando vio pasar por la puerta de la casa de David al asesino de Amín el señor Luis Hermógenes López Acosta que pululaba las calles de la Victoria días después de haber cometido el horrendo asesinato.
En la calle Duarte de la Victoria vivía el señor José Sánchez Acosta, secretario de la cárcel y Hugo Senin de la Rosa, ambos conocían en lo más profundo el quehacer penitenciario conocían las sensibilidades del penal. Sabían por qué vomitaban las dos prisioneras luego de cenar, y por qué tuvieron diarreas las presas y por qué no nació la niña de la mujer que el ocho de marzo protestó por la muerte de su marido en el club Héctor J. Díaz. Sánchez A. recibió una visita del 14 de Junio y una del MPD, todo quedó como estaba, nunca acepto prebendas ni regalos envenenados, estaban limpios. Ofelia buscaba a Hugo Senin de la Rosa, conoció a Miledis Encarnación y a sus dos niñas pequeñas aún. Esa tarde no bebía, recibió un sobre lacrado de mano de Ofelia que le pagó con una hermosa sonrisa. Lea con muchos cuidados los nombres que tienen asteriscos son los que canjearemos, a cambio del auyama… me gustaría decirle señor Hugo, que al movimiento le agradece que le haga llegar el mensaje a quien usted sabe. Señaló y se marchó. Llegó a la casa de Pacheco y le hizo saber de la visita de Ofelia.
Ciro se marchó sin conocer al niño Kleber pero prometió volver a conocerle, sabía que llevaba el segundo nombre de Wladimir y deseaba conocerle físicamente. Además hizo amistades con Orlando González el esposo de Altagracita, quien le presentó muchas gentes que consideró amables muy humanas. Eso mismo les pareció a Esteban Espinal y al profesor Antonio García. – en apariencia son gentes como las de otras partes, empero son afectuosas con los extraños.
Para esos días la delegación en manos, de los Reformistas, la presidía la madrastra de Hugo Senin, yo la conocí como la madre de José Miguel, de Lenny, de Carlos, de Aurys, de Nerys y de Rossi. Era una mujer recia, vestía con sombrero y botas tejanas, pantalones Ranger, y en la cintura una correa de tiros sosteniendo un largo Colt. Parecería que el trabajo administrativo la había desarrollado en poses masculinas. La delegación funcionaba e el antiguo Partido Dominicano, frente al parque.
El 22 de mayo de 1867 Decreto No.1037, se erigió como un puesto militar, común de la ciudad de Santo Domingo. 77 años después el 23 de noviembre, en 1944… pero supresión de la provincia Monseñor Meriño, pasa a Ciudad Trujillo. Pero bajo la delegación del 1973 las calles son sierras de cortar y a ambos lados la fauna y la flora desesperaban a los nativos Y desinteresaba que iban al cementerio, al santuario y a la Solana. Luego de las visitas a las cárcel, de fango, lodo y de hierro. Los más sorprendidos eran los pozos del cuartel de la Duarte y la entrada de ir hacia el Ocho, y en la José Soriano entre esa misma entrada y la familia Bidó, cerca de la Solana. Luego cerca de Julio Adón y Chachito Figueroa y en la calle San Antonio casi Altagracia camino a San Joaquín. Lo que para mucho era dolor de cabeza era urticaria en la espalda de un viudo huérfano de padres y de hijos e hijas, falto de leche para un niño de meses la Victoria era victoria.
La Victoria esperaba ese día en que los nativos y los visitantes, en la paz del sol naciente…comieran del mismo pastel del progreso que estaban fabricando los hijos verdaderos de Juan Evangelista y de Gregorio Luperón. Así hablaba Juan Francisco de la Cruz, en la charla conferencia que dictaba en el club de los Castillo.
-Estamos abierto a todas las manifestaciones positivas vengan del este o de oeste…
Compartía con Frank de la Cruz, la mesa de dirección, de la semana de orientación, que el club San Antonio realizaba, en el territorio de la Victoria. Pidió permiso y con cuidado se marchó para la casa donde Elvira daría a luz.
Era 8 de febrero en la mañana, quizá como las olas del mar, estaban agitadas como la angustia del pueblo dominicano, en tumultuosidad y desesperación podía explotar y salirse de la madre el calor desesperaba a los cortadores de caña, en los campos de cortes de la Ceiba y de Mata Mamón. Las mujeres embarazadas daban a luz en el suelo. Médicos malhumorados discutían y en vez de ayudar a construir los alumnos saliendo de la Padre García, de la Salomé Ureña, de la Patria Mella y de la Teodoro Henequén, y de cualquiera otra del país. Elvira vio cuando llegué y le pareció que me habían cancelado. Mis ojos administraban, muchos sentimientos de dolor, y de profundo pesar.
¿Qué te ocurre?
¿Cómo están? Dije, puse el oído en el ombligo, van a venir con las guerrillas, con la fuerza de Caracoles, quieren parecerse al guerrillero solitario. Me di cuenta que por el momento no daría a luz, fui a la cama y le conté la llegada del Coronel Caamaño, con ocho guerrilleros, acompañantes por la costa de san José de Ocoa, en la ensenada de Caracoles. Le hablé de los planes y de los propósitos para el derrocamiento del gobierno del doctor Balaguer. Que aplanaba como a una cucaracha los intereses de los humildes hijos de la Patria. La esposa era como yo, conocía la situación de deterioro que estaban los padres de los campos, de los barrios y de los bateyes y de las ciudades.
Cuando al doblar en la esquina de la casa de señor policía pensionado, Teniente Guzmán, lo saludaba con la cortesía que él deseaba.
– ¿Cómo está oficial? Y el respondió
-¿Supo del desembarco del coronel Caamaño?
-No, no supe nada, me hizo recordar a Rafael Blanco Sosa.
-El guerrillero Solitario.
En la casa de Hilaria Sandoval, Marcos y Demetrio, esperaban a Ofelia, que llegara de la misión de la Victoria. Hablaban de desembarco de playa Caracoles, escribían en una pequeña pizarra, los nombres El lucero, ponían un vector, luego coronel Caamaño, las estrellas y una circunferencia, escribía a Lalane José, José Pérez Vargas, Toribio Peña Jáquez, Hamlet Herman, Claudio Caamaño. Cuando llegó Ofelia, de la circunferencia, escribieron la consecuencia de un desembarco guerrillero.
Por la calle Ramón Cáceres, casi nunca se movían aparataje militar, ni a pie ni montada. Ofelia que iba para el colmado y de inmediato informó que un fuerte contingente estaba en las paredes de la fábrica de sal, la soldadesca conocía que sólo era una escaramuza, o simplemente terror al por mayor. En el colmado donde Ofelia había ido a comprar, las concurrencias la pitaban, los de menos edad se acercaban a ella para respirar el perfume que brotaba de su pellejo. Para Salomón era Ofelia era una Noria en el camino. –con sólo tu presencia, los guerrilleros de Ocoa, tumban al gobierno de esta Maldita Blanda. Ofelia sonrió… pagó la encomienda, y se retiró los concurrente tenían una estrella de cinco puntas dibuja en un papel de estraza. En cada punta, tenían escrito Ramiro Matos, Pérez y Pérez, Emilio Jiménez, Rafael Seijas. En la quinta estaba Los incontrolables. Ofelia endulzó el café, le llevó a doña Hilaria, que cosía una bandera municipal, volvió al sofá. Repasó los nombres, entonces preguntó por qué no estaba el nombre de Beauchamp Javier. Demetrio y Marcos hablaban con doña Hilaria, de la lluvia que se acercaban para bañar las huertas de la república, ella con la tranquilidad de los años agregó- no se preocupen que así se lavaran las cloacas, y las pocilgas, los fangales que en muchos palacios y tiendas abundan, talvez con la posible llovizna que se avizora.
-Dime Ofelia, dijo doña Hilaria, ¿qué supiste de Arias?
-Supe que su esposa tendrá gemelos. Dicen que dará a luz del trece al quince, pero comunicarme no pude. Me lo informó el enlace del movimiento en la penitenciaría. Amigos de las partes.
-Tendré que aparecerme por su casa, ese muchacho es… como si fuera hijo nuestro. Hugo de la Rosa y el señor Melaneo Pacheco, no finalizaban de revisar los nombres de los prisioneros. Que había que cuidar, con esmero y cierta tolerancia. Aprovecharon que estaban solos en el patio para seleccionar, aunque les parecía una actitud de ganadero, a hechizar. Número 14, Rafael Chaljúb, 15 Rafael Tavera, 22, Plinio Matos, se detuvieron cuando llegaron al nombre del difunto Rafael Pérez Guillén.
La señora Zoila Cariño Báez y el Teniente Pensionado Germán Guzmán, eran especialistas observadores, en cuestiones de visitas en vecindarios, que por cuestión de amistad, llegaban a pernotar conmigo hasta tarde de la noche. Hacían apuntes cuando veían llegar a la galería de la casita o cuando pasaban a la sombra de la mata de almendra, entre la cocina y la huerta. Pero ambos sabían cuantos lagartos acudían a las matas de plátanos, para beber del rocío mañanero, estuvieron al tanto de mi vida y de mi familia, hasta para ayudarme. Cuando Elvira dio a luz de los gemelos el 14 de febrero, la primera en llegar a buscar los pañales para lavarlos, fue ella. Era una costumbre que en la Victoria se mantenía hasta luego de la venta y uso de las toallas sanitarias y pámperes.
Mira Zoila, dijo el teniente Guzmán los perredeístas están reuinidos en la terraza del doctor López Ortega, la casa está llena hay que enterarse de lo que planifican-dijo el teniente Guzmán a Zoila Cariño Báez, su mujer y secretaria. Cómprate una libreta para que podamos tener los nombres de esos conspiradores, anda, que acaba de llegar el secretario general y el director de organización. No pierda el cuidado, porque esos tipos no son tontos. Sí, sí ya escuché, observó la esposa que llevaba en las manos una cartera colorada. El teniente se acomodó en una silla de guano y madera en la sombra del Tamarindo, desde donde podía columbrar los cuatro costados... hay que llevarlos pisados a sogas cortas, apocilgarlos, murmuró en silencio. Mientras veía la falda de su mujer mientras se entraba en las ranuras de la glutanía. Hay que llevarlos a puntos metíos. Cuando pasé por su lado me dijo supo que fueron cinco los que murieron el la prisión, le respondí que no sabía, sin dejar que copiara mis sentimientos faciales, y le dí la espalda, hice como si no escuchara. Le aplicaran la ley de fuga- gritó desde el tamarindo. Es mentira agregué para que Elvira me oyera, lo mataron en el patio y ahí mismo lo enterraron fueron sacados del hospital moribundos por eso al capitalismo imperialista les agrada y le conviene que haya apagones, lo sacaron del patio y los llevaron a la doctor Báez frente al Palacio de la República, la casa de los aljibes, la casa de las estacas afiladas, en los túneles de la casa de puntas de aceros. Le dije a Elvira que esas quedaban en la calle Doctor Báez, ahí funciona la secretaría de la Mujer.
****** ******
Era cierto pero así lo sintió ella cuando estuvo encinta de Kleber, lloró delante de todo el mundo cuando el hombre que arreglaba una puerta en la casa donde vivíamos en Altamira, se desayunaba con batata hervida, y café, ella quería la cáscara de la convolvulácea y cuando la fue a coger del suelo que era donde la había tirado el obrero, estaba en una ralá de gallina. No se la pudo comer porque se les ensuciados los dedos. Lloró a cántaros pero en nada afectó a Kleber, porque tenia de gestación sobre los 4 meses, ahora que me escuchó llegar quería que me sentara en el borde de la cama para que echara en su boca, el humo del cigarrillo que yo fumaba, ese fue su antojo el de los gemelos, después de un gordo beso Altamirano, así quedaba saciado el apatito por fumar en su segundo embarazo. Cómo te haces cuando estoy para el trabajo o simplemente no estoy, le pregunté una tarde… me dijo he aprendido esperar. Simplemente también espero que tu llegue. Recordé lo que me contaron de una de mis ancestros madres, según doña Vittotina Hernández Arias, se antojó del prepucio de un ovejo llamado el Bello Narciso. ¡Cuántas cosas! Y según la historia hubo que comprar al Bello Narciso para castrarlo y luego cocinar el órgano del antojo. La vi reír y cuando le pregunté simplemente respondió que era de Altagracita que reía. Que le contó que su madre se antojó de las cachazas de los pies de su suegro… para comérsela frita como si hubiese sido queso blanco añejado. Esa mujer es un volcán. Tiene dos hijos no te lo dijo, no, no me lo dijo.
Elvira no tenía los ojos verdes, eran negros azabachinos ni el cabello rubio, pero en mi ego la alimentaba como Dalia y como Elvira, hasta que aprendí a borrar de su cara el verde de los sueños colegiales. Era mi fantasía de adolescente colegial… pero llegó Elvira de mirada tierna, de ensueños y de anhelos, la de cabellos negros y ojos opalinos. Estaba durmiendo me acomodé en sus costillas y dormí hasta cuado despertó Kleber, y dijo: mamí, mamí, mamí acentuaba la última silaba, después me dijo en voces aconjadas y desnudas quejas prosopopéyicas, doña Elvira dejó con dificultad de la cama buscó al primogénito que la esperaba sentado en la cunita. Toñita lo escuchó llorar y llegó en segundo y al decirle que eran las tres de la madrugada dijo “Amor con amor se paga”.
De regreso al hogar desde la escuela el teniente Guzmán me detuvo y me dijo: amarraron el toro, lo amarraron. Cómo vecino dije yo con voz de “Maco abobao,” no le entiendo. Mataron al coronel Caamaño. Lo dijo en un tono de mar tranquilo. Mientras yo hervía en mi caldera de hierro colado, viéndole que fue cambiando con ruindad. Como un tránsfuga batracio. Pensé en el “Arte de vivir” de Andreev Morrois, Y en la simulación por la vida de José Ingenieros, la simulación de la locura del mismo autor. Fingir no entra en mi mundo, en los pórticos de mi teatro real, en los escenarios míos.
Y cuándo fue que lo ultimaron pregunté, no le di el gusto de que de mis labios escuchara la palabra matar. Como venía de trabajar llegué a mi casa sin detenerme al regreso del baño encendí el televisor, pero en algunos de los canales hablaron del asunto. La pena que emitía mi corazón no me permitió comer nada, tiré mi cuerpo hecho viejo encima de la cama, puse encima de mi abdomen de padre que tenía que callar el sufrimiento y la pena por la muerte, por el asesinado coronel fiel y leal representante de los humildes y de los pobres de América del caribe, el más noble príncipe de nuestro pueblo, el de final de siglo… Desiderio Arias y Demetrio Rodríguez, a principio de siglo. Las manos del imperio. Bajé la voz las paredes continuaban oyendo… nueva vez en menos de unas horas Juan Ruiz de Alarcón. Cosme Jiménez director del Liceo, con la experiencia de los años, salió temprano de su casa para evitar que tanto Prenza, Quiñónez como nosotros, no fuéramos al centro docente hoy. Y por separado nos lo dijo:- quédense leyendo no vaya hoy. Es mejor que te agarren asando yuca en una balsa apagada, voy a despachar temprano. Te veré luego, me dijo. Jiménez tenía pensamientos liberales. Era superior.
Cuando veía una película llegó Senin y el señor Meláneo Pacheco.
-¡Buenas noches Profesor! Manifestó Hugo Senin de la Rosa. ¿Cómo le va señora? Se inclinó simulando formalidad oriental
-¡Buenas noches! nosotros respondimos.
-¡Profesor! ahí le devuelvo la obra, es lo mejor que he leído.
-¡Toñita tráele café a los señores, por favor!
-¿Supo de la tragedia de Ocoa? Preguntó Hugo al tiempo que pasaba el periódico donde estaba el cadáver retratado. Con un balazo en la frente

Tenia la boca llena de sangre, peritos en cuestiones bélicas, aseguraron que le dispararon mientras Caamaño fumaba… mientras le encendía otro el cigarrillo.
Si le dije, me enteré por el señor Guzmán que según mi aprehensión me atosiga. Quizá queriendo ordeñar las ubres de la madre del purgatorio sin haber parido, pero me contuve.
-oiga profe, señaló Pacheco- tengo que decirle la historia de dos amigos que son como si fueras mis hijos. Pero dígame si las paredes de esta casa tienen orejas, ¡jajajajaja!
-Uno no sabe, nunca se sabe, mejor hay que ser prudente.
-Con la muerte de Otto Morales- continuó Melaneo, con la de Mariana Pineda, y de Homero Hernández, y los Palmeros, la muerte de García Castro, de Sagrario Díaz. y las desapariciones, de la tragedia de Nizaíto, la muerte de Lalane José… en fin con los caídos con el coronel, los buscadores como carones en el río, en la embajada del imperio visa, con el propósito de lavarles las verijas a los yanquis, podrían ser utilizados como caza recompensas de jóvenes que piensan distintos a ellos. En caso de que hubiera una brecha para Cuba continuaba Melaneo, esos distintos, yo mismo me marchara a buscar la pensión que en capitalismo, me ha negado.
En la casa, doña Hilaria S. Bonilla, con las ventanas cubierta con un paño negro, y el invisible morado, je, je… gime en su pecho los disparos, que a mansalva recibiera el líder constitucionalista. Ofelia debo salir buscaré a Marcos aunque volar tenga, se levantó del sofá y dio un abrazo a Demetrio dándole un largo beso de 32 quilos. En lo que espero leeré estos tres capítulos que son bastantes cortos. La brisa entraba por una persiana que ella abriera con tales fines, y una ligera sin ser invitada cruzó los aleros de la casa. El fluido eléctrico no apareció en toda la tarde, y leyó con lámpara de gas.
En el liceo Juan Pablo Duarte, en el Simón Bolívar y en el Onésimo Jiménez, y en los otros centros escolares nocturnos de la ciudad capital, las movilizaciones, por la muerte del coronel de abril. Pero en los municipios del país teñían de negros la puerta principal de los cementerios. A Demetrio lo llevaron al cuarten de San Carlos acusado de ser el preconizador de la idea de luto en los camposantos. Les rompieron las ropas, golpearon los brazos.
Lo supe, dijo Ofelia, cuando acudí al colmado, a comprar velas y velones, me lo dijo don Salomón.
¡Qué hermosa se ha vuelto Ofelia dijo en silencio Salomón, viéndola sosegado. Tanto tiempo que no te veía me dijo. Le di la gracias, pero según mi aprehensión el se sentía ofendido. Luego de mirarme sin malicia me preguntó si había sabido de la muerte de Gregorio García Castro. ¿De qué Gregorio señor? Del periodista que fuera secretario del Doctor Balaguer en el exilio. En la José Contreras lo mataron, me quedé pensando. ¿Por qué me pregunta…? Me pareció que me miró intrigado. Entonces haciendo muñequitos en el papel de envolver que encima del mostrador había como un mantel, dijo-conocí a sus padres en un campo de la Vega, se llamaban Israel García, y Ana Dolores Castro. Fue siendo un joven todavía diputado y director de Radio Caribe. Yo no lo sabia, tampoco lo sospeché, Salomón, era un horcon, un esqueje económico y moral del movimiento revolucionario. En la búsqueda de los cambios. Era uno de los nuestros

viernes, 29 de enero de 2010

MINIS Biografías de personalidades del entorno.

-Juan de la Paz
------------------hijo de Gregorio Siverio y de Dominga Medina, nació en Bajabonico

municipio Imbert, provincia Puerto Plata, en 1876 y murió en el 1949. de oficio curandero, o sea médico rural, fabricaba unguentos, legías, jabones para desinfectar heridas de los heridos en los combates durante las guerra de Bolos y colúes. por eso se le conocía como Médico de tropas. matrimonió con Angelita de la Cruz Cabrera, con la procreó varios hijos que sólo sobrevivieron Heriberta, Evaristo y Julio.

-Felicitas
-----------------hija de Juanico Silverio y Susana Medina, nacio en la Rancha San Juan de la Maguana es fundadora como sus hermanos y su padre Juanico, de Bajabobico Guanábano, municipio Imbert, provincia Puerto Plata, en 1858 y murió sobre los cien años. madre de Félix, María, Dolores, Gabinito, Juana,... hermana de Justa, de Gregorio, Juancito, Simona, Isabel,

-Juanico Silverio,
--------------------- nació en 1835 en Sosa San Juan de la Maguana, sur de la epública, combatió del lado de los independentista, era amigo de los hermanos Puello
se traslada al norte de la isla huyendo de la guerra para proteger a Felicitas, Gusta, Isabeel, Simona, Gregorio, Juancito y a su Nieto Francisco. murio ciego en en la tercera década del siglo 20, sus nietos son Juan de la Paz,Félix Dolores, María, etc

lunes, 25 de enero de 2010

entre los sollozos del ahorcado. novela del Prof. Victor Arias

De ambiente ruralita con escasos influjos urbanísticos.
Personajes principales: José Lucá Garzón individuo incrédulo según su parecer, pero los amigos lo conciben místico apasionado con prejuicios de una ortodoxia silvestrita caprichoso. No acepta que su mujer le ha sido infiel con un jornalero de su entorno con el que intercambiaban esfuerzos… y que el destino decidió a su espalda compartir los amores que el tenía a su mujer Enriquilla González con Pupito Mora Pascual. Que es otro de los personajes del entorno rural, compadre de Jacobito Morales carpintero de oficio y agricultor temporero. Pero esta Enriquilla, es maestra empírica que hace creer tener Summa Cum en todo su quehacer cotidiano, sin embargo en lo que es master es en simulación manejadora de la hipocresía como un vaquero del lazo y la manea. José Lucá la ama y apuesta a la pulcritud y castidad de su mujer a la que llama Herniquilla, después de perder su único caballo en apuesta lo entrega sin el lazo al que utiliza ahorcándose en la puerta del aula donde impartía clase y que luego de despachara a los alumnos hacia el amor con Jacobito Morales, portero del centro escolar. Lucá hace memoria de los traicionados antes de tomar la decisión y deja una carta encima del escritorio escolar.
Que nadie después de llevarme diga que yo pude ir por mis propios pies… y que luego de verme regresar que no digan que nunca llegué a irme que me quedé rumiando en mis dolores, que luego de verme comiendo nadie se atreva a decir que era con los dientes de otro que mordía y trituraba los alimentos. Que no busquen parecidos con lugares alejados o cercanos regionales o universales porque el hombre dondequiera duerme y sueña. Que nadie se atreva a creerse autorizado a llevar encima sus difíciles y atentos complejos se mis recuerdos o la Persona de mis recuerdos y si igual le parece los recuerdos de mi persona. Lo que estoy expresando lo dijo José Lucá Garza, es que los días de hoy siguen con las mismas quejas, con las mismas luces y las mismas sombras… desde que nacieran los dolores de la tierra y desde lo ignoto la luna con las mismas
Puertas de entradas y de salidas son los mismos cantos y los mismos ritmos con las estrellas vestidas de luces amarillas y el cielo con las mismas solapitas azul. El cuerpo guardando para el invierno llevándose en sus garras lo que a su paso encuentra como el funcionario de Hacienda y Comercio o de cualquier emporio Estatal y hasta privado.
El domingo continua con la fanfarria y aliento a licor y a perfume, el lunes con el peso de la tarde anterior, impidiéndole al martes avanzar pero con mejores alientos el miércoles como el jueves y el viernes atento para cumplir la misión.
Es así -le respondió Pupito Pascual- que acababa de entrar por la misma puerta por donde habían entrados otros en el pasado lejano y cercano. Solicitaba un macuto para marchar a recoger café para la Lomota. Puedo asegurarle, señor José Lucas Garza, que esta época y las otras son idénticas, a las que mis abuelos comprendieron en momentos de desear ser libres e independientes, época de juegos y de intrigas.
-De juegos será, también de malquerencias y de envidia donde las lluvias y los soles daban las facilidades que las circunstancias permitían. Las patadas, el fango, los olores nausicos, permitiendo sólo variaciones, compay José, cuando iban de frente a la naturaleza humana, o cuando logramos transformar la percepción de la naturaleza de la consciencia y de las cosas de la realidad mire usted la gallina de mi casa duermen primero que las suyas porque en el palo donde duermen la oscuridad llega primero.
En casa del viejo Sixto Cobolono tienen lámpara en el gallinero, lo que Compay Pupito me esta diciendo, no tiene remiendos, ni sobras que botar, para qué voy a porfiar, los tiempos siguen igualito con las mismas sombras y las pocas luces.
Los echadores de día se retiran a su casa a las tres horas y hay que darle hasta agua fría. –De lo que estoy seguro José Lucia es –dijo Pupito como si hubiese sido otra persona,- que las mujeres de ahora en nada se parecen a la de antes de ayer. Las de hoy dejan ver con mayor frecuencia y facilidad las piernas y las nalgas y transitan más que antes, los caminos hacia el adulterio lo que le digo su merced, es que el bombardeo y la influencia de las imágenes televisivas atraviesan la privacidad del hogar, las novelas y las.
comedias con intenciones pornográficas las estimulan a la infidelidad
Bueno amigo Pupito muchos casos no le presentaré porque no son buenos, no soy un ordeñador de palabras, pero le presentaré… las mujeres del pasado decía mi abuelo no dejaban ver las rodillas por eso eran mayor cotizadas e interesantes se podía presumir cuando la convertíamos en un trofeo de conquista como tal.
Oiga, este es un tema muy delicado, por tal razón compay le ruego, que reciba como una propuesta cambiarlo, es muy complicado para conversar es como subir a una plaza de cadillos tres pies o de muchas guazábaras al medio día.
No su merced, es mucho peor, es meterse en un pozo con arenas movedizas, en medio de la selva. Y cuando salimos andamos con las rodillas cortadas.
Compay, por qué no dice las canillas y Jarretes ensangrentados como el o los que huyen de los agentes que comanda Alicinio Peña Rivera, figúrese que la mujer de mi hijo Juliano, compay ahora comenzó a berrear
-- ¿A berrear ha dicho usted?
Eso mismo, se ha convertido en chiva.
¿Y no es Dolorita la maestra de Rincón?
No, yo la conozco por Enriquilla.
¡Si hombre, ahora es de Bajabonico.
No puede berrear!
Si, y la de Rincón del Alto, dejó de berrear hace mucho.
Cada vez lo entiendo menos pero me da mucha gracia escucharlo, eso sí, las cosas suyas encienden el apetito de reír. Ambos rieron a carcajadas y se pusieron hacer rayas en el suelo empolvado. -Otra vez le digo compadre, yo no lo comprendo
Se puso a berrear.
Volvió a producir rayitas menos visibles por el polvo con una astilla de jagua que llevaba para componerlos balaustres para la mecedora de la abuela que llevaba 35 años encerrada en una estancia muy pequeña bajo el sufrimiento del mal de las ideas -
Así es le ha cogido con llevar cuernos en vez de moños y redecillas llego diciendo padecer de neblinas y nauseas vaginales y que entraría en cuarentenas y abstinencias voluptuosas, según una sobrina del compadre, compinche de Enriquilla lo que tiene en verdad son grandiosos calores uterinos. Mi mujer me dijo haberla visto en los laboratorios de Lucindo Veras, que es su medico de cabecera y ahora desde que comenzó la berreadera, es de cintura también. Y como Grecilia mi mujer no conoce de esas cosas de nombres clínicos vino preguntándome porque según ella el doctor Veras la estuvo untando, a Enriquilla con un ungüento llamado Falomanitis.
¡Falomanitis, pero oiga, a usted que le sucede por qué se sorprende, eso es lo que a su amigo Benito Luciano le está sucediendo, ya señaló la manera de cómo iría a morir, ya señaló el día, dijo que buscando fósforos en la mochila de su hija y lo que halló fue una caja de preservativos multiformes y policromáticos, dijo que como su delirio infantil fueron las vejigas las sopló dejándolas pendiendo de los sostenes, colgados en clavos en el aposento de ella.
Y cómo es que usted se pone a hacer esas comparaciones de la berreadora, doña Enriquilla y lo del ungüento del doctor Lucindo… con eso de hallar las vejigas que sopló, no muchacho. Esas son pajas para garzas, hay que tener un corazón de paila y un cerebro programado para el mal, y engañar así a un individuo tan responsable y trabajador como nuestro amigo y compadre, decir que son cuarenta por tres en abstinencia de marido, según lo que me contaron, el nuevo sazón le asienta más.
Oiga, me parece que lo que termina de decir, aclara mi entendimiento. Ahora mi compadre pasa los días dando como los monos saltos en los montes, buscándole frutitas porque padece de antojito

¡San Antonio!, será que nos estamos volviendo locos, porque no puede ser que está embarazada y el amigo no se de cuenta.
¡Bueno!, eso no me lo han narrado. Yo sólo cuento lo que me cuentan. Anoche, como saleo sonso, llegó cargado de yaguas, de guineos, guayabas y de limones dulces. Parece que fabricó los limones porque el verde que describían era cuestión de pintura por su frescura era algo increíble. Mi compadre ahora se la pasa contándole cuentos y chistes del pasado. Esas cosas me recuerdan a Lola mi mujer la que espera aún, que la lleve a la Isabela para conocer el lugar donde Colón escupió las aguas y la tierra que creyó las Indias. ¿Verdad que se lo dije? Sí que lo recuerdo, cómo lo voy a olvidar.
¡Oiga, son trece años preparando las maletas…!
Son cosas del destino, puede que también las manos de la Diabla anden por ahí.
¡Jesús maría purísima! ¡María y José! Que no los oigan las vecinas.
¡y qué que hace que me escuchen los muertos del purgatorio, yo no creo en fantasma, ni en espantapájaros.
Esa es la verdad. A mí se me importa que me escuchen, Los compadres miraron que los pies pisaban las cabezas comprendieron que eran las doce, se marcharon a hervir media docena de huevos de cuervos y de guineas para con yuca recibir la tarde de aquel 24 de octubre fecha que el presidente cumplía años por ser día de San Rafael.
En la casa de Enriquilla, los armoniosos aires del matrimonio en apariencia no hacían murmullos, tanto ella como él, se rozaban con las miradas de vez en cuando, si hablaban lo hacían quizá muy bajo, ambos lloriqueaban sin dejarse escuchar. Ella deseaba un poco de agua y sacó los pies de los del marido y sin mucho apuro caminó hacia el tinajero. De regreso el dijo con voz casi muerta –Tú te has pasado viajando donde ese mediquito y en vez de mejorar mayores son tus males si lo tomamos por tus quejas, cada vez que creo que te darán de acta aparece con peor complicación y eso no es bueno para la pasta del hogar que aunque no lo comprenda se esta en pedazo cayendo en un jarro horadado… en ese jarro Enriquilla es donde me sirven y cuando levanto para absorber un poco del contenido ya no hay nada porque por los hoyos se ha salido. He llegado a creer que un fantasma nos está separando.
Es verdad- dijo ella- y se volvió a parar, pero con la suavidad de sus manos, que anduvieron en las orejas y para dejarlo un poco alelado, con el dedo meñique le rozó los labios el mostró sus preocupaciones sexuales sin que ella se inmutara al verlo.
Días después los compadres siguieron hablando de los males de Enriquilla, esta vez estaban en el patio de Jacobito Pascual bajo una fresca tarde de estivales. Dentro de la cocina que estaba techada con pencas de palma, los muchachos hacían cuentos de misterios y de terror, cosa que a la esposa de Jacobito le agradaba, en todo el vecindario de Rincón del Alto
era la única mujer que no huía por la presencia de sombras muchas veces chinescas el olor del café pilado entraba a los edificios gustativos de los compadres y eso aligeraba el deseo de fumar que ambos habían jurado aminorarlo. Jacobito le dijo a Pupito, que se preparaba a beber el primer sorbo del negrito chismoso como le decían al café de pilón.
Usted dijo en nuestro último encuentro compadre, que le estaba sucediendo a… no es lo mismo, pero reconozco que es muy parecido a lo de Benigno Lucindo. Creo que como no se lo conté le estoy diciendo como primicia que anoche le entregó un certificado médico para ausentarse del trabajo.
Sí ya me lo había dicho, me dijo que tenia que permanecer fuera del mantel sexual por 120 días según ese dictamen, ella lleva un ejercito de parásitos invasores en los órganos reproductores.
Compadre-dijo Pupito- me voy a tener que marchar porque cuando nos juntamos no hay mejor tema para usted que no sea el problema de compadre José Lucá.
¿Por qué es que nunca le he oído llamar como todos le llaman José Lucía?
-Porque de niño nos hemos dicho Lucá y Pupirote. Yo pienso que me está sacando el cuerpo. Para mí que no soy entendido ni en esas cosas ni en otras tampoco pienso que no son actitudes de un facultativo que se respete, sino de un inepto proxeneta andrajoso malicioso y pornográfico. Partir de lo ocurrido José Lucía anda con la cabeza de burro, se ha vuelto un pobre animal no sale de los conucos y habla de acciones trágicas ayer me contaba que un primo que vive en las Aromas de Bajabonico encontró a su mujer enlazada con los

amores de Socarrón Papito Sosa. El se hizo el ciego y como un mulo buscó una soga al no encontrar cadena, amarró la casa por la solera y al creerse buey tiró a bajo la vivienda encima de los cuerpos de los amantes. Ahora Socarrón vive en amina, en el municipio Esperanza en ese ingenio de Valverde, donde los patriotas enfrentaron a los invasores que desde Montecristi se dirigían para Santiago en 1916… en esos días las tropas invasoras que cansadas pululaban el entorno de la Barranquita entraron a Jicomé de los Torres, persiguiendo a los jóvenes porque según, informantes del contorno, el joven Augusto Torres González, era el que sabia donde los revolucionarios tenían las armas enterradas, cuando los soldados conocieron al pequeño puberito al atosigarle y negándose rotundamente lo golpearon en la cabeza dejándole moribundo en uno de los potrero cerca de la Damajagua. Finalmente dijo yo conocía ese hombre es el papá de las señoras de Julio, de Bruno el caballicero del ingenio Amistad y de Evaristo tronquero de mismo central azucarero. Tenía 117 años y ordeñaba unas vacas.
Lo que usted dice que me gusta hablar de Enriquilla tal vez sean cierto que me agrade hacerlo con la frecuencia con que lo hago pero todo eso es montes y culebras, el mundo está en el mismo sitio, en el mismo lugar, con las mismas caras, las mismas preocupaciones, en el sentido profundo no ha habido cambio porque la naturaleza humana para variar hay que eliminar lo que todavía es un sueño, es una entelequia


Capítulo dos.

Enriquilla Garzía salió hacia la escuela donde laboraba, es una mujer que se entendía ser educada carecía de los mínimos elementos para preparar una pequeña “plana docente”. Llegó con la mochila llena de útiles personales: peinetas, redecillas, lápices labiales, espejos, jabones y pequeñas escobillas estéticas, pero ni un solo pedacito de tiza, un borrador, un plan aunque mal hecho, o sea carecía de lo más mínimo para ejercer la profesión más delicada que exista sobre la universalidad de los haberes humanos. En esa mochila iba el egoísmo perverso, no iba un elemento profesional. Luego de levantar la bandera estuvo en la dirección a pedir prestado un pedacito de tiza y con una hoja de cuaderno que le arrancó a uno de los estudiantes cercanos a ella, que cuestionaban esa actitud y la de mirarse cada cinco minutos en un espejito circular. Sin miramiento y sin escrúpulo escupió en la pizarra para hacer fácil el borrado –Niños, niñas-dijo con voz más que pedagógica, malvada e irónica, “escriban los números del uno al cien, mientras regreso del baño. Los alumnos la miraban riéndose, porque sabían que iría al aula de la maestra vecina, que estaba peinando, costumbre suyas, a la profesora del 5to. Grado.
La directora con vientos de tornado, se pavoneaba con un abanico de penca de copey, simulando ser la dueña de un castillo donde las torres se caían, cuando era derrotada en la partida de ajedrez que, jugaba con un alumno de secundaria que los viernes la visitaba, sin esperar a nadie... el portero entra para decirle que alumnos se peleaban en los cursos 3ero. y 5t0. Con la tranquilidad de Reina incompetente, respondió -¡Anja! Está bien por qué viene y me lo cuenta ¡desapártelos!
No sea molestoso hombre! Después señaló déjelo que jueguen, no se da cuenta... que es viernes de colores.
Enriquilla ahora recortaba las uñas a la maestra de 4to. Quien le comentaba un sueño, donde el profesor de octavo, a quien llamaban “el borracho”, no llegaba al curul que le asistía, pero Enriquilla pensaba en Jacobito, que no comprendía, lo de viernes a colores, más que en un sueño, donde el referido profesor de octavo, se dormía en el aula, los alumnos le copiaban los exámenes de Matemáticas. Ella pensaba en él, que en el portal se rascaba la cabeza negriblanca. Peinaba y miraba el reloj, ahora tomaba las manos de la colega esperaba la hora preciada para recibir de manos de Jacobito, un vaso de leche y un emparedado de carne de conejo, con sabor a camarones, pensarlo le provocó bostezos. La escuela era de ocho aulas, en dos pabellones, techados conducentes al salón de actos y al comedor de la cocina; ubicada de Este A Oeste como rezan las reglas de construcción escolar. La pintura, amarillo y azul era nueva, las persianas de aluminio eran viejas. El patio presentaba un muro al que los pequeños usaban como plano inclinado para el rodaje, como tobogán, en viejas yaguas, a los pequeñines les parecía trenes de juguetes, que copiaban de los muñequitos del cable atlántico.
Enriquilla recibió, de su amante virtual, los elementos del manjar acostumbrado, halló un jugo de manzana, le recordó que estaría en el aula esperándole luego del drenaje escolar de ese viernes. Era de esa manera que el portero amante, recibía de la mujer de José Lucia, los favores o recompensas amorosas, que negaba a su marido argumentando enfermedad.
A fuera los niños gritaban y saltaban, movían las vallas ciclónicas. Jacobito ensimismado en las armaduras de las estrategias amorosas, no les advertía del peligro que corrían al colgarse como ahorcados de la verja… y sin esperarlo uno de los pequeños del curso de Enriquilla se soltó de la referida verja sufriendo una herida curable y otros rasguños menores.
José Lucía enyugaba la carreta ayudado por Pupito Morales, que aun no se habia marchado para el central Esperanza luego, que cómo un huracán derribara la casa, encima de su adultera esposa y de su nuevo amante, Socarrón Sosa, carretero de oficio como él. José Lucía se separó de Pupito Morales, y llegó al corte de caña donde esperaba el trío de los “Amigos” para realizar el tercer viaje de caña del día, el señor José Lucá le pesaba demasiado la situación por donde pasaba, ya que además de los asuntos de Enriquilla, ahora se preocupaba por la segura privatización del central azucarero Amistad, donde laboraba desde el 1949, habia escuchado que además de Montellano, privatizarían los otros del Consejo Estatal del Azúcar, la congoja era mayor, por eso y por la cuarentena que Enriquilla lo habia metido. No se le salían de las cabeza las frases suyas “el médico me dijo que tenia comienzo de urticaria vaginal”. Desde que se casó con su mujer no ha buscado placer callejero, lleva varios meses en ayuno erótico, siendo la burla de algunos vecinos que, iniciaron las velaciones de los acontecimientos. La situación suya ha ido empeorando, ahora apostaba que su mujer era una santa, sin mirar para los flancos, ni para la retaguardia; puso como garantía su mula para que si en términos de tres meses, alguien podía probar la culpabilidad de Enriquilla, entregaría el animal de inmediato lo supiera…
De regreso con su tercer viaje de caña del trío, llevaba tres comprobantes para cobrar el jornal de ese dia - este último habia sido de 0.86 para él y 2. Pesos 05 centavos para los picadores, en el camino comprendió que la relación en un caso y otro es profunda, el se habia ganado el doble que el picador y llenador del producto azucarero.
José Lucia habia hecho en los tres viajes que llevaba, 2.pesos con ochenta y nueve centavos, su universo emocional mejoró un poquito, produciendo un rostro más alegre.



CAPITULO TRES-

De regreso, la casa la encontró cerrada con hermetismo de misterio preocupante, se acostó en la hamaca de saco, antes de dormirse recordaba que el central habia perdido el olor a alcohol de los primeros tiempos, su cuerpo estaba intoxicado, con los 29 años que fumaba y 45 bebiendo café a toda hora fuera caliente o fuera frío. Le picaba la espalda, la cabeza le ardía y, cuando hablaba escuchaba varias voces, entres esas voces una era por la boca y otras por los oídos, buscó un brazo que habia hecho de madera, comenzó a rascarse desde la planta de los pies, que le ardían como si se hubiese aplicado ácido sulfúrico, hasta el cuero cabelludo. Mientras lo hacia con los dedos de la mano del guayabo eructaba como viejo calabazo que en una profunda noria comenzaba a llenarse, al cepillarse la garganta se creyó que higienizaba la de un perro, por el aliento que de esta recibía, produjo agudos aullidos perrilobos, siguió creyendo que era un caballo, relinchó a una yegua que estaba orinando en el alero de una casa del vecindario cercano. De su cabeza o de su estómago salían libras de babas pegajosas oliendo a guayabas maduras y podridas, así permaneció cinco meses simulando ser esos cuadrúpedos. Cree que la mujer como el hombre, son almacenes de experiencias ligadas al la infancia del pasado familiar, donde habitan todos los animales del entorno, donde uno u otra hayan desenvuelto sus facultades en el periodo inicial. En varias ocasiones se le ha escuchado bramar como novillas y rebuznar como saleo, algunas tardes ha cantado como gallina y hasta ha producido relinchos de mulas, respira como algunos reptiles, como culebra y cocodrilo abre la boca hasta poder tragarse una polla entera con todo y pluma, por creerse esos animales. En las emociones humanas hay enormes montañas, y pesadas rocas y peñas resbaladizas, pero el perímetro entre esas y las pasiones es una gran selva entre bejucales, y energías deformes e ingrávidas, inactivas unas poseedoras de enormes estáticas, duermen hasta ser motivadas por un esfuerzo mayor, al que la tiene en esa circunstancia física. Volvió a la hamaca y Enriquilla no llegaba, que según esas energías la creía, donde el Medico Lucindo Veras, como siempre... al tratarse de Enriquilla, se habia equivocado; porque ella esta estaba en el charco de mayor estrategia, en la Damajagua en los brazos de su concubino, el portero, acariciando las pasiones y emociones con abrazos y besos, que llenaban el cuerpo voluptuoso, en actos sodomicos, asqueantes y sucios, por ser unas criaturas traicioneras, los actores.
En la mañana del otro dia, que sábado era, entregó al marido un nuevo certificado clínico, donde la imposibilitaba para las prácticas de los juegos eróticos en el hogar, esta vez sólo por 93 días. José Lucá no dijo ni media palabra, y llegó a auto compadecerse y al pensar en ella, llenaba su excitación como en los años juveniles.
Jacobito en la tranquilidad de su conuco, escuchaba el canto de un cuervo que lo observaba sembrar un cajón de habichuelas, la melodía del amenizador de la sinfonía de la lluvia, lo llevó a pensar en José Lucá..., que llegaba cuando el cuervo abandonaba el canto que lo hacia sentirse traidor. Cuando terminaron pasaron a la enramada, donde comieron Yautía con huevos de guineas, hablaron de los vicios y virtudes de los hijos, de los problemas que se avecinaban, luego del frente patriótico entre Morados y colorados.
--Yo pienso que al Prof. Juan Emilio lo llevaron como el mismo habia dicho, por la nariz, como buey al matadero, fue conducido como un pequeñuelo por el bastoncito al corral de Montezori a disfrutar de los intereses lúdicos. Así lo habia escrito él... dejando la cabeza en el sombrero. Tremendo engaño.
-Yo, Jacobito no soporto el engaño, me hieren las vísceras, vomito la sangre y las emociones me ahorcan, me pongo agresivo y me convierto en semillas amargas.
-Tampoco Yo -manifestó Jacobito- soporto al mentiroso y timador y al grajozo de vecino, ni por cinco segundos, tengo miedo de contagiarme.
Las nubes grises se alineaban donde terminaban las montañas como si observaran los cogollos para absorber las aguas que luego devolverían en suaves lluvias plácidas. Los amigos recogieron los añafiles de labranza y de regreso cada cual por su lado, pensaba en Enriquilla.
Jacobito, que decía ser amigo de José Lucia, y de él habia sacado algún beneficio. lo recordó hablar de hipocresía y de engaño… entonces se sintio hipócrita, timador y cínico porque estaba engañando a su amigo José Lucia, acostándose con su mujer Enriquilla, estaba seguro de ser un individuo de baja formación humana, le pareció estar tan sucio como ella que usaba artilugios para encaretada, fingir una enfermedad que nunca ha tenido. - decir al marido que tiene parásitos vaginales es igual que asesinarlo, esta matándole, esta amolando la navaja para que con ella cortar la garganta de este individuo sano y honesto. Los cuervos seguían con la tonada a Nero y las primeras gotas de lluvia entraban por las ventanas de la casa de Jacobito Morales que vivía solo, de las cinco ventanas sólo una estaba cerrada. Habia tres puertas que se comunicaban con el exterior las cerró todas porque en la habitación estaba Enriquilla esperándole, olvidó los juicios que de ellos habia hecho y fue a parar a los brazos de aquella mujer cornúpeta celebraron bajo de la suavidad de una lluvia compice que le refrescaba el ambiente hedonístico.
En la casa de José Lucia la tristeza hacia que la lluvia fuera álgida y culpable, el olor a podredumbre desde la casa de Jacobito Morales inundaba los aleros del vecindario de José Lucá los carderos de la cocina recibieron el aliento descompuesto y derritió los objetos de aluminio, rompió los de porcelana y convirtió en fango algunas vajillas, que con empeño regalara en el primer aniversario de su boda el 6 de enero de 1961, año de libertad. Esa lluvia le aumentó las penas en su mundo supra interior, ya reflejadas en los corotos del ajuar culinario… que existía entre el amor que José Lucá le tenía a Enriquilla, en íntima correspondencia como los perros de Pavlov.
Jacobito hacia cosas inexplicables como las hacía José Lucá, que no se la ha podido quitar excepto masturbar a los caballos y a los chivos, como en el caso final que vio cuando niño a un perro, hacer el amor en las piernas de Mariíta Fortunato, A partir de aquella lejana experiencia, el señor Morrales actuaba felizmente como cualquier caprino, dejando de comer las sabrosas carnes de cerdos y chivos porque según este misterioso individuo los mejores platos voluptuosos, han sido servidos al compás del sexo de corral. No solo Jacobito tenia experiencias sexuales aberradas sino que aseguraba que en el interior humano hay túneles que mas que hortalizas y jardines son alcantarillas, en la vida de el perfume de las rosas contrapone el que emana de las axilas de toros y berracos en cada apartados tendían almacenado en el disco duro millones de usos y costumbres energéticos pululan entre el cosmo ingrávido sin tropiezos ni dificultades reales. Otro día que habia venido de la gallera donde habia estornudado como un toro tumbando el sombrero al gobernador, se presentó al pley de Bajabonico de as Garzas presenció un juego de Pelota entre Altamiranos y Guanabaneros. A la altura del octavo episodio con uno en primera y en tercera el señor catarey de nombre Aurelio Matías, conecto un vuela cerca que rompió la vitrinas de los sombreros de la tienda del señor Feliz Henríquez padre del Manager de los Gana balítanos cuando vio las bases limpias el señor Jacobito se entusiasmo tanto que comenzó a saltar, a rebuznar y a relinchar, pateando como un ejemplar de la raza burunil y caballar Pero negaba que fuera cierto eso de los feligreses hablar en lenguas
Extrañas el que no sabe nadar se ahoga.. Era su decir. Haciendo alarde de haber estado en la secundaria conocía algunas citas en latín, entonces según su propósito ridiculizar a los parientes creídos de sabios y de puros- señalo en voz de trueno- “Illi aya Bombeé”, “Tibi soli pecabi”, “Ego SUM qui clamati en deserte” finalmente exclamó en voz árabe “Alwaha, Alwaha”, los parientes creyéndole en trance, iniciaron su aparente acto de telepatía empleando concebidos mantrás de ritos cristianos protestantes. Jacobito se reía encima, de la risa de otros que conocían que, era una simulación teatral. -Así es el método político del gobierno, pura mentira porque en la política, en el amor y en la religión es, donde más se ha engañado y mentido al pueblo. Es una actitud malvada la del gobierno obligando al pueblo humilde descalzo y hambriento y enfermo a sufrir la falta de luz real y efectiva, enviándole a la población luces fatuas, cargadas de energías engañosas, al amparo de los enormes y asfixiantes apagones. Sólo los gobernantes cerdos pueden, atosigar de esa manera a su población, con los elementos anteriormente expuesto, llevándole a vivir en el fango y en la entraña de la oscuridad. El individuo se va amilanando y adormeciendo el pensamiento como la burguesía lo prefiere.
En la velación, Jacobito paisanos cercanos a la familia del difunto, muerto por ahorcamiento, comentaban en baja voz la vida de los que cayeron en las gestas, los alzados del Este de la república, en los años de invasión imperialista del 1916. Personajes dignos de seguir por su personalidad honestidad y labor productiva en la sociedad. Un estudiante, que estaba en los velatorios del ahorcado, dijo- Así es, pero de Pablito Mamá es muy poca cosa lo que por ahora debo decirte. De Luperón y José Maria Cabral hay lagos, lagunas, y arroyos históricos que aun no se han sondeados.

José María Cabral fue presidente en los años 1868 y Luperón en 1880. yo prefiero hablarles de los participantes en la resistencias armadas del 1916 especialmente en la región del Este, no es que no me inmerezca la historia de independencia y la de la restauración, no, no es eso, sucede que la de 1916, se acerca mas nuestra vida, quisiera iniciar señalando los casos próximos a nuestras brisas y vientos, de comienzo de siglo como fueron los casos de Apolinar Rey, quien siendo gobernador en Puerto plata habiendo sido sustituido por el presidente Jiménez, se opone a la cancelación, pertrechándose en la fortaleza San Felipe con un puñado de patriota enfrenta a las tropas invasoras en las calles puerto plateña. En Gaspar Hernández, Liquito Camilo, y en Matanza el guerrillero Leoncito Bello, de Salcedo se conoce la actitud de Cayo Báez quien habiendo nacido en Guanábana se traslado a vivir a Ojo de Agua donde enfrentó a los invasores cayendo prisionero; torturado como a una bestia furiosa, no desmayo en la lealtad, y los gringo envidioso por la valentía y por la recia personalidad Cayo Báez, lo hechizan como a un becerro. Pienso que a esos guerreros debió llamárseles guerrilleros de los platanales porque todos eran individuos de la tierra, de las huertas y las canteras, a pesar de ser así defendían el honor de la patria y, la búsqueda de la libertad económica, entre esos agricultores estuvieron combatiendo Luciano Reyes, Lucas Camilo, José Pina, Martin Peguero, Pedro Tolete, Félix Laureano. No menciono a Natera, al señor Evangelista, tampoco a Fidel Ferrer, por ya haberlo hecho en este mismo recinto.
Es cierto- dijo Persio- que terminaba de hacerse presente, en la enramada donde celebraban los 42 aniversarios de la salida de los interventores imperialistas del 1916.
Mi nombre es Persio Silverio, es bueno que la gente conozca que los imperialistas invasores, ofrecieron amnistía a estos héroes salidos del “montón de abajo”, como le llamara Federico Bermúdez, mas sin embargo fueron tratados como vulgares criminales, a cambio de un gobierno provisional, por el cese de las hostilidades guerrilleras, entregando sus armas. Como siempre en ocasiones y en otros espacios, vino el engaño. Ahi mismo nació..., como un repollo de batata caco de paloma, el mote en retahíla despectiva: comparsas de maleantes, gavillas ratas y cincuenta apellidos de baja raleas, cosa muy común en las actividades de “los puros invasores”. Fueron vilmente engañados.
--Y quién es ese Persio Silverio- preguntó en voz muy baja el estudiante que era del Lugar, y que en todos los eventos de Bajabonico de la Garza, ha estado presente.
-Ese señor es pariente, de los jóvenes insurrectos, que cayeron en el Limón, del 1963, era además colaborador de la hermanas Mirabal, los jóvenes que murieron eran de apellido Cid y Liz dicen que es nativo de ojo de agua… pero todo el mundo cree que era una ficha comprometida con el movimiento de Tavarez Justo y Minerva estuvo preso en el nueve y en la 40 conoció a Cayo Báez, pero cuando se embriaga habla cosas tan extrañas que en apariencia ese poder histórico que posee se pierde, lo empaña con misticismo muy aéreo, una vez dijo que estuvo en prisión, en la torre del homenaje con los hermanos Puello, ha dicho en otras circunstancia haber sido secretario personal, de Virgilio Martínez Reyna, en esos mismos momentos Persio Bernardo, decía que era compadre del Teniente Amado García Guerrero, y de los hermanos Juan Tomás y Modesto Díaz Quezada compadre. Dijo ser amigo de Pedro Livio Cedeño Herreras, que de quien no fue amigo fue del supuesto general Imbert Barrera, por considerarlo un camaleón muy parecido al señor Apolinar Rey, en el comportamiento zigzagueante. De Amiama no le conocía.
--Oiga joven ¿qué puede decirnos de Emeterio Sánchez?
--De Emeterio Sánchez- dijo el estudiante, era un intrépido ciudadano que arriesgó su vida lanzándose al mar caribe a salvar las, de los que se ahogaban cuando un Mar de Leva arrojó a los acantilados el acorazado Norteamericano de nombre Nemphis, surto en las aguas del mar caribe, matando e hiriendo a varios de los que allí estaban y a parte de la tripulación; aquello ocurrió el 29 de agosto de 1916.
Seria bueno dijo Persio Silverio, que la gente sepa que en esos meses, 2 años después de estar en el territorio, en el Este el gobierno militar, de los invasores, encabezado por el Capitán Knapp gobernador de la república, para controlar la situación que los revolucionarios, que ellos llamaban gavilleros, inventaron que esos Alzados eran puros ladrones cuatreros, asaltantes de caminos, violadores y estupradores de inocentes, menores de edad, destructores de la buenas costumbres, usos y tradiciones de la sociedad dominicana. Así se agenciaban el apoyo de la clase dominante y de la clase media en la zona. Fue de ahí de donde salió lo que llamaron los campesinos. El desalojo, al no poder vencerlos, lo apocaban con motes desdeñables, tratando de quitarle el apoyo que el pueblo le habia brindado y bajo la represión, la fuerza de la culatas y de las bayonetas. El empleo de todo tipo atropello, persecución, de métodos salvajes, anti todos, sadismo. Ahorcamiento, uso del sable candente, encendido para castrar a los guerrilleros fue una
practica cotidiana que endureció a la población, que respaldaba a los guerrilleros, a los alzados, los evaluadores de la situación entendieron que habia que cambiar el método siendo entonces cuando crean el desalojo matando rotunda y efectivamente el movimiento. Fue una derrota para resistencia, una grandiosa tragedia para los campesinos, viéndose éstos obligados a vender sus conucos, por lo que les dieran para no morirse de hambre. Jacobito tenia varios días que no veía a Enriquilla y esa situación lo tenía desesperado, ni el aire con olor a guayabo, que venia a pasos lentos, desde la montaña, le movía el ala del sombrero Mambí, secó el sudor que salía de la cabeza, volvió a la sala donde estaban las discusiones entre Persio y el Estudiante. Mantenía el, dialogo abierto la atención era plena, los asistentes a la celebración de los 42 aniversarios de la salida de los invasores en 1924. Respiro aire oliendo a romero y a guanábana, para preguntar de inmediato
- ¿Por qué no nos hablan un poco de casos mas e especifico? Por ejemplo de Cayo Báez y de otros antiimperialistas destacados. Estoy seguro- dijo Jacobito, dando muestra de capacidad de política social-que a la Burguesía no le permite que esa gente llegue al corazón de una sociedad carente de conciencia pública… -Cayito Báez era natural de Cayetano Germosen antiguamente le llamaban Guanabano o Baqui, o vacuí por estar en pobreza extrema se marcho a vivir en ojo de agua en el municipio Salcedo se dedicó al cultivo de víveres, hasta tener mayoría de edad, fue apresado por la tropa Yanqui que buscaban las armas que los patriotas, tenían enterradas en alguna parte. Lo humillaron, torturándole hasta convertir su cuerpo en un guayo de carne. Sin embargo Cayo Báez no delató a sus paisanos, prefirió continuar en prisión soportando la fuerte tortura a la que había sido sometido, vio morir a sus compañeros que no resistieron, las torturas sádicas salvajes y sanguinarias, quedaron muchos de ellos con grandes lecciones. Con profundas cicatrices, como era el caso suyo, en el pecho y en el bajo vientre, fue torturado en los testículos, con un machete ardiendo. De Cayo Báez, Fabio Fiallo también opositor a la invasión, dijo- “...con su faz lívida, su frente abatida, sus ojos tristísimos, su pobrecita carne, martirizada por el sable enrojecido y en ocasiones crece, se hincha, sangra y arde desesperadamente talvez por el hambre por la necesidad de haber soportado indefenso y a diario el contacto con el sol, con la lluvia, del sereno de la suciedad y hasta de los gusanos como la imagen dolorosa de cristo campesino, la prensa del mundo entero ha reproducido como el más gráfico y elocuente de los comentarios del espantoso sufrimiento del pueblo dominicano, la crueldad, la maldad y la indignidad, de la intervención yanqui en Santo Domingo, invalidó para todos tipos de trabajo sin alimento, sin medicina, comida. “Bajo el sable enrojecido, su pobrecita carne estila grasas hirvientes todo el vientre, todo el pecho es llaga, una sola llaga, una viva llaga medio carbonizada,” -así habia hablado el Poeta y patriota Fabio fiallo.
Cuando los presentes escuchaban a Persio Silverio hablando de esa manera... una llovizna de tristeza vino como lágrimas desde la campiña aumentando el curso de las aguas del Bajabonico como láminas de sangre salida de la piel de aquel valiente que según los comuneros moría de hambre cayéndose en pedazos como hojas verdiblancos, amarillinegras del árbol de la necesidad en una calle cualquiera o en un trillo cualquiera de la tierra de Bonao.
Era las ocho de la noche en medio de nubes plomizas en el ancho cielo verdinegro bandadas de garzas blancas dirigiéndose al santuario del aromal frente a la casona de la familia Henríquez Bonilla, como si no se dieran cuenta que el tiempo caminara, quizá por la cojera de las piernas de éste, terminaba de hablar el Estudiante de Fabio Fiallo el periodista, pero aun Persio decía- desde que era un púber escribía versos serios con identificación social humanística y a los 21 años abandona la abogacía que estudiaba, para dedicarse a la política, estos vientos lo empujaron a las líneas horacistas azotándole como cónsul en Alemania, Cuba y Los Estados Unidos -Pues Sí...- dijo el estudiante -era un antiimperialista, sobresaliente, en las bregas del 1916 fue condenado a un año en prisión, por el gobernó Yanqui, por ser un individuo defensor de la soberanía de su país. Perseguido y apresado como periodista..., dirigió varios medios de prensa desde donde puso sus puntos de vista a favor de la nacionalidad dominicana. Escribió en contra del comportamiento de los -gobernadores Gringos que pisoteaban la dignidad de la patria. Es autor de enormes trabajos literarios de contenido políticos, que los gobernantes democráticos no han tenido voluntad para dar a conocer a una juventud amante de las hazañas populares. Han echado por el anca la sangre de los que murieron por dejarnos un país limpio de bajezas sociales, ¿es por temor a no ofender a los tutores del Norte? ¿A los que alguien llamara Abueliyanquis? Fiallo, escribió en prisión, canto a la bandera” y “cantares de la prisión” es uno de los poetas nacionales más conocido en lenguas extranjeras escribió “cuentos frágiles” y “cuentos amorosos” el “Gólgota rosas” y otros, es considerado el poeta erótico de los dominicanos para concluir hablaron de Vicente Evangelista, de Pedro Tolete y de Fidel Ferrer del que Silverio decía: -por su parte era maestro, periodista y político, natural del Seibo, hijo de una de la familia más humilde del Seibo siendo Gobernador en Azua, Samaná y en el Seibo, en los primeros días de la persecución de los Alzados, estuvo del lado de los invasores, después se convierte en un conuquero para desde allí incorporarse a los patriotas utiliza sus conocimientos a favor de la lucha guerrillera, los invasores los persiguen con rencor y con sarnas como con rabia y odio mortal. Lo apresan lo torturan como lo habían con todos pero en el este es el prisionero que sufrió mayores tortura, lo asesinan en la Guárana comunidad de Hato Mayor. Escribió tres tomos de Historia de la republica que no pudo publicar.


CAPITULO 4to.

Silverio miró el reloj encendió un cigarrillo que le habia regalado Jacobito Morales cuando recibió la tacita donde éste terminaba de deber café, haló tres veces y con el humo dibujó el deseo de continuar, entonces habló de Yolanda Guzmán, expresó que era una dirigente de base del Partido Revolucionario Dominicano, en la capital, que se integró a la lucha en las calles, desde el 24 de abril primaveral, cuando Peña Gómez advierte que el Capitán Mario Peña Taveras habia hecho prisionero el jefe de Estado Mayor del Ejercito, fue muerta a tiros días después de haberse integrado, por efectivos militares opuestos al movimiento constitucionalista. Dijo que su cadáver lo habia encontrado a flor de tierra, la comisión de la OEA que investigaba los crímenes de guerra, en una finca en la periferia del Batey Guanuma exactamente en Mata Redonda, territorio controlado por el régimen de reconstrucción nacional que dirigía Antonio Imbert Barrera. Yolanda Guzmán comparte en el portar de las glorias libertarias con Aniana Vargas, Picky Lora, Gladis Gutierrez los peldaños de oro de la escalera del respeto de la dignidad femenina por haber, como otras que no deseo mencionar ahora, enfrentado al opresor nacional y extranjero. De Apolinar Rey dijo que era un personaje que a pesar de tener sus meritos personales no cabe en la lista de individuos como los que se han enumerado dignos de que las juventudes de las futuras generaciones examinen y valoren su comportamiento y servicio desinteresado por la patria, pero que Rey sacaba beneficio personales en las situación donde se involucraba. Verdad innegable la de haber enfrentado a las tropas de ocupación cuando llegaron a Puerto plata, pero dicen los observadores que lo hizo cuando el presidente Jiménez lo habia sustituido por inententidido con Desiderio Arias a quien respetaba, dijo que se precipitaba a ser cabeza de Ratón por no ser cola de León, y en la lucha revolucionaria especialmente en las lucha de guerrilla eso es muy peligroso. Habia sido miembro del Estado Mayor de Heureaux, al desaparecer este se pasa a la fila de las altas instancias del general Horacio Vásquez. Militó con el Jimenismo, en 1916 al ser derrotado por los invasores huyó y se retiró a la vida civil a la ciudad de Santiago. A la llegada de Trujillo en 1930 fue gobernador y diputado. De acuerdo a mi parecer y la manera de analizar El señor Apolinar Rey, en mi parecer es además de Zaramagullón un bacalao, un camaleón que se abraza a cualquier tabla de salvación. Jacobito dejó de escuchar la charla que hacia el Estudiante y Persio Silverio de quien supo era un resabioso antiimperialista que habiendo vivido 23 años en las vísceras de imperio renuncio a la visa y rompió en la cara de uno de los cónsules la tarjeta residencial jurando no volver a Nueva York... por considerarla como una cueva, como un sarcófago, donde se cultiva el odio y se cultiva canteras xenofobitas. Su madre y una hermana viven en California, ningunas regresan al país, desde la muerte del presidente Kennedy. Jacobito recibió de un sobrino que lo esperaba en los aleros de la enramada donde impartían las jornadas de celebración de los 42 aniversarios de la salida del último gringo invasor del 1916, la información de que José Lucia, le habia dejado el caballo amarrado con un bejuco indio... y sin la soga por necesitarla en otros asuntos, se entera más tarde que José Lucá, azota a Enriquilla con el lazo y desaparece. Además tiene que apersonarse a la escuela donde unas autoridades escolares investigan el robo de varias hojas de zinc y el rompimiento de una puerta... requieren de su presencia ya que es portero del referido establecimiento. - Precisamente tenia que ser la puerta del aula de Enriquilla --dijo Jacobito- un poco asustado. Jacobito era un individuo impuesto a mucha conversación y hoy no hablaba, miraba las lejanas montañas, le molesta el ruido que desde las matas de palmeras grupos de polluelos de garzas garrapateras producían con una garganta mal templada, al trisito de explotar. Jacobito se sacudió la cabeza cuando recordó que fue a Raulio Mezquita, el individuo con que José Lucá, halló a Enriquilla enlazada apasionadamente. Jacobito supo que el marido vomitó encima del cuerpo de ambos, quienes fingieron estar avergonzados… pero que confundieron los vómitos de José, creyéndolos sangre, Enriquilla protegió a Raulo de inmediato, tirándosele encima... temiendo que desde dentro de su marido saliera la culebra que callada dormía orgullosa, mayor que herida. Jacobito habia olvidado que lo habían invitado de urgencia al centro escolar, no entendía qué ocurría en su apartamento de recuerdos, por momento la información le llegaban y en seguida se le salían por un cedazo que al recibir el caballo de José Lucia los agujeros sellaban los grifos que daban paso al cumplimiento de su deber… lo que si recordaba era el cuerpo de Enriquilla al lado de ese tal Raulo, aunque por momento como luceros intermitentes se veía en un listado gigante donde el ocupaba el puesto numero dos, después de Lucindo Veras, medico que certificaba las enfermedades fatuas, de Enriquilla y del tal Raulo Mezquita. Después de cierto tiempo, no demasiado, recordó las imágenes del tal Raulo recogiendo botellas en los patios de las casas, sin temor a recibir algunas ofensas por introducirse en propiedades ajenas. Su rostro se le - iba iluminando al recoger las otras imágenes de este botellero viéndole en los cortes de caña vendiendo botellas de Mabi frío y yaniquequis. También dicen que huye de cinco cuñados que los buscan porque el jueves santo, dia que su mujer, hermana de los perseguidores, fue hallada muerta en el sanitario abrazada de un perrito salchicha, que le lamía la boca. Los hermanos sospechan que haya sido él quien la envenenó, para quedarse con una pequeña herencia, que recibiría de parte de su verdadero padre, el difunto Celio Peralta Vásquez viejo administrador de la Yuquera en Imbert de los Cañafístoles. La verdad era otra, según el mismo Raulo ellos la habían ahorcado, en el lindel de la cocina para ser ellos los favorecidos de la herencia... otros aseguran que era mujer del profesor de octavo, donde labora Enriquilla a quien la gente bautizó como “el borracho” por los jumos que se pega los viernes cuando termina de laborar. Para Jacobito hablar de individuo como Raudo, es mejor ir al cementerio a las dos de la madrugada, para tener una cita con cuatreros, encima del sepulcro del barón del cementerio. La sombra de la preocupación era su compañera y donde Jacobito iba, ella llegaba primero como un pensamiento maligno, le abrazaba el alma, más fuerte que un deseo juvenil. Iba como iba, con los investigadores del paradero de José Lucia, llevaban cinco noches buscándole sin hallarlo, y eso a Jacobito lo atormentaba porque cuando veía el caballo se sentía culpable, cuando escucha un relincho se ponía ha hacer cosas de caballo como patear y ha habido días...

que ha tenido que subírsele por los jarretes a una viaja yegüita de Purito Pascual, que es su mejor compadre

mi abuelo es un cimarrón Novela del Prof. Victor Arias

Mi ABUELO ES UN CIMARRÓN.

La Rancha, San Juan De la Maguana
7 de enero 1658.


Juanico hijo cuarto del esclavo Berto Pablo Silverio Medina, al enterarse del asesinato de su guía Diego Guzmán y la muerte de 19 hombres negros en combate desigual, envió a su nieto Francisco, a buscar un lugar al norte de la isla, tenia varias noche cabalgando sobre su mente la partida de la Rancha, pasaba horas y más limpiándola lo hacía sin contratiempo, borraba vericuetos sicológicos y morales que pudieran perjudicar a los miembros de las cuadrillas en la montaña.
Francisco era experto en rastreos y en cacería de animales montañeses, tenía experiencias desde niño y siendo adolescente su altura y complexión biológica era temible hasta por hombres y cerdos cimarrones: espines y jabalíes. Los preparativos para el viaje estaban listos, esperaban la llegada de Francisco. Los blancos, pensaba don Juanico, cuando terminaba de amarrar el último baúl, creen que iremos para Bahoruco, pero iremos para Puerto Plata, para la costa del atlántico. Después de tener las informaciones que le proporcionara su nieto, Juanico llamó a los hijos y a otros parientes y a los amigos luego le dijo- debemos ser fuerte, preparen el ánimo, nos llenaremos de positivismo que colmados de dolor dejaremos esta tierra donde hemos vivido por un cuarto de siglo, ahí están nuestros hermanos, los huesos de nuestros padres, e hijos de todas nuestras familias bisabuelos, abuelos y madres. Los dejaremos en sus reglas y en sus recuerdos iremos conde podamos construir una nueva una nueva familia con nuevo destino de amor y de luz para los que vendrán. Estoy en el atardecer de mi existencia y no permitiría que los Blancos continúen matando a los miembros de mi familia. Arrasaron a mamá y papá y con cientos de los nuestros, con tres hermanos hijos de mis padres, dijo viendo caer tres gordas lágrimas que apagaron el cachimbo que humeaba en la esquina izquierda de la mesa de juntas familiares.
Gregorio- agregó Juanico- dile a Lemba que está de visita en donde un de sus primos- informales de las situación y de las decisiones tomadas. Juancito anda donde la familia de Diego del Campo dile que es hacia el norte que volaran los guaraguaos desde esta misma tarde.
Era sábado el cielo vestía un traje azul y blancos camisones, parecido al algodón. Juanico estaba alegre no había posibilidad de lluvia, en las próximas 24 horas. Picó un andullo y dio a los fumadores, allí quedó firmado la salida.
En la madrugada del domingo una hilera de 14 jinetes cruzaba la Clavellina y en pocos minutos entraban a territorio banilejo, en territorio de San José de Ocoa. Francisco era el guía, enseñó a su abuelo y a sus tíos dónde había dejado enterrado a dos de los tres compañeros muertos en combate con la gente de los blancos que los persiguieron, cuando anduvieron en el viaje de rastreo. Juanico ordenó poner una Cruz y colocaran nombres de Blancos para confundir a los persecutores. Felicitas su hija mayor sonrió levemente y con la palma de la mano derecha, se dio en la frente morena sudorosa por el calor. Al escuchar de labios de su padre lo que otros decían: comprobó que era un verdadero estratega. Pensó. Debe sufrir la muerte de su madre y del abuelo.
Cuando cruzaron la falda de la loma El Jobito, para tomar la cordillera, ordenó que cada jefe de cuadrilla, describiera su ángulo algo más de 45 grados pero menor de 90, y que separaran las tropas, almorzaron esperando la retaguardia. Debajo de la Ceiba mientras Isabel preguntaba por el Tuerto a su padre, Llivo llegaba con una canoa hecha con yagua, repleta de frutas. -murió en el viaje está, con los que enterramos, cerca de la Clavellina. Francisco decía debemos recordar a ese perro como a un soldado cimarrón miembro de estas cuadrillas. Miró que Isabel se entristeció con la noticia del tuerto, tosió y acoró su espalda en el ancho tronco de la Ceiba centenaria. Después de comer, Justa su pequeña hija, le secó el sudor, le llevó café y le encendió el cachimbo, que su mujer le había regalado para su cumpleaños… se quedó dormido. Partieron a su señal luego que la retaguardia comiera.
Hora más tarde de cruzar lomas, cañadas, vericuetos arroyos y trazar caminos entre pantanos y entablar batallas con colmenas de jejenes, y cazadores blancos, pero de observar la frondosidad de los caobos y de los almácigos. Llegaron a un lugar de enorme sombra donde la lengua tibia del sol no penetraba a quemar los labios de las raíces y de los bejucales.
El paso era lento y pesado, enormes ratas caminaban en las ramas de las caobas se tiraron encimas de los viajeros, de repente por los gritos de las mujeres, llegaron varios hombres blancos cuchillos en manos, los más torpes se echaron sobre Felicitas y las otras mujeres, pero las cuatro sacaron sus navajas y movidas por una actitud de conservación natural, clavaron sus navajas mandingas en el cuello fingiendo darle un beso de agrado, hiriéndoles de muerte. Los disparos trajeron a todas las cuadrillas. Instalándose un combate de tres cuartos de horas, matando a los otros seis blancos y a uno de sus caballos. Con muchas penas hubimos de enterrar cerca de los cuerpos de los Blancos, el de Braulio Valentín y el de Basilio Nicolaso, ambos ancianos padres, de la cuadrilla de Valentín y de José Nicolás, respectivamente.
La joven Simona no se encontraba en el grupo, Juanico estaba furioso, nadie había visto al señor Juanico con el comportamiento que mostraba, al creer que algún blanco había secuestrado a su hija Simoniíta. Pensó que quizá fuera violada por uno de los impávidos asaltantes. Llamó a Llivo pero había salido con cinco hombres, uno de cada cuadrilla, siguiendo el rastro dejado, quizá por más de tres personas o por lo menos eso parecía. Juanico llamó a Gregorio, quien amolaba el machete… ¿para qué me llamaba, papá? Gregorio notó que su padre les temblaban las manos, quiso volar, se aguantó y su padre le dijo: -¿qué te parece a ti hijo? Yo pienso que Llivo no tardará en llegar, trayendo a su tía entre sus brazos. De toda manera solicito permiso para salir a su encuentro. ¡Anda, encuéntrenla aunque sea sólo su cuerpo! Minutos después llegaron con Simoniíta, con la ropa desgarrada, y Fico, con el violador de su tía, atado a su espalda como un espanta pájaro. Las cayas puntiagudas sobresalían a los cogollos de los corvanos y los anones. Las chicharras y los grillos estaban en los mallares. Juanico miró hacia el cielo en un pequeño claro del bosque, calculó que la noche se acercaba, llamó a Francisco y dio órdenes de avanzar, la hora de avanzar ha llegado. Cuando oscurezca antes de salir la luna habremos cruzado esa hondonada, estaban los rayos del sol de los difuntos dejando ver el brillo de las cosas, y los copos de los árboles gigantes. Entre las blancas espesuras, se veía las alas de un arrogante guaraguao, batía el aire y sollozantes movía los rizos de a verdes cabelleras de una alta amapola. El canto de las ciguas y de los carpinteros, le hizo recordar al señor Juanico que se aproximaban a un palmar, y a un manantial. Meditaba y cargaba la barriga del cachimbo de ébano verde y con el humo combatir a los mosquitos.
Francisco y Gregorio, media hora luego cargados, de yaguas y de yaguaciles, en menos de cincuenta yardas habían hallados seis matas de palmas carutas y una noria de fresca agua cristalina. Juanico lo sabía había oído el canto de docenas de cuervos y de tórtolas. Las palomas eran blancas, dijo Llivo cuando su padre le dijo que llevara de las yaguas más pequeñas y fabricara dos petacas, para traer el agua que necesitaban para refrescase las espaldas y dar de beber a los animales.
Los gritos que dieron mis tías, que trajeron a los cuatro blancos, no se me alejaban de mi memoria, sin embargo yo aseguraría que fueron seis los asaltantes, como fue todo tan rápido. Nadie los vio cuando abrazaron a las mujeres. Pero mucho menos cuando ellas clavaron las navajas en las clavículas. Ocurrió en un abrir y cerrar de ojos. Muchos menos nos dimos cuenta de la ausencia de Simoniíta. El viejo se dio cuenta era su hija, a paabuelo, se le había desarrollado el instinto de madre y de padre como a una Loba parida. Pero en media hora ya a tía Simoniíta estaba con nosotros, contrariada e indispuesta. Agresiva hasta con sus hermanos mayores. –Tranquilízate dijo papá Gregorio y Llivo le dio una jarra de agua fresca que bebió y en un matorral, fue a bañarse las manchas de la ofensa, del esbirro del imperio blanco español. Yo seguía pensando. Pero Francisco llevó a las cuatro a bañarse, lavaron además paños y redecillas. Horas más tarde cantaban Mambrú se marchó a la guerra. Juanico rió a carcajadas al oírlas… y envió agua a las demás cuadrillas. Juancito que tenía dolores en las espalda se baño buscando alivio, de paso ablando media docenas de Yaguas, que a partir de entonces entregó a las muchachas como colchonetas mullidas. Quizá el dolor se quede en la charquita.
El caballo donde iba Juanico se llamaba el Lince, era muy joven aún poseía la virtud de sentir la presencia de extraños, daba tres resoplos cuando advertía al contrario. Juanico lo quería, perdonando la comparación, como a uno de sus hijos… ese animal era muy leal y muy fiel con todos pero con él era especial, desde cuando se conocieron. El día que mataron al padre y a la madre, el español capitán Suazo, que comandaba la expedición, recibió una herida en el cuello, muriendo al instante. El español cayó encabrestado con la rienda del Lince fue arrastrado a unos matojos. El corcel resoplaba múltiples veces pero la presencia de abuelo se tranquilizó le saludó el viejo con una sonrisa aunque de dolor el animal perdió el miedo, cuando las manos del Negro le peinaba la frente, le anduvo por las orejas. Le quitó los aparejos curó unas pequeñas heridas y desde entonces… son tan amigos que come en las palmas de las manos de su nuevo amo. Al entrar a la ensenada mi hermano Fito dijo- cambien el agua en esa fuente que es tan dulce como la de lluvia, y tan fría como la de las Marías. y las varías. Unas tórtolas y unos lagartos dejaron pasar a los peregrinos, y mojaron sus picos, y la lengua respectiva, entre los tres mundos del habitad, el de las emociones, el de la sabia de los vegetales y el animal. El sol quemaba las espaldas de los viajeros como el fuego las cáscaras de los negros en loma Bahoruco, ese mismo sol levantaba el pecho como gigante oriental, que viajaba hacia occidente, buscando otras aldeas donde dejar otras raíces de nuevas etnias, la tristeza en nosotros se vislumbraba con la llegada de una brisa refrescante, desde la cordillera los distintos estados emocionales en un panorama profundo, se anidaba en los aposentos mentales, de los seis hermanos y de un hombre maduro padre viudo que tenia aún sentía en su vibrar interior el deseo de amar y de ser amado. Recordaba a nuestra abuela, a Susana la madre de estos hijos que en El creían.
Juancito continuaba con los dolores de espalda, no se mejoró ni con el baño allá en el manantial de las palmas carutas, pero sintió un ligero alivio al recibir las frotaciones de manos de su hermanas Felicitas.
Era miércoles, a la entrada de la noche, estaban todas las cuadrillas, y ordenó mantenerse juntas, había pasado el peligro, la batalla del martes, en la mañana, donde cayeron los tres blancos de manos de las muchachas, fue las últimas, dejaron sus provisiones y sus caballos. Dormimos debajo de la jabilla, sobre las hojarascas. Con cuidado Juanico recostó la espalda en una de las hamacas, al lado derecho Francisco colgó la hamaca de Simoniíta y la de Isabel a la izquierda la de Justina y de Felicitas. Encima de...
las yaguas descansaba mi padre Gregorio, Fela veía a Valentín que prepara su cobija, a ella le pareció que lloraba por la falta de su padre. Mi hermano Fico era el guardián, la capacidad de tactos y de olfato lo colocaban como el faro, el vigía. El guardián de las cuadrillas. Tenía varios días sin dormir. Papá se dio cuenta y al ver al sueño golpeándole la cara, manifestó oye hijo duerme un poco que yo haré la guardia. Se levantó de las yaguas que no hacían el menor murmullo, inició las rondas. Pasaba todo muy tranquilo, se escuchaban ligeras sinfonías el los elementos, el se movió una, dos tres y cuatro veces. Llivo era un podenco, abría las ventanas de la conversación y de un brinco tomó uno de los sables que habían dejado abandonados los blancos y cayó al lado de su padre Gregorio, había escuchado el ruido que despertó a su hijo nervioso. Los dos iban con todo el cuidado del mundo, se postraron en el tronco de una Ceiba centenaria, Gregorio se movió hasta dos palmas parecidas a las torres de la iglesia de Moca, esperaron que se aclaren las cosas, se oía más cerca, ahora con mayor transparencia. Llivo sin desespero se movió hacia su derecha, pero se detuvo porque el olor que recibía no era de humano sino de aparejos sudados a sudor de bestias. Para él no nada de peligro, creyó eso pero prefirió esperar y no dijo nada a su respetado padre. Cuando se movió la luna, vio que el cielo estaba claro, no era media noche aún las ramas era muy espesas no dejaban visualizar. Era un vivero de luces amarillas, que no llegaban al suelo, de un salto se colocó a la izquierda de su padre que sostenía que no era presencia humana. Los dos se abrazaron al ver que se acercaba un caballo y una yegua pastando. Intentaron agarrar la jáquima pero se hizo imposible los cuadrúpedos de un espanto se alejaron dieron vueltas. Había sosiego. El hijo en segundos pensó en la oportunidad que le ofrecía la circunstancia para que regalara al padre y al abuelo un buen ejemplar equino árabe. Buscaron al Lince y a la Prieta, cada hombre, cada guerrero capturó a los animales que al despertar don Juanico recibió como regalo de su cumpleaños a los corceles de los blancos que salieron despavoridos cuando Fico recuperó a Simoniíta del depravado violador. El animal busca al animal, la flor a la flor, pero la humanidad busca al hombre y a la mujer, dijo lleno de satisfacción el padre y dio a sus hijos unas palmaditas en las espaldas. Le pasó las manos por los cabellos, para agregar: muchas veces, el perro, la vaca, el caballo le agrada estar cerca de los humanos. En el 1536, un una gran masacre de negros en la isla, en el 1569, los blancos temían ir al bosque solos, los negros ya eran casi 50.000 miembros, a pesar de las señaladas muertes como consecuencia de esta salvaje matanza de Negros… los hombres de Juanico, remanentes de Diego Guzmán habían huidos unos hacia el Norte y otros para el Oeste, más de 3333 se alzaron vivían como en países independientes, cerca de Cabo San Nicolás. Poseía consciencia de nación y tenían medios de producción. Eran dueños de medios de trabajos, poseían organización monetaria, y obviamente política
Los blancos, comentó Juanico, estaban tan asustados y preocupados, aunque lo he dicho ya, lo repito nueva vez, tenían miedo de ir solos al río o a evacuar al monte. Ja, ja, Ju, Ju, ju. Y por eso cuando solían ir iban en docenas, armado hasta en las tuzas de maíz con las que se limpiaban, jo, jo, jo… todos los intentos por alcanzar las cuadrillas nuestras han sido infructuosos. Habíamos dejado la Rancha, habían fracasados. El gobernador estuvo furioso, más que un león enjaulado.
El retaguardia a su regreso informó escuché que el Gobernador decía a los capitanes – vuelvan y tráiganme por las greñas a esos puercos cimarrones, peste maligna, animales sin almas. Están, eso pienso, poseídos por fuerzas demoníacas. Según mis sueños son salamandras asquerosas. Háganles saber que ellos no son más que comidas de cerdos y mierdas de perros. El gobernador Alonso López se veía agobiado tronaba como un sacerdote inquisidor, ordenó a los capitanes… y al no poder ponerse de acuerdo entraron en contradicciones acalorada. –Cuál es su plan señor Gobernador?
-¡Yo no tengo plan! Manifestó de inmediato y agarraba el borde de la rústica mesa, el que sabe es usted aquí sólo hay un jefe de milicia, y ese es usted. Quien debe armar las tácticas. Introdujo el dedo meñique en la nariz, estornudó espantando una mosca que visitaba los labios con bigotes almidonados. Son ustedes los que conocen los caminos por donde deben andar estos diablos. Saben si poseen inteligencia o no.
-¡Claro, claro!
-¡Claro!
-¡Claro!, se oyeron al mismo tiempo las voces de los tres capitanes. Por su puesto que poseen muchas inteligencia.
-Quizá mejor que la nuestra, dijo entre dientes, uno de los sargentos,

-Muchos son expertos cazadores de Jabalíes y de verracos cimarrones. A puras piernas, brazos y cuchillos. Cazadores de caimanes, y, búfalas y saleas lobas, con las que en competencias, hacen el amor.
¡Je, je, je, je, je, je, je, je! Hubo carcajadas prolongadas hasta del Licenciado gobernador.
Son conocedores de la manera de trampear en el bosque. Debemos romper el aparato operacional de esos infamantes. A cada líder hay que hacer lo que hicimos, con los de la cuadrilla de Diego Guzmán. Debemos romperle la cremallera. Dijo el señor Gobernador López, que fue interrumpido… cuando dos rastreadores blancos llegaron a su presencia, heridos de gravedad, cansado de caminar a pies, tres días con sus noches, le habían quitados los caballos y las armas. La idea de capturar al negro Juanico, a quien el Gobernador Rodrigo Figueroa dejó huérfano en todas las categorías, se habían achicado, estaban entrando a territorio de la Vega Real, mientras ellos se la pasaban poniéndoles soga al bollo y de ahí, no salían. Los que llegaron mal heridos antes de ser llevado a curar dijeron esa gente van muy lejos llevan cinco días de adelanto y llevan caballos militares, entre esos animales al Lince y a la Prieta. Llevan el mejor de los caballos nuestro. Van hacia el sur, dijo uno de los heridos, escucharon que un gallo canto y se dieron cuenta que estaban mintiendo. Dijeron- los cimarrones nos atacaron por sorpresa y nos hicimos los muertos y aquí estamos… para contarla. Ya pasaron el lago Enriquillo.

domingo, 24 de enero de 2010

Bajo los reiles del imperio.

INTRODUCCIÓN.
------------------------------------------------------
------------------------------------------------------

La imaginación se levantó de la alcoba veraniega y abandonó el lugar de reposo de la vivienda de los Olivo, allí en la población llamada Guayubín, lugar de nacimiento del Joven Benito. Era de mucha incomodidad para ella, estar a los gustos y disposiciones de un mozo que aún sus deseos tenían el perfuma de la alhucema y del manzanillo.
Estaba acorralada sin poder manifestarse y continuar los estímulos de su poder intrínsecos. Una tarde mientras la caja donde se alojaba estaba muy molesta por los golpes recibidos por un invasor gringo, enderezó su gelatinoso formato y se dirigió hacia la montaña de Guananico. En la tarde escuchó del ferrocarril un grito metálico que lo despertó. Se detuvo para mirarlo pasar y degustar el Chu, Chu, Chu… que producía el vapor que le servía de combustión.
Benito Olivo era la caja donde estuvo alojada esa sustancia mental que imaginó que Imbert era dueña de un ingenio de nombre Amistad. Su imaginación, no se había equivocado al contrario, en pocos días fue uno de los empleados, de la fábrica de hacer azúcar, esa misma sustancia señaló el camino para que conociera la mujer que sería la madre de las hijas e hijos.
Benito era uno de los protagonistas, de Bajo los rieles del imperio, narrada en una prosa sencilla, a pesar de ser muy gráfica las descripciones son lógicas, a veces atinadas la ambientalidad. Cuando las escenas son pastoriles la presencia del canto de un ave, el relincho del potro y de la yegua, de mulo… el rebuzno de saleo, ocupa el rol de ambientador, como el llanto infantil abandonado en un asqueroso muladar.
Es decir que el estilo de Bajo de los rieles del imperio, no es el del periodismo, ni el de Gargantúa y de el Emilio ni el de La Ventana de los Lagartos, esta última del mismo autor, sino más bien artístico como señalaría el doctor Bruno Rosario Candelier, por lo menos esa fue mi intención.
El nacimiento de la niña Ramona, futura esposa de Benito, obvia los detalles del matrimonio de los que son sus padres, don Fermín Silverio y de la Señora Cayetana Cesaire. El buen lector escucha los ruidos y sonidos de la naturaleza sin caer en los extremos cosa esa que podría ser un vicio de otras épocas, parecería que el lector comparte con ellos como con los actores. Los meandros de las quejas del río, que cosquilla en la cintura desnuda de las lavanderas, y como frías agujas se introduce en los triíllos sensuales de los regazos procurando en ellas, los quejidos como ayees seductantes, esta narración vista a groso modo es mucho más que lo que al programarla aspiramos, los protagonistas se salieron de lo planificado se escaparon al control estratégico nuestro lo que era regional se convirtió en un asunto universal.
Cruza las escenas con los acontecimientos de la segunda guerra mundial el central amistad es escenario de diálogos entre obreros, entre un Carretero llamado Miguel Cabrera y el señor Olivo conversan de los beneficios y perjuicio de la guerra en Europa en la plantaciones de remolacha, oiga Benito, dijo Miguel en que nos beneficiaremos de esa guerra, como dice siempre usted? Nos beneficiaremos de muchas… uno de los personajes del final de la narración comparte los escenarios conociendo las dolencias de sus madre, y como otros hijos no le permite cruzar el túnel de la soledad y se convierte en personaje itinerante siempre motivado, ahí le entrego un poco surrealista algunas sensaciones descriptivas de lo que pudo ser la zapata para una buena edificación en mano de un buen arquitecto donde el sagrado recuerdo de Juana Francisca Olivo Silverio, de Silverio, permanezca alojado para siempre. Fortaleza de voluntad, donde la inteligencia se expanda sin irse muy lejos de los predios tainos y caemos en los tatanios. Dándole corte final con los aires de la corrupción alejándose de las instituciones primitivas sea escuela, ONG, iglesias, partidos políticos, milicias, empresas, congresos municipales o nacionales. Dándole a las generaciones, a la sociedad que la protagonista deseó en vida para sus hijos y para sus nietos y ascendientes suyos, la comunidad que sus padres Martianos, Duarteanos, Bolivarianos, soñaron los Hostosianos.




DEDICATORIA.޾
------------------------------------------------------------------------------------------------------------
A las amigas de Doña Juana Francisca Olivo, cuando era flor de la soltería…

A las hermanas que aún son flores del jardín espiritual donde vivimos…

A los nietos de Doña Ramona y del señor Benito Olivo…

A las comadres y compadres…

A las ahijadas y a los ahijados… a los que la recuerdan y la llevan en su memoria…

Al noble y leal compañero esposo, a Sebastián Silverio Trejo el amigo… el novio… el compañero… el hermano y padre, en la calle Watson… para los hijos e hijas y nietos y nietas, bisnietos y bisnietas, sobrinos, sobrinas y sobrinos y sobrinas nietos y… en fin para los hijos de Tatania.











-Nota del autor.
------------------------------------------------------


En Bajabonico Arriba a Doña Daniela Arias, su comadre, a Enemencia Silverio. Especial rosal a su Hija Maricusa, por su valiosa cooperación.

















CAPITULO UNO.

Los rayos esa noche eran más blancos, eran lechosos en el cinturón verde del Bajabonico. Son los más hermosos del universo. Voces románticas, datos y pinceles, hilos de razonamientos tejieron sueños cuando entre arrabales y tabucos los pies descalzos del señor Fermín llevaba entre sus brazos a la señora Cayetana Cesaire con la que minutos antes se había casado.
Era un hombre afortunado por ser monitoreado por los murmullos de río y los argentados rayos de la luna. Parecía que algún pintor asesorado por cierto poeta ebrio, había pintado esa realidad, la realidad de una noche para amar y ser amado.
En la enramada de su amor llenaron de gozos y de deseos las paredes de tablas de palmera a los compases de caídas, ráfagas de un rocío invisible. Los guayabales, los guanábanos y jangadas de frutales, aprobaban la proclama de amor en el concierto de esa noche. Las norias, manantiales y arroyuelos daban sus frescas aguas para lavar el calor del tránsito como pago de un largo peaje de ternura.
En menos de 4 kilómetros cuadrado vivía don Nicolás Silverio, don Pidgin Medina Silverio y al este la señora Simona Medina Silverio. Era ese predio un entorno de gente buena, trabajadora, feliz cargada de energía positiva.

En término reales, había cuatro viviendas en el sureste de Las Aromas, en los límites fronteriles del Bajabonico y los cabellos de la cabeza en el territorio Altamirano la casa de Fermín era como las demás, un enano de brazos largos… en medio de la meseta donde estuvo el Cantón de guerrilleros que en tiempos de gestas patrióticas comandaran los primos Nicolás Silverio, y don Juanico Silverio. Primos hermanos fundadores de los cantones del río, al este de la casa de don Fermín, se situaban la de Pidgin y de Ana luisa Minaya y de Simona Medina y de su marido José Toribio de la Cruz. Al oeste la de Nicolás Silverio y de su esposa María Decena Minaya.
Eran la una de la madrugada, los recién casados abrazaron a Morfeo, despertaron a las diez de la mañana, no degustaron del manjar del alba, ni de los cánticos de los elementos, como tampoco del gallo madrugador.
La madera era el material que con mayor frecuencia y oportunidad usaba el hombre del universo rural para la construcción de su vivienda. La de doña Cayetana era de Caoba centenaria y de varas de Juan Primero, madera muy rústica. Cayas y cedros para las puertas y ventanas, y roble para las mesas, soberados alcayatas y gabinetes o alacenas. Para las barbacoas y desvanes empleaban penachos de palmera.
Jubilado de la guerra, hacia aparejos y esterillas por encargo usando los tallos y fibras de las matas de guineos, plátanos y rulos. Fermín era muy alegre, empleaba su ingenio en la acciones de las artes manuales, en fabricación de saxofón con la fruta del higuero o bangañas prefría las calabazas encorvadas para sacarles las tonalidades musicales apropiadas. En los días especiales mataba el cansancio por la falta de empleo, ejecutando piezas al gusto de la familia y de vecinos… sacándole tonalidades baritoniles. Era Fermín un manantial de frescura, de su esencia salía como emanación singular, un torrente de afecto bienaventuranza. Muy apropiado para la persona que acababa de llegar. Ese día ejecutó una hermosa alborada para abrir el portal de la estancia que los habitantes llamaron luego Tatania y Ferminilandia, en honor a Cayetana y a Fermín, sus fundadores. Era un hombre feliz, la llegada de Ramona y de Matilde lo había convertido en un individuo nuevo por fuera y por dentro no menos que en los otros partos de su martiniquesa esposa.
-Toma Fermín-había dicho la comadrona, extendió sus brazos hasta donde pudo imaginar. Las nubes blancas como las del día del su boda, acariciaban las varicitas cuadradas de la inocente inquilina de Tatania. La llamaba follaje de caoba. Luego sus ojos irradiaban de sorpresa y más que de alegría- Manifestó ¡Carajo, Carajo Cayetana, despierta…! Despierta Tana que ya tengo el nombre definitivo de mi hija, mi jija se llamará Flor de las Caobas, ese es el símbolo de la etnia de la raza de nuestros antepasados, ella le sonrió y una corriente de placer lo envolvió hasta el éxtasis. Permaneciendo por siempre en él, el embrujo y la influencia del viejo el guerrero independentista y restaurador. Nueve meses la niña caminaba en un ambiente acogedor que nadie el los aleros del paisaje aromanil tuviera o llegara a tener. Crecieron sin cruces de malignidades, y sin vuelos de aires negativos
Don Fermín se dio cuenta que su mujer le sonreía cuando entregaba la flor de caoba verdadera, la buscó en llanura, bosques y montañas en colinas y praderas. -Toma Tana- cargado de entusiasmo manifestó el senescal, dejando ver sus bien usados dientes. Esa es la flor de caoba, emblema Mandinga la encontré allá… señalando con la punta del machete Collins. Detrás de ese bosquecito estaba como si me esperase, dura como la orquídea silvestre, sin morirse despierta. Nuestros abuelos ofrecían soles y lunas a Costa de Marfil, sin embargos tíos y tías aseguraban que éramos descendientes de Guinea Bissau, pero yo ahora que somos Mandinga de Malí. Cayetana hallaba muy varonil el nombre de Ramona y le agradó el de Flor para apodo pero el que a ella le agradaba era Azúcar aunque por el contenido poético para unos dulces, hallaban rudo el nombre Flor, carente de fluido femenino.
Cuando Matilde cumplió 14 años, los tornados y ráfagas del joven Félix Marte hechizaron su continente físico y emocional quedando encinta de la niña que luego de nacer llamarían Angelita destinada a vivir por muchos años, primera nieta de Tatiana, de Fermín y de Cayetana. Ramona mintiéndose sola habiendo cumplido los doce abriles, abrazó el rol de ama de casa. Los padres parecían cansados y hasta el peso de la cuchilla de los años hería vuestra existencia. Cuando Matilde se casaba con Miguel Cabrera, recibía Ramona los energéticos de los gametos del cundeamor de empalizada en las empalmaduras de mujer docta. Comenzó aprehendiendo las circunstancias proyectaba y clasificaba, hizo un bello jardín de rosas y de gardenias. Sembró dalias y claveles pasaba atendiendo las familia y a las flores. Amaba a sus padres como a nadie, a Fermín a quien comparaba con un erecto roble del corral. Conoció, creyó conocer un hombre que estaba sentado en la raíz del árbol cañafistol secular del camino que lleva al río. Era un individuo de baja estatura, de piel blanca casi lechosa, cabellos cortos, de ojos claros y pequeños.